Cada 28 de junio, el mundo conmemora el orgullo LGBTIQ+. En Argentina el reclamo se centraliza en la comunidad travesti-trans: contra los crímenes de odio y la exclusión laboral. En Rosario la comunidad alerta por el impacto de la crisis económica
Desde la resistencia en Stonewall —un bar de Nueva York, espacio libre y seguro para gays, lesbianas, bisexuales, drags y travestis— en 1969, la comunidad LGBTIQ+ fue haciendo de este hito un ritual a conmemorar: así, cada 28 de junio, son cada vez más las ciudades que celebran y defienden el orgullo de cada identidad de género y orientación sexual.
En Argentina, al menos la última década, se hizo un recorte mayor: que cada 28 de junio se visibilizaran las problemáticas específicas de la comunidad travesti–trans, una de las más vulnerables y más aún en tiempos de crisis económicas. Como en el cono sur la efeméride es en pleno invierno, la marcha del Orgullo se hace entre octubre y noviembre, una época más amigable para las movilizaciones masivas y celebratorias como ésta.
Desde la Coordinadora del Orgullo Rosario, un espacio asambleario que anualmente organiza la marcha del Orgullo de octubre, expresaron a este medio que este año no habrá movilización este 28 de junio y subrayaron que la creciente crisis económica impide la organización diaria como la que podían tener otros años.
Contaron que por primera vez crearon una comisión que se llama Olla: “Está garantizándole la comida a compañeros que asisten a las asambleas y también trabajan en el espacio público cada vez que el colectivo organiza una actividad, ahí están haciendo la olla. Es una data zarpada porque no es casualidad que quienes llevan adelante esa comisión en general sean personas del colectivo travesti trans”.
En este sentido, ahondaron: “Hay una urgencia en torno a nuestra comida, el empleo y la vivienda que se agravó mucho más con el gobierno que estamos viviendo”.
Por su parte, Juma da Cunha Kessler es integrante de la Coordinadora y en diálogo con El Ciudadano expresó: “Entiendo las urgencias, pero hay algo que vengo observando y que es muy triste: cuando muere una piba cis heterosexual llenamos una plaza pero cuando muere una compañera travesti trans en la desidia del Estado o en una calle cagada de frío es triste que seamos siempre los mismos cuerpos travestis trans que sostenemos ese reclamo”.
Uno de los datos más aterradores en Argentina es que la expectativa de vida de una persona trans ronda entre los 35 y 41 años.
Según el informe anual que realiza el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ durante 2025 se registraron en Argentina 227 crímenes de odio, ataques con saña motivados por la identidad de género u orientación sexual de las víctimas, que implican un daño específico, en el peor de los casos mortal.
Más del 60 por ciento de estos crímenes de odio relevados fueron contra mujeres trans (142 casos). Le siguen víctimas varones gays, que representan el 22 por ciento (50 casos); después, varones trans registran casi el 8 por ciento (18 casos) —el Observatorio subrayó que representa la cifra más alta para este grupo en casi diez años de monitoreo—; lesbianas, casi el 6 por ciento (13 casos); personas no binarias, casi el 2 por ciento (4 casos).
Dentro de estos casos, los más graves —es decir, que terminaron en asesinatos— se relevaron 11 travesticidios. Sin embargo, el informe aclara que hubo 51 muertes de mujeres trans producto de “violencia estructural”, fallecimientos que no ocurren de forma repentina sino por la precariedad extrema de las condiciones de vida de estas personas, el deterioro de su salud y la enorme exclusión social que padecen.
El informe destaca también que es probable que todas estas cifras sean mucho más altas porque estas muertes o asesinatos no siempre ocupan lugar en los medios de comunicación, por lo que el Observatorio se vale también como fuente directa a los familiares de las víctimas y algunos integrantes de organizaciones LGBTIQ+.
Justamente, Juma da Cunha Kessler subraya: “En tiempos de crisis, cuando hablamos de que es necesario estar en unidad y colectivizar hay que empezar desde las bases y creo que hay una base que es muy floja”. Le da pena que no puedan unirse las fuerzas de la sociedad toda en rechazo a las exclusiones y condiciones materiales de vida que imponen los gobiernos de turno, en especial el actual que además tomó a todo el universo LGBTIQ+ como blanco de ataque discursivo pero también material porque se han desfinanciado las áreas del Estado que se dedicaban a prevenir estas violencias y a asistir a las víctimas.
El informe del Observatorio también destacó que la comunidad travesti trans de Argentina tiene graves restricciones a la hora de entrar al mercado laboral. Por eso, indicaron que hay un incumplimiento cada vez más grande de la ley de cupo laboral travesti trans. Muchas de las pocas personas de la comunidad que los últimos años habían accedido a un empleo formal gracias a estas legislaciones, hoy están nuevamente sin trabajo y expuestas a un mayor desamparo.
La ley nacional que marcó un antes y un después para las personas travesti trans existe desde 2012: la ley de identidad de género. Por primera vez en la historia, eran reconocidas como ciudadanas y acorde a su identidad autopercibida.
En Rosario, la Municipalidad aplica el cupo laboral travesti trans desde 2016. Cada año se abre la convocatoria, en su sitio oficial puntualizan que la misma “garantiza el acceso a derechos laborales de manera directa, lo que constituye una herramienta fundamental de cara a la construcción de proyectos de vida y el acceso a una ciudadanía plena”.
En Santa Fe, se legisla en este sentido desde 2020. Ese mismo año, Universidad Nacional de Rosario (UNR) reglamentó este cupo. Anualmente no pueden ingresar menos de tres personas del colectivo travesti trans.
Argentina legisla a favor del cupo laboral travesti trans desde 2021, a través de la ley 27.636 de Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgéneros «Diana Sacayán-Lohana Berkins». La misma establece un cupo mínimo de 1% de los cargos y puestos del Estado Nacional.
Asimismo, desde 2020 existe en la provincia de Santa Fe el Archivo de la Memoria Travesti Trans: una forma de institucionalizar, ordenar y jerarquizar la resistencia de las travestis, históricamente perseguidas por las fuerzas de seguridad, en dictaduras y democracias como si entre una y otra solo hubiera habido continuidad. El camino se empezó a revertir, justamente, hace muy poco tiempo, parte de las legislaciones mencionadas van a en este sentido.
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