Sociedad

A los 44 años murió Kenya, la última elefanta en cautiverio que tenía la Argentina

Sucedió este martes en el Santuario de Elefantes de Brasil. Era la última elefanta que permanecía en cautiverio en el país. Se realizará una autopsia para determinar las causas de su muerte

La elefanta Kenya, último ejemplar en cautiverio que tenía la Argentina, murió este martes a los 44 años en el Santuario de Elefantes de Brasil (SEB), donde había sido trasladada desde Mendoza en julio pasado. La noticia fue confirmada por la propia institución, que informó que el animal atravesaba varios días de seguimiento veterinario intensivo y que se realizará una necropsia para establecer con precisión las causas del fallecimiento.

Kenya era una elefanta africana cuya historia estuvo marcada por décadas de cautiverio y por un proceso de traslado que despertó una fuerte atención pública tanto en Argentina como en Brasil. Su muerte cierra una etapa histórica: ya no quedan elefantes en cautiverio en territorio argentino.

Desde el santuario relataron que Kenya falleció acompañada por sus cuidadores, luego de una noche en la que había mostrado señales de alivio. “Después de varios días sin mostrar señales de que estuviera acostada, Kenya finalmente se acostó anoche. Parecía haberse instalado, y su respiración se volvió más fácil”, comunicaron. Al amanecer, su respiración se alteró y emitió “una suave trompeta de cachorro” antes de morir, “rápido y en silencio”.

Los últimos días bajo cuidado veterinario intensivo

Durante sus últimos días, Kenya permaneció bajo vigilancia permanente del equipo veterinario y de cuidadores del Santuario de Elefantes de Brasil. El sábado previo a su muerte, los especialistas detectaron cambios en su respiración, una señal considerada de alerta en la fisiología de los elefantes. Según explicó la institución, estos animales suelen enmascarar enfermedades, por lo que se decidió iniciar de inmediato un tratamiento con antibióticos.

A ese abordaje se sumaron terapias para dolores articulares, vinculados a su prolongado historial en cautiverio. El santuario detalló que Kenya aceptaba los tratamientos y colaboraba con los veterinarios, incluso inclinándose para recibir las inyecciones en las patas. Sin embargo, también se observaron síntomas preocupantes, como cansancio, menor interés por ciertos alimentos y la resistencia a acostarse, una conducta asociada al temor de no poder volver a incorporarse.

Durante el lunes, el tratamiento se reforzó con un antibiótico de amplio espectro y la colocación de un catéter intravenoso, siempre con el objetivo de evitarle estrés innecesario. Además, recibió terapia de líquidos, nebulización por dificultades respiratorias y terapia láser para aliviar el dolor en las articulaciones. “Sus ojos mostraban cansancio, aunque parecían más vivos luego de la tarde de terapias”, indicaron desde el refugio.

Del cautiverio en Mendoza al santuario en Brasil

Kenya había llegado al Santuario de Elefantes de Brasil en julio de 2025, luego de un proceso de preparación de siete años que incluyó evaluaciones sanitarias, permisos internacionales y un entrenamiento basado en refuerzo positivo. El traslado se concretó el 9 de julio, en coincidencia con el Día de la Independencia argentina, y recorrió 3.600 kilómetros en un viaje que duró cinco días.

El operativo contó con el acompañamiento permanente de su cuidador y de dos veterinarios del santuario de destino. El trayecto se realizó en un contenedor especialmente diseñado, bajo estándares internacionales y con controles destinados a preservar el bienestar del animal. Según se informó, el objetivo era respetar los tiempos y necesidades de Kenya, que había pasado décadas en cautiverio.

Desde el gobierno de Mendoza y organizaciones involucradas en el traslado destacaron que la reubicación permitía a la elefanta vivir en un entorno natural, con recintos abiertos, atención veterinaria constante y la posibilidad de socializar con otros elefantes. El director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet, había señalado que Kenya podría “oler pasto húmedo y fresco, rascarse contra un árbol y moverse con libertad”. Desde la Fundación Franz Weber, Leandro Fruitos afirmó que el traslado puso fin a “136 años de cautiverio de elefantes en la Argentina”.

En el santuario, ubicado cerca de la ciudad de Cuiabá, en el estado brasileño de Mato Grosso, Kenya pasó sus últimos meses en un ambiente diseñado para la recuperación y socialización de elefantes provenientes de zoológicos. Desde el SEB la despidieron con un mensaje que resume el impacto de su historia: “Kenya tocó miles de corazones solo por ser quien era”.

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