¿Qué es el patrimonio de una ciudad? ¿Solo las fachadas de los viejos palacetes del centro, el Monumento o el Pasaje Pan? Un proyecto de ordenanza que lleva casi dos años en el Concejo Municipal busca patear el tablero y cambiar de raíz esa definición en Rosario. La iniciativa, impulsada por la edila Norma López (bloque Comunidad-PJ), propone un marco integral para proteger, investigar y promover el capital cultural local, rescatando lo inmaterial, los saberes populares y la identidad que se hamaca en las calles de los barrios.
El expediente entró al Palacio Vasallo en agosto de 2024 y hoy corre una carrera contra el reloj reglamentario. “Estamos apurados para que salga porque si no va a caer”, admitió López en diálogo con los medios, haciendo referencia al riesgo de la caducidad parlamentaria. Sin embargo, el panorama es optimista: en las últimas semanas se pulieron detalles con el oficialismo, se incorporaron modificaciones y hay luz verde política para que baje al recinto.
Más allá de las paredes
Durante décadas, Rosario construyó un sólido catálogo de preservación edilicia y ambiental, pero dejó un vacío legal sobre lo que no se puede tocar con las manos pero se siente en la identidad colectiva. El nuevo proyecto rompe con esa mirada «ladrillera» y establece once categorías que van desde sitios históricos y colecciones de museos hasta fondos documentales, archivos, costumbres urbanas y expresiones artísticas.
«Hoy el concepto de patrimonio está quizás más relacionado con los edificios históricos. Esto es mucho más amplio porque incorpora el patrimonio material, el inmaterial, el cultural viviente y las manifestaciones artísticas y culturales», graficó la concejala.La gran novedad es la figura del “Patrimonio Cultural Viviente”, un escudo institucional para reconocer a personas, colectivos o grupos sociales que sostienen el ADN de la región.
Si la ordenanza se aprueba, expresiones tan nuestras como la Trova Rosarina, la obra de Fito Páez, el chamamé local o la cumbia cruzada —nacida y criada en las pistas de la ciudad— podrían tener protección del Estado.Gestión digital y el termómetro del vecino.
Para que la ordenanza no quede en una declaración de buenas intenciones, la letra chica prevé herramientas concretas de gestión:Un inventario a un clic: Se creará el Catálogo e Inventario del Patrimonio Cultural. Será un registro digital, público y accesible desde la web de la Municipalidad, donde se acoplará el Catálogo Único de Bienes Culturales aprobado en 2017.Mesa de especialistas: La autoridad de aplicación la compartirán las secretarías de Gobierno y de Cultura.
Además, se armará una Comisión de Preservación integrada por el Municipio, el Concejo, la UNR, el Museo de la Ciudad, la Escuela Superior de Museología y la Escuela Provincial de Artes Visuales.
Voz popular
El proyecto abre el juego a los vecinos, organizaciones e instituciones barriales, quienes podrán proponer periódicamente qué lugares, canciones, costumbres o personajes merecen ser rescatados y cuidados para las futuras generaciones.»Significa poner a la cultura y al concepto de patrimonio cultural en un estadio mayor», resumió López.
Si el Concejo le da el visto bueno en las próximas sesiones, Rosario saldará una deuda histórica y pondrá, por primera vez, al mismo nivel de cuidado legal a una cúpula de valor arquitectónico que a la letra de una canción o a un saber popular que resiste el paso del tiempo en una esquina de barrio