Mientras el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados ultimaba los detalles para removerlo de su cargo, la investigación penal paralela contra el destituido juez federal de Rosario, Gastón Salmain, dio un giro clave hacia su entorno familiar. En las horas previas al veredicto, la Justicia federal concretó operativos directos sobre su ex cónyuge, María Victoria Pagola, en el marco de una causa por presunto lavado de activos.
Por orden del juez federal Aurelio Cuello Murúa, efectivos de seguridad interceptaron a Pagola en las inmediaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería) —donde se desempeña como empleada— para realizarle una requisa personal y secuestrarle el teléfono celular. El aparato es considerado una pieza central para intentar reconstruir comunicaciones, movimientos o posibles redes de complicidad.
De manera simultánea, los procedimientos llegaron hasta el microcentro porteño. La Justicia allanó y registró una caja de seguridad a nombre de la exmujer en la sucursal Plaza de Mayo del Banco de la Nación Argentina, donde se logró inmovilizar y decomisar 59.000 dólares en efectivo.
La ruta del dinero y el blanqueo
Los operativos sobre el celular y el dinero no son aislados. Responden a un expediente paralelo que investiga el presunto blanqueo irregular de unos 250.000 dólares que Pagola habría intentado exteriorizar.
La hipótesis principal de los investigadores sostiene que esos fondos no tendrían un origen lícito, sino que estarían directamente vinculados a las maniobras de cohecho y corrupción por las cuales Salmain terminó destituido y procesado tras ser acusado de pedir coimas millonarias.
Con el teléfono de su expareja ya en poder de la fiscalía y los dólares resguardados judicialmente, los peritajes tecnológicos y financieros buscarán determinar si existió una estructura de testaferros o maniobras de ocultamiento montadas para lavar el dinero negro obtenido desde el Juzgado Federal N° 1 de Rosario.
