El Hincha

El folclore del fútbol que se pasó varios pueblos: sancionaron a Central con dos partidos sin banderas e instrumentos

Durante el duelo que el Canalla enfrentó a Banfield el sábado 17, el minuto 22 del primer tiempo sirvió para cargar a Newell's por la diferencia que le sacó en el historial. Las muñecas y bebés arrojados al campo de juego con vestimentas rojinegras desembocaron una medida que será para los dos próximos partidos como local y que busca que se tome como ejemplo de futuras sanciones

Foto: Juan José García

El folclore en el fútbol siempre está bueno, pero no hay que cruzar ciertos límites o pasarse algunos pueblos. Durante el duelo que Central enfrentó a Banfield el minuto 22 del primer tiempo sirvió para cargar a Newell’s por la diferencia que le sacó el Canalla en el historial. Y la sanción por parte del Ministerio de Seguridad no tardó en llegar. El equipo de Arroyito deberá disputar sus próximos dos partidos como local sin banderas, sin instrumentos y sin elementos de animación en todas las tribunas del estadio. Esto significa que ante Atlético Tucumán y Sarmiento, pero en el medio juega su primer encuentro en la Libertadores en el Gigante contra Independiente del Valle de Ecuador.

Es que Central tardó varios días en jugar en Arroyito luego de ganarle 2-0 a Newell’s en el Coloso. Mucho tuvo que ver el paro dispuesto por AFA que desembocó en la postergación de la fecha 9. El Canalla jugó con Argentinos Juniors por la fecha 10 directamente. La canallada estaba expectante porque siempre algo ingenioso aparece en esta clase de festejos. Pero esta vez el ingenio quedó de lado y pasaron a ser burdos y chabacanos.

La insólita escena de muñecas inflables vestidas y bebés con la camiseta de Newell’s arrojadas al campo de juego no solo interrumpió el encuentro, sino que desató un fuerte repudio social, especialmente en redes, donde numerosas voces señalaron el hecho como una forma de violencia simbólica que excede los límites del folclore futbolero.

Otras de la medidas será la prohibición de la utilización de pirotecnia controlada, tanto dentro como fuera del estadio, una práctica habitual en la previa y durante los encuentros. La decisión no afecta el aforo, pero sirve para enviar un mensaje claro: los excesos ya no serán tolerados.

 

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