El fiscal Ortigoza reconstruyó el rompecabezas del homicidio ocurrido en Capitán Bermúdez. La geolocalización del vehículo y una declaración espontánea en la seccional fueron el principio del fin para la pareja implicada
El hallazgo del cuerpo de Omar Rendón (63) este domingo en una zona rural entre Roldán y Ricardone no fue un hecho aislado, sino el resultado de una secuencia de errores de los sospechosos y el uso de tecnología forense. El hombre, que vivía en la región hace 14 años y alternaba la plomería con los viajes de Uber, fue víctima de una emboscada que terminó en la vivienda de calle Echeverría 105, en San Lorenzo.
El jueves 26 de marzo, la rutina de Rendón se cortó abruptamente. Sus familiares notaron el primer indicio de alarma cuando el hombre dejó de enviar audios de WhatsApp —su costumbre habitual— para responder con textos breves y modismos ajenos a su vocabulario.
Poco después, los delincuentes cometieron un error fatal: utilizaron uno de los celulares de la víctima para contactar a sus clientes del rubro de venta de blancos (sábanas y acolchados) y exigirles pagos pendientes. Esta actividad permitió que la geolocalización del dispositivo impactara directamente en el domicilio de San Lorenzo, marcando el punto de inicio para la PDI.
Tras el allanamiento en la vivienda de calle Echeverría, los peritos de Criminalística utilizaron reactivos químicos para buscar rastros que habían intentado ser borrados. El resultado del luminol fue contundente: se detectaron manchas de sangre en un colchón, en una de las paredes de la habitación y en el suelo.
En el lugar, los investigadores secuestraron:
Si bien el allanamiento del sábado por la noche ya ponía a los sospechosos contra las cuerdas, el paradero del cuerpo era un misterio. La clave llegó el domingo al mediodía, cuando Agustina E. se presentó en la sede policial. Fue en el momento de su traslado al calabozo de la Comisaría 7ª cuando la mujer, en una confesión espontánea, quebró el silencio y reveló el sitio exacto donde habían descartado el cadáver: un camino de tierra lateral a la Ruta AO12.
Para el fiscal Ortigoza, la teoría más firme es la de un homicidio criminis causa. Esto implica que los agresores habrían asesinado a Rendón para garantizar la impunidad del robo de su herramienta de trabajo. El Fiat Siena de la víctima y sus dos teléfonos personales aún no han sido localizados.
Sin embargo, los investigadores buscan profundizar en un vínculo previo: se sospecha que Agustina E. y Rendón se conocían de antes, o que ella había sido pasajera frecuente en sus viajes de aplicación. La brutalidad del ataque en la vivienda de San Lorenzo sugiere una emboscada planificada que terminó con la vida de un vecino querido en la comunidad de Capitán Bermúdez.
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