Ubicada en Mar del Plata, la ciudad donde nació y dio sus primeros pasos en el fútbol, la vivienda fue concebida como un lugar de descanso para compartir con su esposa, Amanda Gama, y sus hijos. El proyecto combina una estética contemporánea con un marcado espíritu campestre, en el que la vegetación y la luz natural ocupan un rol central
Lejos de las canchas y del ritmo de la Premier League, Emiliano «Dibu» Martínez encuentra refugio en una casa que refleja una de las tendencias más buscadas en arquitectura residencial: ambientes conectados con la naturaleza, materiales cálidos y una distribución que privilegia la vida familiar.
Ubicada en Mar del Plata, la ciudad donde nació y dio sus primeros pasos en el fútbol, la vivienda fue concebida como un lugar de descanso para compartir con su esposa, Amanda Gama, y sus hijos. El proyecto combina una estética contemporánea con un marcado espíritu campestre, en el que la vegetación y la luz natural ocupan un rol central.
Uno de los aspectos más llamativos de la propiedad es que el diseño de los interiores no quedó en manos de un estudio de arquitectura tradicional, sino de Amanda Gama, conocida como Mandinha, quien desarrolla su carrera en el mundo del interiorismo y cuenta con su propia firma de decoración y mobiliario infantil en Inglaterra.
Su impronta puede verse en cada ambiente a través de una propuesta que prioriza la funcionalidad, los tonos neutros y una atmósfera cálida, pensada para acompañar la rutina cotidiana de la familia.
La vivienda apuesta por una paleta dominada por los tonos tierra, blanco, beige y madera natural, una combinación que potencia la sensación de calma y hace que los espacios resulten atemporales.
Los grandes ventanales permiten que la luz natural recorra todos los ambientes y, al mismo tiempo, generan una conexión permanente con el parque que rodea la casa.
La presencia de materiales nobles y texturas suaves refuerza una estética serena, en la que cada elemento fue elegido para aportar confort sin perder elegancia.
Más allá de los interiores, uno de los mayores atractivos de la propiedad es su entorno natural.
El jardín, rodeado de árboles y amplios espacios verdes, funciona como una extensión de la casa y refuerza la idea de una vivienda abierta al paisaje.
Esta integración entre arquitectura y naturaleza es uno de los rasgos que define el proyecto y permite disfrutar del exterior durante gran parte del año.
Aunque se trata de una residencia de grandes dimensiones, el diseño evita la ostentación y apuesta por un lujo mucho más ligado al bienestar.
Los ambientes amplios, la iluminación natural, los materiales cálidos y la continuidad entre el interior y el exterior convierten a la casa del Dibu Martínez en un ejemplo de cómo la arquitectura contemporánea puede combinar sofisticación, funcionalidad y una fuerte conexión con el entorno.
En conjunto, la vivienda refleja una tendencia cada vez más presente en las casas familiares: espacios pensados para vivir, descansar y compartir, donde el verdadero protagonismo lo tienen la luz, la naturaleza y el confort.
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