El miércoles último, un día después de las multitudinarias marchas en reclamo del cumplimiento de la ley de financiamiento universitario, el rector de la UNR, Franco Bartolacci, protagonizó en el programa A Dos Voces, emitido por TN, un fuerte cruce con el subsecretario de Políticas Universitarias de Nación, Alejandro Álvarez. Después, el presidente Javier Milei se refirió a ese debate durante una intervención en el streaming ultraaoficialista Carajo y allí, en medio de una andanada de groserías, insultos, descalificaciones y datos falsos, calificó al referente académico como «delincuente». Bartolacci le respondió públicamente: «No voy a permitir ni tengo por qué tolerar semejante afirmación», escribió el rector en redes sociales entre otras consideraciones sobre un espíritu de época intolerante y agresivo en el que los argumentos ceden ante los agravios.
«Qué paliza le pegaste al delincuente ese», escupió Milei durante su aparición en Carajo en alusión a Álvarez, a quien llama «el profe», y a la discusión en TN. Ni de lejos fue el único derrape del presidente, quien también se refirió a la diputada nacional Marcela Pagano, embarazada, como «lechón iraní», y al conductor del programa de marras, Marcelo Bonelli, como el «sorete que miente con la economía».
Bartolacci debatió con Álvarez en calidad de actual presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que reúne a los rectores de todas las universidades públicas del país. El titular de la UNR admitió que le aconsejaron no contestar los insultos del libertario, nuevamente inmerso en el papel de outsider soez y con renovado impulso de motosierra ante una economía que se hunde en la recesión y su dogma de equilibrio fiscal insostenible pese a los anabólicos de recortes de partidas y postergación de pagos. Sin embargo, explicó que considera un error callarse porque eso, esgrimió, es lo que pretende el Gobierno con sus embates.
«En tiempos de deshumanización y agresiones naturalizadas, hacerlo (no responder) a veces es someterse a más. Pero la verdad, no tengo por qué soportar semejante cosa, ni mucho menos convalidar lo que muchas veces termina pasando y que, a mi juicio, buscan: que el hostigamiento sistemático nos haga bajar la voz», escribió Bartolacci en el texto dirigido al mandatario.
«Mi única causa es la de la educación. Peleo con énfasis porque soy consciente de la gravedad de la situación y lo que está en juego. Pero siempre con respeto y buena fe. Nunca jamás recurro a la mentira, la simplificación, la agresión o descalificación personal o la falta de respeto», interpeló el desvío discursivo libertario. «No lo hice, no lo hago, no lo haré nunca», siguió.
En su respuesta, el rector de la UNR añadió: «Lamento que el Presidente de mi país tenga ese estilo. Sé que en el mundo que vivimos hoy es más natural que suceda, y las redes nos invitan a eso. Pero a pesar de todo no me resigno. Y por eso no voy a permitir ni tengo por qué tolerar semejante afirmación». Bartolacci aludió a los riesgos asumidos con su postura, y las de quienes defienden a educación pública hoy desmantelada por el ahogo financiero estatal. Pero insistió: «La causa lo vale. Pero no justifica cualquier cosa. Y jamás lograrán que deje de compartir mi voz en defensa de lo que creo. No sería yo. Muchas veces dejé pasar cosas. Ya no más. No hay razón para hacerlo».
Por último, apeló a una –a esta altura improbable– elevación de nivel de la conversación pública. «Lo único que espero de vuelta no es una voz condescendiente -cuanto menos mejor porque enriquece más-, sino razonable, argumentada, con información. Del Presidente sobre todo. Ojalá vuelva a primar la cordura y la racionalidad», escribió el rector de la UNR.