Sostienen que se viven situaciones de violencia y piden personal idóneo para controlar a pacientes y familiares.
Médicos rosarinos renovaron su pedido por mayor seguridad en las guardias de los hospitales de la ciudad. Exigen que el municipio y la provincia reconozcan la situación de inseguridad y agreguen policías adicionales o personal capacitado para manejar hechos de violencia. Distintos directivos de los centros de salud más importantes de la ciudad –Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), Hospital Roque Sanz Peña y Centenario– dialogaron con El Ciudadano y relataron las experiencias y sensaciones del personal. Coinciden en un aumento de la violencia en los ingresos.
Despues que el titular del Servicio Integrado de Emergencias, Juan Becerra, pusiera de manifiesto los reiterados casos de violencia contra el personal de salud pre hospitalario, la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra) también denunció falta de seguridad en las guardias de hospitales de la ciudad. “Los lugares más complicados en la actualidad son los hospitales periféricos, como el Roque Sáenz Peña o el policlínico San Martín, donde los médicos sufren agresiones de forma diaria. Dentro del municipio el punto más crítico es el Roque Sanz Peña. En la provincia también se destaca el hospital de Baigorria, donde no hace mucho le pegaron una puñalada a un administrativo”, confirmó, en diálogo con El Ciudadano, Eduardo Taboada, integrante de Amra. De acuerdo con el médico, el problema mayor es el diagnóstico no compartido entre los médicos, el municipio y la provincia. “Ellos no desean aceptar la inseguridad que reina en los distintos nosocomios. La solución es aceptarlo y empezar a poner adicionales de policía o personal con oficio, que sepa manejar situaciones complicadas”, sintetizó Taboada. Según el representante de Amra en Rosario, es el Estado quien debe velar por la seguridad real de los trabajadores de la salud. “Es un problema social en el que debe realizarse una contención afuera de las instalaciones, de carácter social y preventivo. Sin embargo, la persona que llega alcoholizada o drogada ya está allí y debe lidiarse con ella”, reflexionó Taboada, que descartó tomar una medida de protesta.
En tanto, desde Amra también señalaron que buscarán crear en cada hospital un comité de bioseguridad para las tareas de prevención.
Sensación encontrada
“La inseguridad en hospitales de Rosario –ya sean privados o públicos– no escapa a la realidad general de la ciudad. Últimamente está llegando mucha gente con problemas de droga, dependencia de psicofármacos y heridos en riñas con armas blancas y de fuego”, apuntó a este medio el director del Hospital Roque Sáenz Peña, Federico Cornier. Además, sostuvo el médico, es habitual que los pacientes lleguen acompañados de personas en similar estado o con altos niveles de estrés exigiendo atención urgente, lo que genera en algunos casos raptos de violencia que encarecen la atención a la población. “La frecuencia de estos episodios no es diaria, pero se nota cada vez más la violencia”, sostuvo Cornier al asegurar que no se registraron robos en las instalaciones.
A principio del año pasado, los directivos del Roque Sáenz Peña –localizado en Laprida al 5300– comenzaron a tomar personal de Control Urbano, que, según el director del nosocomio, “está acostumbrado y capacitado para trabajar desde la persuasión para la prevención de estos episodios”. Satisfecho con la tarea de la repartición municipal realizado durante 2010, Cornier apuntó que además de las presencia en guardias durante las 24 horas, el hospital posee personal de seguridad privada y un policía en adicional.
En el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez también hay preocupación por los reiterados hechos de violencia en las guardias y salas de emergencia. “Registramos un aumento en la violencia por lo que tenemos históricamente un destacamento policial y seguridad privada constante para optimizar los circuitos y maximizar las medidas de prevención de episodios contra trabajadores del hospital”, apuntó en diálogo con este medio Claudio Alonso, subdirector del Heca. Según detalló, la guardia del Heca siempre ha presentado situaciones conflictivas de la ciudad. “Lo que ahora notamos es un cambio en el «calibre» de los episodios de violencia. Mucho más importantes. A esto se suma un aumento en la sensibilidad de los trabajadores, que temen por su integridad”, explicó Alonso.
Al igual que lo señalado por Juan Becerra, titular del Sies, la mayoría de los episodios de violencia responde a situaciones de estrés vivida por los familiares de la víctima. “Muchas veces no reparan en que la espera se debe a que los médicos se encuentran abocados a otras tareas, que son de prioridad”, comentó, en sintonía con Becerra, el subdirector del Heca. “El paciente que ingresa grave a través de Sies, por ejemplo, llega por una entrada directa mientras que los pacientes que entran por el sector ambulatorio, que no tienen conocimiento de que los médicos están atendiendo, perciben la demora como injustificada. La espera los pone en una situación de miedo y luego de violencia. Otra factor importante en la generación de situaciones violentas es que los pacientes o familiares y amigos también llegan medicados o bajo la influencia de alguna sustancia”, analizó Alonso.
Además del destacamento policial, el Heca cuenta con una estructura de guardia privada integrada por cinco personas en cada turno, que trabajan en distintos puntos del hospital, y personal de vigilancia municipal que controla los ingresos de internación. Según informaron desde el hospital ubicado en avenida Pellegrini al 3200, ya elevaron un pedido a la subsecretaría de Seguridad de la Municipalidad de Rosario para que se duplique la vigilancia. “La tarea ahora es revisar los circuitos internos y de ingreso, refrescar pautas de trabajo comunes. Se podría reforzar el aspecto tecnológico y las comunicaciones. Haremos una evaluación y en las próximas semanas nos sentaremos con las subsecretarías de Seguridad y Salud a elaborar las estrategias que consideremos necesarias para mejorar la situación”, adelantó Alonso.
Robos: la otra problemática
A la par de los hechos de violencia que se registran en las guardias, los hurtos forman parte de la preocupación del personal del Heca, sobretodo en las cercanías del nosocomio. En sintonía, Aurora Bruno, directora del Hospital Centenario, apuntó: “El hospital Centenario está conectado con la Facultad de Medicina y Bioquímica. Hay muchas entradas y accesos para el personal, docentes y alumnos. Al estar el hospital con sistema pabellonado con galerías abiertas los hurtos se repiten”. De acuerdo con la médica, el problema en el Centenario –ubicado en Urquiza al 3100– no son los hechos de violencia en las guardias, sino los robos a médicos, pacientes y familiares. “Cuando se presenta una situación de violencia se llama al personal del destacamento policial o a la vigilancia privada para que actúe. No son frecuentes y no hemos recibido denuncias del personal sobre violencia en las guardias”, afirmó.
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