Más allá de las noticias en torno a la sudestada que a finales de la semana pasada arrasó la costa atlántica, en Mar del Plata, el “otro temporal” avanza sobre la economía cotidiana: en abril, las ventas minoristas cayeron un 2,6 por ciento interanual en unidades físicas y confirmaron un cuadro de consumo en retroceso que ya se siente en cada persiana y en cada mostrador.
El dato surge del relevamiento del Departamento de Estudios Sociales y Económicos (DESE) de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), y pone números a una percepción extendida. La gente compra menos y los clientes que miran dos veces antes de decidir.
“El indicador más representativo de la actividad comercial es el volumen vendido. Cuando cae el volumen, se enfría la actividad cotidiana”, sintetizó el presidente de la UCIP, Blas Taladrid en un declaraciones al diario local La Capital. “La caída en unidades refleja con claridad un consumo más contenido y una economía donde los hogares priorizan lo esencial”, amplió.
Apenas el 20,3 por ciento de los comerciantes consideró que el margen entre ingresos y gastos fue bueno. En el otro extremo, el 26,5 por ciento lo calificó como malo y un 14,1 por ciento como pésimo. En el medio, un 39,1 por ciento habló de una situación regular, una categoría que, en este contexto, funciona más como advertencia que como equilibrio.
El deterioro también se mide en perspectiva. El 46 por ciento de los comerciantes aseguró que su situación empeoró respecto del año pasado, mientras que el 50,8 por ciento indicó que se mantiene igual.
La mejora, en este escenario, directamente desaparece del radar. Casi siete de cada diez comerciantes creen que las ventas se mantendrán estancadas en los próximos seis meses, un 27 por ciento anticipa una caída y apenas un 3,2 por ciento imagina una recuperación. La economía marplatense, en ese sentido, parece haber entrado en una meseta baja, sin señales claras de rebote.
El freno también alcanza a las decisiones empresariales. El 77,8 por ciento de los consultados afirmó que no es un buen momento para invertir, un dato que expone la falta de horizonte en el sector. A eso se suma la cautela en materia laboral, ya que el 90,5 por ciento no prevé cambios en su plantel, aunque un 9,5 por ciento ya anticipa posibles recortes.
En el día a día, el comportamiento del consumidor termina de completar el cuadro. La mitad de los comerciantes (52,4 por ciento) cuenta que la mayoría de quienes ingresan a los locales concreta una compra, mientras que un 41,3 da cuenta de clientes que consultan, comparan precios y muchas veces se van sin comprar.
El relevamiento abarcó rubros clave de los centros comerciales a cielo abierto dedicados a la vente de artículos de indumentaria, alimentos, ferreterías, farmacias, marroquinería, bazar y materiales para la construcción. La amplitud del estudio refuerza la idea de un fenómeno extendido y no sectorial.