El viernes 17 de julio, entre las 16 y las 18, en el espacio de memoria Quinta de Funes (Ruta 9 y San José), tendrá lugar una mesa de lectura de poemas a cargo de los escritores Gustavo Boschetti, Eduardo Valverde, Eduardo D’Anna y Juan Aguzzi, en conmemoración de los 50 años del golpe de Estado cívico-militar perpetrado en 1976.
La Quinta de Funes fue un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar. Por allí pasaron al menos 17 personas, muchas de ellas aún desaparecidas.
En la causa conocida como “Guerrieri” quedó probado que la mayoría de ellas fueron asesinadas y sus cuerpos desaparecidos. El mismo grupo de tareas, integrado por miembros del destacamento de Inteligencia 121, operó también en los centros de reclusión ilegal “La Calamita” y Fábrica de Armas Domingo Matheu. La Quinta de Funes integró el circuito represivo de la subzona 21, dependiente del Comando del II Cuerpo de Ejército.
Hoy recuperado como sitio de Memoria, Verdad y Justicia, Lautaro D’Anna, uno de los integrantes de la Mesa promotora Quinta de Funes, explicó las vicisitudes y distintas etapas que atravesó el espacio para, finalmente, poder ser resguardado en su verdadero carácter y mantener una memoria viva sobre los crímenes allí ocurridos mientras funcionaba como centro clandestino de detención.

“El centro clandestino de detención funcionó entre 1977 y 1978; recién después de muchas movilizaciones, luchas, aperturas de los juicios, políticas de memoria durante el kirchnerismo, se logró, desde Funes, sacar una ley en 2016 para expropiar el predio; luego se efectivizó la expropiación mediante un convenio de pago en 2017, se abrió la Quinta, se hizo un acto y luego se cerraron las puertas, y durante ocho años el predio de 2 hectáreas quedó abandonado y fue vandalizado y no tuvo ninguna actividad. Lo único que se hacían eran los actos de cada 24 de marzo en la puerta de la Quinta. Crecieron los yuyos, hubo roturas, se llenó de basura. Cansados de eso, con un grupo de vecinos y de militantes, en abril de 2024 decidimos conformar lo que se llama Mesa promotora Quinta de Funes, un espacio de participación diverso, plural desde donde empezamos a limpiarlo, a mantenerlo, a articular con la municipalidad y con la provincia. El predio pertenece a la provincia, pero la mesa promotora opera como actor que empuja la visibilización del lugar y que se hagan determinadas cosas; el año pasado llevamos a cabo una serie de actividades culturales, pasaron alrededor de 4 mil personas por la Quinta y logramos que la provincia licite las obras que se están haciendo en la parte de atrás, en un galpón gigante, y al mismo tiempo estamos retomando actividades para continuar con el trabajo de memoria”, señaló D’Anna.