Rosario, sábado 13 de junio de 2026
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Rosario, sábado 13 de junio de 2026

Otro caso de abuso en escuelas de Santa Fe: asistente escolar de 27 años condenado en base al testimonio de una niña

El hecho ocurrió en el colegio Macagno de la capital provincial hace dos años, cuando la víctima tenía 7. El relato de la menor en dos entrevistas de Cámara Gesell fue clave para dictar la pena a 9 años de prisión. También, pruebas biológicas, testimonios de familiares, docentes y peritos más las grabaciones de cámaras de la institución educativa. El fallo incluyó párrafos con redacción sencilla y accesible dirigidos a la pequeña
Otro caso de abuso en escuelas de Santa Fe: asistente escolar de 27 años condenado en base al testimonio de una niña

Un hombre de 27 años que se desempeñaba como asistente escolar en la escuela Macagno de la ciudad de Santa Fe fue condenado este miércoles a 9 años de prisión por abuso sexual infantil cometido en 2024. El fallo se basa en el testimonio de una niña, que hoy tiene 9 años, y el aporte de pruebas biológicas y científicas más los registros de las cámaras de video del colegio, declaraciones de familiares y de docentes.

La sentencia declaró a Tadeo Azcurra autor penalmente responsable del delito de abuso sexual, con acceso carnal, calificado por ser el encargado de la educación de la víctima y le impuso la pena de 9 años y seis meses de prisión.

El juez del caso, Lisandro Aguirre, evaluó que la declaración de la menor incluyó detalles contextuales precisos sobre el lugar del abuso, al que descriobió como un «cuartito chiquito con cosas de limpieza». Y mencionó la estrategia del abusador, mediante la proposición de un juego con el que le proponía a su víctima taparse los ojos con una campera para adivinar un sabor y la recompensa de un chupetín.

 

Hace dos años

La causa se inició en 2024 tras la imputación de Azcurra por el delito de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una niña de entonces 7 años. El ataque ocurrió el 19 de abril de ese año dentro de un cuarto de limpieza del establecimiento educativo, lugar al que el acusado la habría llevado a su víctima bajo el pretexto de «jugar un juego» tras facilitarle papel higiénico.

La investigación judicial comenzó formalmente el 20 de abril siguiente por un aviso del Hospital de Niños Orlando Alassia, donde la menor fue trasladada por sus padres. El informe técnico bioquímico de los hisopados orales practicados a la niña en ese centro asistencial arrojó un resultado positivo para la presencia de semen, lo que fue una prueba clave para la condena.

Azcurra siguió el trámite de su condena por videoconferencia, porque estaba con prisión preventiva dictada después de la denuncia del hecho.

 

Los argumentos

El juez destacó entre los argumentos para avaluar los hechos y decidir la condena la coherencia intrínseca y memoria episódica del relato de la niña en las dos entrevistas de Cámara Gesell de la pequeña.

Otra prueba contundente derivó del hallazgo de material biológico a partir de los estudios médicos realizados a la niña pocas horas después del hecho, y ello aunque no se pudo determinar el perfil de ADN. El juez rechazó los planteos de la defensa en ese sentido y se apoyó en las explicaciones de los peritos expertos a cargo de las pruebas.

Además, tres cámaras de videovigilancia de la escuela permitieron constatar la ubicación de la menor y del asistente escolar en tiempo y espacio que coinciden con el relato de la alumna. Las grabaciones confirmaron la misma secuencia de ingresos y egresos al sector de baños y depósito que detalló la víctima.

Los testimonios aportados por familiares, docentes y expertos en el juicio también corroboraron los dichos de la menor. Sus padres y hermano mayor describieron el estado de angustia y llanto inmediatamente después de que la retiraran de la escuela, y reprodujeron su relato del abuso.

Una docente, además, confirmó que la niña le habló, durante el recreo, del hecho. «Seño, tengo un chupetín, me lo dio el profe Tadeo», le dijo después del episodio. La psicóloga forense ratificó la credibilidad del relato infantil, y explicó que la revelación gradual de los hechos es propia de víctimas de abuso sexual infantil, que por miedo y vergüenza no relatan toda la saga en un único testimonio.

El magistrado señaló que el condenado Azcurra se valió de la asimetría de poder, el engaño y la manipulación bajo la apariencia de un juego inocente, aprovechando su posición de autoridad como asistente escolar y el conocimiento de los rincones del edificio en procura de impunidad para el abuso.

El tribunal, a la vez, descartó que la niña haya actuado por animosidad o que su relato fuera «contaminado» por adultos o contenidos digitales. Esto último, en respuesta a un reparo de la defensa.

 

Un protocolo con eje en la menor víctima

El juez accedió a un pedido de los abogados querellantes sobre un párrafo en la sentencia que esté dedicado a la niña, para que ella pudiera entender la decisión adoptada. Con redacción clara y accesible, el fallo lo incluyó: «Quería decirte que te escuché con mucha atención y que creo en vos; es muy importante que sepas que no estás sola y que lo que pasó no fue tu culpa».

En esa misma línea, la resolución continúa: «Es muy importante que sepas que todo lo que contaste es verdad y quedó probado; como sos una niña, tenés derecho a que nadie toque tu cuerpo sin tu permiso y a que todos te respeten y te cuiden». Por último, el texto señala, dirigido a al menor: «Lo que hizo Tadeo estuvo mal porque rompió esas reglas que nos protegen a todos, especialmente a las niñas. Por eso, decidí que debe cumplir una pena en la cárcel, para que entiendas que ahora estás segura y que la justicia te protegió».