El dato estremece y expone la cara más cruda de la crisis social en la ciudad: se estima que ya hay entre 900 y 1.000 personas en situación de calle en Rosario. El número, aportado por la Subsecretaría de Abordajes Integrales del municipio, contempla tanto a quienes duermen a la intemperie de forma permanente como a un nuevo y creciente universo de personas que, habiendo perdido la capacidad de pagar un alquiler o una habitación, pasan todo el día en el espacio público buscando estrategias de subsistencia.
Ante esta alarmante masa crítica y una ola de frío que no da tregua, las respuestas comunitarias intentan amortiguar el desborde. La organización Rosario Solidaria y la Fundación Flecha Bus anunciaron que sumarán los miércoles a su esquema habitual de recorridas. De esta manera, el colectivo que funciona como parador móvil saldrá dos veces por semana (lunes y miércoles a las 21 desde el Museo Castagnino) para ofrecer comida, abrigo y un asiento reclinable donde pasar la noche a quienes hoy no tienen un techo.
Un incremento del 66% y paradores al 100%
La velocidad con la que se multiplicó la población callejera en los últimos meses mantiene en alerta roja a la ciudad. Un indicador infalible del fenómeno es el teléfono municipal: en el último mes se recibieron 1.500 pedidos de auxilio de vecinos para alertar sobre personas desprotegidas, lo que representa un incremento del 66% en la demanda en comparación con el año pasado. Desde el Ejecutivo local vinculan directamente este salto al impacto del ajuste económico y el deterioro de los ingresos familiares.
Este flujo incesante de personas empujadas a la vía pública hizo crujir la infraestructura de contingencia. La red de paradores y refugios de la ciudad (que incluye espacios como Grandoli, Felipe Moré, Sol de Noche y Cáritas) cuenta con un total de 360 plazas disponibles, un número que hoy resulta claramente insuficiente para cubrir a la población estimada.
El secretario de Desarrollo Social y Hábitat, Nicolás Gianelloni, reconoció que los refugios están operando al límite, con una ocupación que ronda entre el 95% y el 100% de su capacidad casi todas las noches.
El micro como alternativa de dignidad
En este escenario de saturación, el «micro solidario» se vuelve un dispositivo estratégico para un sector de las casi 1.000 personas en calle que, por distintas razones o dificultades para adaptarse a las normas de convivencia de los paradores institucionales, prefieren no ingresar a los refugios. A bordo del colectivo encuentran un espacio seguro, climatizado y digno para ganarle a las temperaturas bajo cero.
La crisis habitacional y alimentaria excede las fronteras del centro. Desde el municipio detallaron que unas 200.000 personas en Rosario hoy dependen de la asistencia directa o indirecta del Estado local a través de los centros de salud y la red de centros Cuidar.
Con operarios municipales trabajando en guardias de 24 horas y el voluntariado redoblando esfuerzos en las calles, la subsistencia de cientos de rosarinos depende hoy de la solidaridad. Las organizaciones reiteran el pedido urgente a la comunidad de frazadas, alimentos para el desayuno y ropa de abrigo masculina, el principal faltante para sostener las recorridas.