El duelo entre los elencos del ascenso rosarino terminó 0-0 en un José Martín Olaeta que estuvo colmado de gente. Adentro de la cancha, los protagonistas se dedicaron más a pelear que a jugar y por eso hubo escasas llegadas a los arcos. Afuera, la gente le puso el color que el partido merecía. Hubo incidentes en el ingreso de los hinchas con la policía
Fotos: Juan José García
Pasó un nuevo Clásico del Ascenso Rosarino y sin dudas no quedará en el recuerdo de los hinchas por lo que vieron dentro de la cancha. Es que Argentino y Central Córdoba terminaron 0-0 en el duelo correspondiente a la fecha 12 del Torneo Apertura de la Primera C. Lo más destacado estuvo en las tribunas, con el color de la gente y, lamentablemente, con incidentes que se dieron en la previa al pitazo inicial.
En lo que respecta puntualmente al juego, los dos quedaron en deuda. Porque en algo más de noventa minutos de juego, hubo apenas un par de llegadas por lado, que los arqueros Francisco Olivera, del Salaíto, y Matías Giroldi, del Charrúa, taparon para mantener sus vallas invictas.
El resto fue mucha pierna fuerte, golpes y lucha, al estilo partido de potrero, pero de esos que les gusta más pelearse que disfrutar del buen juego. Por eso hubo un expulsado por lado: Altamura en la visita a los 20 minutos del primer tiempo y Guiñazú en el local cuando iban 11 del complemento.
Los entrenadores también buscaron no exponerse a un descuido y trataron de cambiar piezas indispensables (muchos jugadores terminaron exhaustos) para buscar los tres puntos.
Ninguno de los equipos pudo romper el cero y la irregularidad que transitan en esta temporada de la Primera C. Pasó un Clásico que quedará rápidamente en el olvido por lo malo que fue desde el juego, un cero grande como el resultado.
Alrededor de cuatro mil personas colmaron las tribunas del José Martín Olaeta para vivir una verdadera fiesta que solamente estuvo de la línea de cal para afuera. Papelitos, mucho humo de colores y alguna que otra pirotecnia autorizada por la seguridad.
Del lado de la tribuna local se vieron tirantes y muchas banderas que desde temprano le daban color al estadio, mientras que los visitantes llegaron cerca de las 14, cuando se habilitaron los ingresos, y colgaron los trapos en el lado de calle Mazzini.
Disturbios y represión
Cuando faltaba poco menos de media hora para el arranque del partido y los simpatizantes charrúas ingresaban, se dio un cruce con los efectivos policiales que enseguida reprimieron con balas de goma y gas pimienta para tratar de calmar la situación.
Luego, antes del inicio del cotejo y con los equipos en cancha, los problemas se trasladaron a la tribuna local donde la represión fue aún más fuerte y dejó un herido que terminó internado. Es más, el arquero salaíto Francisco Olivera fue alcanzado por algunas de las balas de goma, aunque por suerte, no revistió mayor gravedad.
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