Esas declaraciones corresponden a su hermano que este lunes junto a otros familiares y amigos cortaron el tránsito en pedido de Justicia en al Acceso Sur de Rosario. Consultado por las prendas encontradas, creen que le robaron y que se encuentra en una situación de vulnerabilidad absoluta
Foto: Juan José García
Familiares y amigos de Micaela Albornoz cortaron el tránsito para exigir respuestas urgentes a la Justicia y a la Policía. Apuntan contra la demora en activar los protocolos de búsqueda y advierten sobre la extrema vulnerabilidad de la joven.
El reclamo por la aparición de Micaela Albornoz se trasladó este lunes al Acceso Sur de Rosario, donde familiares, allegados y amigos interrumpieron el tránsito para visibilizar la desesperación ante una búsqueda que, según denuncian, comenzó tarde y con demasiadas falencias.
En medio de la protesta, el hermano de Micaela dialogó con los medios y expresó el profundo malestar de la familia con el manejo de las primeras horas de la investigación. «Siempre o cuando tenían que haber activado el protocolo, hubiera sido mucho más rápido. No es lo mismo estar rastreando a una persona ya seis o siete días después que desapareció, que a los dos días. Las pistas y los rastros para los perros ya no están frescos», reclamó con dureza.
Al ser consultado sobre si tienen indicios de quién podría tener a la joven, el hermano admitió que no conocen la identidad del sospechoso, pero que la información que pudieron recolectar de forma independiente en los barrios apunta a alguien en situación de calle.
«No la conocemos, la verdad. Es alguien que anda en la calle, por lo que nos están explicando. Nosotros no sabemos si esta persona ya la descartó después de todo este quilombo, o si la sigue reteniendo. Estamos intentando conseguir más datos, porque ni siquiera una foto de la cara tenemos».
La mayor preocupación de la familia radica en el estado de salud de Micaela. Según explicaron, la joven se encuentra actualmente sin la medicación que requiere de forma habitual, lo que incrementa notablemente su vulnerabilidad frente a terceros. «Ella no está por ahí dando vueltas porque no quiere volver con su familia. Sin su medicación, esa chica es muy manipulable. Esta gente de la calle es más viva que ella, se aprovechan de eso, de la droga, y la utilizan», advirtió con angustia.
La familia confirmó un hallazgo alarmante: en los últimos días lograron rescatar prendas de vestir que pertenecían a Micaela en distintos puntos de la zona, lo que refuerza la hipótesis de un ataque o un robo. «Estamos seguros de que le robaron. Si ella no durmió ahí, significa que le robaron y fuimos rescatando algunas cosas», detalló el joven.
A pesar de estos indicios y de que la desaparición ocurrió en una zona urbana, las respuestas tecnológicas no aparecen. El hermano criticó con frustración el estado del monitoreo en la ciudad: «No nos quedamos tranquilos porque ni siquiera una cámara la vio cerca, ni caminando. Tendría que haber una cámara por cuadra en Rosario, pero ni eso tenemos ahora».
Hacia el final, los allegados de Micaela hicieron un llamado a la empatía de los rosarinos para que colaboren activamente si llegan a verla o a notar alguna situación sospechosa.
«Creo que nos tenemos que poner en el lugar de que todos tenemos hijas, primas, amigas», reflexionó el hermano de la joven. Ante la imposibilidad de que un civil intervenga directamente, fue taxativo en el pedido: «Nadie la puede retener por la fuerza si la ve. Lo que pedimos es que llamen a la policía. Es un ratito de su vida, y a nosotros nos puede ayudar a salvarla».
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