La controversia por la preservación del patrimonio y los límites de la construcción en Rosario suma un nuevo capítulo. Diversos sectores manifestaron su apoyo explícito a la postura del Colegio de Arquitectura y Urbanismo (Distrito 2 Rosario), que rechaza el otorgamiento de excepciones para un proyecto ubicado en Av. Belgrano 548, a metros del Monumento Nacional a la Bandera.
Se trata del expediente N° 32080/2025, cuya resolución podría alterar la fisonomía de una zona de alta sensibilidad patrimonial. A través de un documento, profesionales y entidades del sector adhirieron a los fundamentos del Colegio, exigiendo que se respeten los criterios urbanísticos establecidos en la normativa vigente.
El riesgo de los precedentes
El eje del conflicto radica en la intención de superar los parámetros de edificación en un Área de Protección Histórica (APH). Según el texto habilitar excepciones en el entorno del Monumento «no solo resulta contradictorio con los objetivos de ordenamiento recientemente establecidos, sino que además sienta un precedente que debilita progresivamente el marco normativo».
Para los firmantes, el resguardo del patrimonio no es solo una cuestión estética, sino de seguridad jurídica y democrática. «Entendemos que las Áreas de Protección Histórica constituyen ámbitos donde deben extremarse los criterios de resguardo, garantizando la preservación de su identidad, escala y carácter», señala el comunicado.
El debate por las alturas
Uno de los puntos más críticos de la presentación es el pedido de exceder las alturas máximas permitidas. El temor de los profesionales es que, de aprobarse esta excepción, se genere un «efecto dominó» sobre otros lotes del sector, desvirtuando el plan urbano que busca proteger la visual y la escala del mayor emblema simbólico de Rosario.
«Se debe priorizar el cumplimiento de la normativa en resguardo del patrimonio urbano y simbólico de la ciudad», concluye el pedido dirigido a las autoridades locales, apelando a la «credibilidad de las normas urbanísticas en tiempos democráticos».
Ahora, la pelota está en el terreno del Concejo Municipal y las áreas de Planeamiento, quienes deberán definir si se mantiene la rigurosidad de la norma o si se abre la puerta a una modificación que, para los arquitectos, pone en riesgo el paisaje histórico del Parque a la Bandera.