La Policía de Corrientes encontró este miércoles el cuerpo de Nancy Godoy, la docente rural de 51 años que permanecía desaparecida desde principios de octubre en esa provincia.
Fuentes judiciales informaron que la víctima fue hallada en el departamento de Esquina, donde se concentraban los rastrillajes, y que el ministro de Seguridad provincial, Adán Gaya, se dirigía hasta el lugar.
El cadáver estaba en un malezal de difícil acceso, un potrero en la estancia El Curupí, donde está ubicada la Escuela Rural N° 626, en el paraje El Malezal, en la que Godoy trabajaba. A unos cinco metros del cuerpo, se encontró un bolso, elemento que será analizado por los investigadores.
La Policía de Corrientes había encontrado prendas quemadas en la tapera en la que vivía el capataz Ireneo Zarza, uno de los detenidos por el caso. En base a eso, se realizaron los peritajes destinados a obtener información de relevancia para la investigación.
Por el caso, están detenidos Zarza, Dionisio Sandoval y Nahuel Rojas, quienes se encuentran imputados por el delito de femicidio. A los dos primeros se les impuso la prisión preventiva sin plazo.
Los otros acusados son Rosa Leguizamón, sindicada por homicidio simple, y Ezequiel Bordón, por falso testimonio.
El Ministerio Público Fiscal de Corrientes comunicó oficialmente que Godoy desapareció en el paraje Malezal el 7 de octubre pasado. Que el 9 de octubre debía volver a su casa desde la zona rural donde trabajaba, pero nunca regresó. Sus familiares radicaron la denuncia el 15 de octubre, día en el que intervino la Justicia.
Poco antes, había denunciado las pésimas condiciones de la escuela

El 15 de agosto pasado, la maestra denunció en una carta las malas condiciones en las que encontró el establecimiento donde trabajaba. Una escuela estaba «totalmente abandonada», escribió, «con insectos de todo tipo».
En ese texto, detalló que los inodoros estaban llenos de tierra y que una madre de dos alumnos la ayudó con las tareas de limpieza. Una labor que, expuso, llevó dos días para dejar el lugar «más o menos habitable».
También reseñó la falta de agua potable. Y resaltó que no había encontrado registros escolares desde 2024.
Lo más grave, según lo que escribió la docente, es que escuchó un relato coincidente de padres y vecinos sobre el abandono de la función educativa: le contaron que el maestro anterior llevaba entre dos y tres años sin dar clases.
Godoy había llegado a la escuela unos dos meses antes de su desaparición. Sus familiares dijeron que tuvo que ocuparse de limpiar y acondicionar el edificio para que los alumnos pudieran asistir a clases.
