Bajo las consignas "Nuestras vidas importan" y "Basta de matarnos", organizaciones y colectivos feministas se movilizaron para exigir la Emergencia Nacional en Violencia hacia las Mujeres. La jornada estuvo marcada por el pedido de justicia ante los crímenes recientes, pero también por una demanda hacia las políticas públicas: la urgencia de fortalecer las instancias de prevención y protección estatal antes de que la violencia escale a desenlaces fatales
Por Camila Reciuto / Especial para El Ciudadano
Fotos Juan José García
En un contexto atravesado por la preocupación y el dolor, cientos de manifestantes se movilizaron desde la Plaza 25 de Mayo hasta la Plaza San Martín para hacer oír un reclamo colectivo: la necesidad urgente de medidas estatales concretas para frenar la violencia de género.
Durante la jornada, el malestar por la falta de recursos y respuestas institucionales se cruzó de manera directa con el escenario político nacional.
Entre los testimonios de las manifestantes resonó el impacto del discurso gubernamental en la vida cotidiana. “Hay una escalada de violencia muy grande en nuestra sociedad, me parece que no es casualidad. Tenemos un presidente que niega la palabra femicidio, que la quiere sacar del Código Penal”, expresó una de las jóvenes presentes en la movilización.
En esa misma línea, otra manifestante remarcó la responsabilidad institucional: “Estamos cansadas de aguantar discursos de odio, del presidente, de cualquier persona, pero sobre todo de él porque es la figura de poder”.
Las cifras que enmarcan la protesta muestran un escenario alarmante a nivel país y local. Según el último informe del observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026 se registraron en la Argentina 147 femicidios y 234 intentos de femicidio.
El 15% de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa antes de ser asesinada, mientras que el 64% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, confirmando que la violencia machista opera predominantemente en los entornos más íntimos.
El impacto más crítico se registró en la ciudad de Rosario, que en tan solo 15 días fue escenario de un intento de femicidio y de los crímenes de Carina Candelas, Gabriela Banach y Débora Bordón. Los nombres de las cuatro mujeres fueron una bandera constante durante la marcha.
En las calles, la consigna volvió a ser la misma que sostiene a un movimiento que no se rinde: vivas, libres y sin miedo nos queremos.
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