Categorías: CiudadEdición Impresa

Hace tres meses que espera para enterrar a su hija porque falta el examen de ADN

Desde que a Cristina Barboza le dijeron que habían encontrado el cuerpo de una mujer en un descampado de Las Flores supo que era su hija. Tenía un disparo en la cabeza y la habían prendido fuego. Los restos eran irreconocibles pero una campera y un vestido le dieron la certeza de que la búsqueda había terminado. Cristina no quiso verla. Pidió que le entregaran a su hija para llevarla al cementerio a descansar. Pasaron tres meses y aún no pudo hacerlo. El resultado de un examen de ADN que confirme la identidad se lo impide. La hija de Cristina se llamaba Mariela Nerea Barboza y tenía 22 años. El 10 de febrero pasado se fue de su casa en barrio San Martín A y no volvieron a verla. Cristina hizo la denuncia, recorrió hospitales y llenó los postes del barrio y los muros de Facebook con su foto. La investigación fiscal de su paradero no dio ningún resultado. Recién cuando dos meses después apareció el cuerpo, informaron que había estado secuestrada en una casa que funcionaba como búnker. La tenían encadenada, encerrada en una jaula y la obligaban a vender droga. El único imputado fue liberado tras vencer la prisión preventiva de 60 días.

Nerea era la mayor de seis hermanos. Creció en el sur de Rosario y tenía dos hijas, de dos y siete años. Cristina contó que desde los trece años tenía problemas de adicción. “Fue algo que nunca negué. Mi hija estaba enferma. Siempre intentamos ayudarla y pedimos ayuda porque quería recuperarse. Pero era muy difícil”, explicó Cristina a El Ciudadano.

Cuando estaba bien, Nerea era alegre, recuerda su mamá. Le encantaba estar con sus hijas, prepararles la comida y bañarlas. Jugaba con sus hermanos y se quedaba horas charlando con sus padres. Pero cuando tenía recaídas, se perdía. “Se iba a Las Flores y volvía mal. Decía que tenía amigos allá”, recordó Cristina y aclaró que nunca pasaba más de un día sin volver “porque no podía estar lejos de sus hijas”.

Por eso, cuando el 10 de febrero no volvió, Cristina se preocupó. Después de buscarla durante horas, hizo la denuncia en la comisaría. Las actuaciones fueron derivadas a la Unidad Fiscal de Búsqueda de Paradero, a cargo de Guillermo Apanowicz.. Durante semanas, la familia de Nerea buscó información y la llevó a Fiscalía. Algunos vecinos le habían dicho que estaba en una casa en Las Flores Sur. Les contaron que la tenían secuestrada y la obligaban a vender droga, y dieron la pista de dos direcciones posibles.

En dos meses los avances en la investigación fueron nulos. Apanowicz ordenó el allanamiento de una vivienda sin resultados. La otra casa señalada por vecinos no fue requisada. Según argumentaron, no la encontraron porque no tenía número. Tampoco hubo rastrillajes.

El 3 de abril, dos meses después de la desaparición, un llamado anónimo al 911 denunció que había un cuerpo en un descampado. Era de una mujer, tenía un disparo en la cabeza y la habían prendido fuego. Los pocos restos estaban irreconocibles, pero la familia de Nerea aseguró que la campera y el vestido encontrados eran las prendas que usó la última vez que la vieron con vida.

A menos de cien metros del lugar estaba la casa que la Policía no inspeccionó en el primer allanamiento. Adentro había un manchón de sangre, una jaula y una cadena. Vivía Alexis A., un joven de 20 años que marchó detenido. Días después lo imputaron por privación ilegítima de la libertad y quedó detenido por 60 días.

La investigación del femicidio quedó a cargo del fiscal Luis Schiappa Pietra, que ordenó un examen de ADN para determinar si efectivamente los restos eran de Nerea. Fue hace tres meses y, según informaron voceros judiciales, los resultados aún no fueron entregados.

Cristina contó que le dijeron que todavía faltan unas semanas. Le explicaron que cuando esté el resultado van a poder pasar tres horas con los restos. Después, irán al cementerio. Ella no entiende la demora. La espera le resulta insoportable. Lo único que quiso en todo este tiempo es llevar a su hija a descansar. No sabe qué decirle a sus hijos y a sus nietas cuando le preguntan dónde está Nerea. Tampoco sabe cómo explicarles lo que pasó y no entiende por qué la mataron. “Me gustaría mirarlos y decirles que nunca los voy a perdonar. Que jamás se le hace eso a nadie. Que este dolor mío como madre no se va a curar nunca. Que ojalá Dios los perdone, porque yo no puedo”.

 

 

Entradas recientes

Regatas de San Nicolás y Unión de Arroyo Seco ganaron por la Copa Centenario

Regatas de San Nicolás y Unión de Arroyo Seco ganaron este lunes por la fecha…

octubre 27, 2026

Calzada y Federal se sumaron a los cuartos de final de la A y en la B todo está empatado

Toda la acción del ascenso rosarino en la noche del lunes. Mirá cómo quedó el…

octubre 27, 2026

Provincial derrotó en final cerrado a Atlantic y jugará cuartos de final ante Atalaya

Con el triunfo de Provincial, ya se sabe que Temperley (1) cruzará ante Central (11),…

octubre 27, 2026

«Ya es alevoso»: en el marco de la Causa Libra denunciarán al fiscal Taiano y al juez Martínez de Giorgi

El diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, cuestionó el sobreseimiento de Javier y Karina…

octubre 26, 2026

Detectan en las últimas horas cinco casos de alto consumo de alcohol al volante en Rosario

Entre la noche del jueves y este lunes se efectuaron 560 controles vehiculares. En ese…

octubre 26, 2026

No les quedó otra: el partido de Flávio Bolsonaro reconoció el triunfo de Lula en las elecciones de Brasil

A través de una carta divulgada en sus redes sociales, el presidente del Partido Liberal…

octubre 26, 2026