Rosario, martes 16 de junio de 2026
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Rosario, martes 16 de junio de 2026

Crónicas de una ciudad en modo Festival

Foto: Luzmila Verón
Foto: Luzmila Verón

*Ulises Rodríguez – Periodista, productor audiovisual y programador de cine

Entre el 29 de mayo y el 6 de junio, mientras una parte de Rosario se transformaba al ritmo del 31° Festival de Cine Latinoamericano, un grupo de personas decidió asumir un desafío distinto: dejar de ser solamente espectadores para convertirse en cronistas.

Hubo quienes llegaron con experiencias previas en la escritura. Estaban quienes nunca habían escrito una crónica. Sin embargo, compartían la misma inquietud: intentar contar aquello que suele quedar fuera de la programación oficial, de las gacetillas y de las críticas cinematográficas. Los gestos mínimos. Las conversaciones casuales. Los personajes anónimos. Las escenas que ocurren antes, durante y después de cada función.

Así nació el taller «Cine y Crónica: Contar un Festival», un espacio que invitó a recorrer las salas con otros ojos, a detenerse en los detalles, a observar con paciencia y a dejarse llevar por las historias, escenas y personajes que aparecen cuando se presta verdadera atención.

El festival fue el escenario, pero también lo fueron las calles de Rosario, atravesadas durante esos días por la marcha del 3 de junio de Ni Una Menos, que dejó su huella en la ciudad y también en varias de las miradas que construyen este conjunto de textos.

Las crónicas que siguen no buscan resumir una programación ni emitir veredictos sobre las películas. Son relatos que nacen de la experiencia directa. De poner el cuerpo. De caminar, escuchar, esperar, conversar y observar. De intentar capturar aquello que sucede al costado de la pantalla y que muchas veces nadie narra.

Cada texto tiene una voz propia. Hay miradas más íntimas, otras más observacionales, algunas atravesadas por la emoción y otras por la curiosidad. Pero todas comparten una misma búsqueda: registrar la dimensión humana de un festival de cine.

Porque un festival también está hecho de espectadores, de trabajadores, de realizadores, de vecinos, de encuentros inesperados y de pequeñas historias que merecen ser contadas.

Estas son algunas de ellas.