Rosario, lunes 01 de junio de 2026
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Rosario, lunes 01 de junio de 2026

“Hervidero”: una masa candente de acciones y mensajes en un tiempo donde la locura y la alienación van ganando la batalla

Elisabet Cunsolo debuta como directora al frente de las formidables Paula García Jurado y Anahí González Gras, con la asistencia técnica y dramatúrgica de Romina Mazzadi Arro, en un nuevo trabajo que se presenta los sábados en Espacio Bravo Teatro
“Hervidero”: una masa candente de acciones y mensajes en un tiempo donde la locura y la alienación van ganando la batalla

Miguel Passarini

Sandra y Selene están solas, son dos sobrevivientes que sueñan con una vida mejor aunque el desatino, la frustración y los deseos individuales las lleven por un mismo camino hasta que eso se termine, hasta que las verdaderas intenciones aparezcan, y cada una siga rumbos diferentes. “Son dos socias que comparten un proyecto: abrir un pequeño local de moda circular en calle San Luis. Soñar un futuro mejor. Salir del barrio y llegar al centro. Progresar. Volverse nadie”, dice la escueta sinopsis acerca de Hervidero, un nuevo material que se presenta en Espacio Bravo Teatro.

En la tradición de los personajes antagónicos y en la lógica de poder que abreva en el juego del sometedor-sometido, algo que marcó grandes momentos en la producción escénica del icónico grupo teatral local Hijos de Roche, dos mujeres intentan volverse invisibles en medio de la multitud que implica habitar el centro.

“Hervidero”: dos mujeres que escapan de la rutina y el ostracismo del barrio para volverse invisibles en un local del centro

Sin embargo, esa búsqueda empieza a mostrar las grietas de un vínculo que se resquebraja, y así aparece lo que hay detrás: la especulación, lo oculto que se esconde a continuación de la fachada del sueño de salir del barrio y desembarcar en calle San Luis, como si la idea de “desaparecer” para los demás impusiera un orden y abonara un nuevo sentido a un tiempo por venir.

En Hervidero, trabajo que hereda algunas de las búsquedas del referido grupo Hijos de Roche dado que su equipo está integrado por sus tres referentes a la que se suma una inquietante invitada, es una comedia bizarra, por momentos siniestra, pero sobre todo deudora de un humor inteligente, plagado de posibles lecturas que se despliegan detrás de un primer plano donde reina el disparate, la exageración, la incongruencia y particularmente la insatisfacción de sus dos personajes.

Elisabet Cunsolo, destacadísima actriz, escribió y dirige a Paula García Jurado y Anahí González Gras, con la asistencia técnica y dramatúrgica de Romina Mazzadi Arro, en ciernes, un Dream Team del teatro rosarino liderado por mujeres. Definida por Cunsolo, que ha sabido transitar el absurdo de la mano de Hijos de Roche, como una pieza que apela a un realismo virado a lo bizarro, acaso como la realidad misma que se volvió incomprensible y distópica, completan el staff de Hervidero Martín Fumiatto con la restauración de objetos, la intervención de vestuario de Laura Gras, con asesoramiento de vestuario de Ramiro Sorrequieta, fotos de Juana del Montón, diseño gráfico de Esteban Goicoechea y producción general de Espacio Bravo Teatro, con prensa y difusión de Pika, Comunicación Cultural.

Un punto de fuga

“Hervidero”: una masa candente de acciones y mensajes en un tiempo donde la locura y la alienación van ganando la batalla

Para estas dos mujeres, más allá del terror al paso del tiempo en la quietud y a los sucesivos desencuentros entre ambas, estar en calle San Luis se vuelve una Meca, un destino anhelado a pesar de la frustración, todo eso en medio de un limbo de ropas y percheros, donde lo masculino es apenas una sombra de plástico que, de todos modos, se vuelve objeto de un deseo sexual que está reprimido, desplazado del centro de la escena.

En ese limbo, ambas actrices despliegan una lista inagotable de recursos y una dinámica escénica que pareciera hacer de la torpeza una virtud, hasta que el humor se pone rancio, hasta que la risa se vuelve una mueca inacabada y la comedia adquiere un clima disruptivo que culmina en lo sombrío.

Se trata de dos actrices notables, dirigidas con destreza y sensibilidad, que se cargan dos personajes muy complejos, muy arriba (aunque van a decantar), para nada lineales sino todo lo contrario, que detrás de su afán de un control imposible de sus vidas, esconden una serie de problemáticas de este tiempo que no se quieren ver o reconocer.

Así aparecen el sueño eterno y postergado de salir del pozo, el hartazgo que provoca esa quietud en la que habitan, la búsqueda de una salvación mágica a través de visiones o alucinaciones, y hasta una oscura idea de sometimiento, donde cada espectador hará su propio recorrido y lecturas, dado que hay muchos sentidos desplegados y superpuestos y miradas posibles sobre el vínculo que las une.

El material también pone en discusión la idea de espera eterna, tan inherente al teatro, pero una espera fallida, dislocada; la espera de algo imposible, de algo que no va a llegar nunca. Una paradoja que parece cernirse al concepto de lo “circular” aunque el contexto dramático del material va bastante más allá de lo que supone la moda.

En el mismo sentido, la propuesta dirime acerca del desequilibrio emocional que, con una elocuencia temeraria, se apoderó de este tiempo: la locura está, se respira, una locura definitivamente peligrosa habita cuerpos e ideas sin descanso. Son cuerpos e ideas que creen en salvaciones mágicas, en poderes sobrenaturales, en diálogos imposibles; en una especie de pérdida del conocimiento y de la razón que se apoderó de todo y de todos.

Hervidero es, al mismo tiempo, una metáfora de esa locura imperante, el remanente escénico de un pensamiento mágico que, como un dogma, destruye a quien no crea en él, el miedo a ser parte de una “fisura” concreta, que transita las calles, y otra conceptual que es transversal al presente fascista, donde Sandra y Selene padecen una Folie à deux (“locura de dos”), un trastorno delirante que es compartido y potenciado, y juntas, entre gritos y susurros, retroalimentan el hervidero hasta llevarlo a su punto de máxima ebullición.

Para agendar                      

“Hervidero”: una masa candente de acciones y mensajes en un tiempo donde la locura y la alienación van ganando la batalla

Hervidero, con dramaturgia y dirección de Elisabet Cunsolo, se presenta los sábados, a las 21, en Espacio Bravo Teatro (Catamarca 3624). Anticipadas con descuento al 341-6900944. IG: @espacio.bravo.teatro