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Capitanich criticó duro a la petrolera, que dispuso un aumento en los valores de sus combustibles del 12 por ciento.
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El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, volvió a la carga ayer contra la petrolera Shell al denunciar que el aumento del 12 por ciento dispuesto en los precios de sus combustibles se basa en la “codicia” de ese grupo económico, mientras sectores del kirchnerismo le pidieron a la compañía de origen anglo-holandesa que se vaya del país. Enseguida, el presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, salió al cruce de las duras imputaciones que lanzaron desde el gobierno, al advertir que “se está abusando” cuando lo acusa de conspirar y atentar “contra los intereses del país”.
“Shell no tiene ningún tipo de razonabilidad técnica para establecer este tipo de fijación de precios, solamente la codicia y la estrategia de imponer condiciones como grupos económicos los lleva a tomar este tipo de decisiones”, disparó Capitanich en su habitual conferencia de prensa matinal.
Sucede que la petrolera aumentó 12 por ciento el precio de los combustibles que comercializa, debido –según argumentó– al “fuerte incremento en pesos que se está produciendo en el costo del petróleo crudo”.
“No es casualidad esta actitud por parte de Shell, una actitud contraria a los intereses del país, la actitud de Shell siempre es conspirativa y atentatoria contra los intereses del país”, sostuvo el jefe de Gabinete algo molesto. Además, dijo: “Estábamos en una estrategia de diálogo con las partes para generar las condiciones de abastecimiento y de precios, pero esta empresa contraria a los intereses del país y de todos los argentinos estableció nuevos aumentos”.
“Estábamos trabajando para morigerar y evitar cualquier impacto en los precios, pero de esta empresa no debe extrañar nada. ¿Se acuerdan cuando Néstor Kirchner fustigó su conducta? ¿O cuando esta misma empresa hizo una operación cambiaria junto al (banco) HSBC para establecer un tipo de cambio de 8,40 pesos cuando en realidad (el dólar) estaba a 7,12 pesos?”, alertó el funcionario.
En este sentido, Capitanich insistió con que “a veces el gobierno se encuentra solo en la lucha” contra los grandes grupos económicos, por lo cual evaluó “muy importante que el pueblo argentino sepa que esto es una lucha cotidiana”.
Hace dos semanas, el gobierno también se enfrentó con Shell, a la que acusó de comprar alrededor de 3 millones de dólares a un precio muy por encima de la cotización oficial, lo que provocó una brusca devaluación del tipo de cambio, según la Casa Rosada.
Por su parte, el diputado nacional kirchnerista Carlos Kunkel acusó a Shell de tener una “mentalidad colonial”, y sugirió que esa petrolera “por donde vino, se puede ir” del país.
En declaraciones radiales, el legislador enfatizó: “La empresa Shell, que pertenece a la Corona inglesa y a la holandesa, se caracteriza por tener políticas que responden mucho a los intereses de sus socios. Hacen su juego y su política, y responden a países que preservan la mentalidad colonial y tratan de incidir en las políticas internas”.
Kunkel sostuvo: “No conozco los detalles técnicos (del aumento de precios dispuesto este lunes por Shell) y tampoco critico que quieran tener su máxima ganancia. Pero cuando la actividad comercial de un país no le conviene a las empresas imperiales, bueno, por donde vinieron se pueden ir”.
El “conspirador” se defiende
Consultado al respecto, el titular de la filial argentina de Shell, Juan José Aranguren, justificó ayer el aumento del 12 por ciento en el precio de los combustibles de la compañía y dijo sentir “zozobra” por las críticas oficiales recibidas.
“No es bueno despertarse acusado de conspirador”, sostuvo el ejecutivo, al evaluar los cuestionamientos lanzados por el jefe de Gabinete contra Shell.
Aranguren sostuvo: “Cuando se utilizan palabras como conspiración se está abusando. Son palabras muy fuertes. Se nos acusó de codicia. Si el proveedor aumenta el costo un 23 por ciento y nosotros aumentamos el mes siguiente un 12, ¿eso es codicia?”.
En declaraciones radiales, el directivo defendió el aumento dispuesto por la petrolera: “Hemos hecho un traslado parcial del 12 por ciento del costo de nuestros proveedores. Pero si para el gobierno con un 12 estamos conspirando, no me quiero imaginar que sería si fuera un 23 por ciento”. Aranguren justificó el ajuste, al sostener que responde a “la necesidad de mantener un desarrollo sostenible del negocio”. El empresario evaluó, además, que a otras petroleras “les pasa lo mismo en mayor o menor medida, pero no todas las compañías compran toda su producción (como Shell). Hay quienes tienen producción propia, como YPF, pero ellos tienen otros problemas, como costos de financiación”.
Además, recordó que durante el gobierno de Néstor Kirchner, el ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno le impuso a Shell 83 multas por un millón de pesos, y puntualizó que “ya hay 37 de esas multas en las que la Justicia falló a favor de la empresa”. Y enfatizó: “Al mismo tiempo que tratamos de cumplir nuestras obligaciones, tratamos de exigir que se cumplan nuestros derechos”.
Closs: “Veo una situación similar a 1987”
El gobernador de Misiones, Maurice Closs, afirmó ayer que “se nota” que hay quienes desean que la presidenta Cristina Kirchner termine anticipadamente su mandato y comparó la situación económica actual con la de los últimos años del gobierno radical de Raúl Alfonsín.
“En lo personal creo que hay actores que están trabajando fuerte; quizás es una intuición que no es”, dijo Closs en una entrevista radial, consultado acerca de si cree que hay sectores que quieren una salida anticipada del gobierno kirchnerista.
“Veo una situación similar a 1987, cuando le escondieron la harina a Alfonsín”, sostuvo el mandatario misionero y de esta manera se sumó a las acusaciones que había formulado el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, respecto de un supuesto plan de “desestabilización” urdido por la oposición, representada en sectores de la economía y grupos mediáticos. “El gobierno en los últimos días tomó decisiones buscando acomodar algunas cosas de situaciones complejas, como lo es el tipo de cambio. Acuerda con los sojeros porque necesita como el aire recomponer reservas y la soja y las reservas no aparecen. Yo lo que pedí es que trabajemos con enorme responsabilidad porque es un año bisagra”, dijo Closs.
“Si quien tiene soja no exporta esperando que el tipo de cambio llegue a 10; si el asalariado pide un aumento del 40 por ciento y el empresario te dice te voy a dar cero; si quien vende un aire acondicionado remarca; si quien vende combustibles sube los precios; si cada uno presiona y presiona, esto termina mal”, completó el mandatario kirchnerista, y planteó que “no hay una visión en conjunto”.
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