Hermes Binner dio detalles acerca de la estrategia electoral de su sector para 2011. Para el gobernador, el intendente de la ciudad de Santa Fe Mario Barletta debería buscar su reelección, el senador nacional Rubén Giustiniani debería bajarse de su candidatura para cumplir su mandato en el Congreso y en la fórmula que finalmente lleve el Frente Progresista a las generales del 24 de julio tendría que haber un representante de la ciudad capital. Que, obviamente, no debería ser Barletta. Binner justificó la negativa del intendente rosarino Miguel Lifschitz de buscar un tercer mandato en Rosario y reiteró que lo más conveniente sería lograr una fórmula de consenso en la que estén representadas las dos principales fuerzas de la coalición gobernante: la UCR y el socialismo.
En un claro mensaje al radicalismo, el mandatario socialista postuló a Barletta –ungido por su partido como precandidato a la Casa Gris– para un segundo mandato en la ciudad de Santa Fe: “Si están en condiciones electorales, todos tienen derecho a postularse. Pero en el caso de Barletta sería muy importante que sea reelecto en la ciudad de Santa Fe”. Toda una devolución de gentilezas por los carteles que rezan “Binner a la Nación, Barletta a la provincia”, destinados a ningunear la figura del candidato del gobernador, el ministro de Gobierno Antonio Bonfatti.
“Creo que ha hecho una muy buena intendencia, pero es necesario avanzar un poco más en esa tarea. Cuando yo fui intendente (1995-2003) también tuve la sensación de que cuatro años eran muy pocos. Y la verdad es que todos los logros se posibilitaron en el segundo mandato (1999-2003)”, declaró Binner en una entrevista con el programa ATP que se emite por el canal de cable Somos Santa Fe.
La estrategia del binnerismo apunta a bajar todas las candidaturas del Frente Progresista –las que fueron lanzadas formalmente, el caso de Barletta, y las que fueron anunciadas en los medios, como los casos de Giustiniani y del diputado nacional Carlos Comi (ARI)– para, de ese modo, encarar las internas del 22 de mayo con una lista de consenso. El deseo de Binner es que sea encabezada por el ministro de Gobierno Antonio Bonfatti –lo que expresaría la “continuidad” de la gestión que tantas veces ha proclamado– y como compañero de fórmula debería aparecer algún dirigente de la capital provincial, en lo posible de las filas de la UCR, de modo de presentar al electorado una lista que no sea “monocolor”.
“Yo veo como una necesidad que un integrante de la fórmula sea de la ciudad capital”, explicó el mandatario en esa entrevista televisiva.
“Esto hace no sólo a la representatividad territorial de la fórmula, sino también al conocimiento que, por vivir aquí, tiene de la ciudad (Santa Fe). Me parece importante que la fórmula del Frente Progresista tenga un candidato de la capital provincial”, añadió.
Para el mandatario, “la ciudad de Santa Fe tiene ese doble rol: es una ciudad que tiene su vida propia pero además es la sede del gobierno. Por lo cual a todos nos interesa que le vaya bien a Santa Fe”. Ya en la campaña de 2007 Binner había planteado la necesidad de recuperar la capital provincial, dos veces arrasada por las aguas –las inundaciones de 2003 y 2007–, tanto en lo estructural como en lo simbólico.
Giustiniani, “acomodado”
El gobernador también se refirió a la posible candidatura del presidente del socialismo, quien avisará en febrero si compite por la Casa Gris. A Binner no le hizo ninguna gracia que Giustiniani saliera a plantear la posibilidad de anotarse para las internas. Y, en ese sentido, le recordó la responsabilidad que tiene por delante en el Congreso luego de su reelección en las elecciones nacionales del 28 de junio de 2009.
“A Giustiniani el año pasado lo elegimos por seis años, así que es el que está más acomodado. Tiene, a partir del año que viene, cuatro años más como senador nacional”, señaló el gobernador.
Respecto de Lifschitz –otro que al principio sonó como posible candidato a la sucesión de Binner, aunque luego se acercó a Bonfatti y dejó entrever su deseo de acompañar el armado binnerista desde el cargo que se le asigne–, el mandatario habló de un ciclo cumplido.
“Creo que después de ocho años como intendente es necesario un cambio. La renovación es muy importante porque oxigena la democracia. Hay que darle paso a la gente que viene con entusiasmo y quiere ser partícipe del cambio. Por eso digo que ocho años está bien para una intendencia, porque hay un cierto grado de agotamiento que hay que superar”, dijo el gobernador, quien una semana antes había dicho que Lifschitz debería buscar la reelección. Pero esa alternativa obturaría la candidatura a intendente del diputado Raúl Lamberto, hombre del binnerismo.
El intendente de Rosario coincide con Binner y Bonfatti en dos definiciones: “Dos mandatos es un buen tiempo, hay que pensar en caras nuevas”. Y también: “Sería muy bueno que podamos tener propuestas unificadas tanto para la provincia como para la ciudad de Rosario”. Sin embargo, en su tarea de otorgar destino, el gobernador no asignó ninguno a Miguel Lifschitz.