Fue el domingo pasado al disputarse la Copa Challenger, organizada por un santafesino. El Jockey Club local se despegó de posibles irregularidades. La justicia ordenó el secuestro de jeringas y videos de seguridad. "Forastero cayó cuando lo llevaban a boxes y Emperador cuando lo iban a bañar"
«Forastero cayó cuando lo llevaban a boxes y Emperador murió cuando lo llevaban a bañar». Los testigos relataron así la muerte de dos caballos de carrera este domingo en el hipódromo Oscar C. Boero de la ciudad cordobesa de San Francisco. Fue apenas terminaba de disputarse una cuadrera de la Copa Chellenger, que ofrecía suculentos premios a los ganadores y atrajo a numeroso público. Un día después, hubo un operativo ordenado por la Justicia para incautar jeringas, imágenes de cámaras de seguridad y documentación sobre el contrato de alquiler entre el Jockey Club y los organizadores del evento. La sospecha es que los equinos fallecieron como consecuencia de un excesivo dopaje para forzar un mayor rendimiento en la pista.
“Es una vergüenza que no haya control antidoping, esto es un negociado tremendo. Antes de la carrera, vimos todos cómo le ponían las dosis a los caballos. Después que se murieron, les gritaban asesinos a los dueños y organizadores”, relató Eugenio Basualdo, uno de los espectadores del evento, a los medios locales.
En lo estrictamente competitivo, las cuadreras son carreras cortas de hasta 500 metros mientras que el turf oficial las corridas son de más de mil metros.
El lunes se produjo un allanamiento a las instalaciones del Jockey Club por parte de personal de la División Investigaciones de la Policía Departamental y de Policía Científica. Las órdenes partieron de la Fiscalía a cargo de la secretaria María Eugenia Maldonado. Hubo secuestro de material para indagar si existió doping, pero el veterinario oficial del Ministerio Público Fiscal explicó que el estado en el que se encontraban los caballos le impedía hacer su autopsia.
En redes sociales surgieron publicaciones sobre otros dos caballos que no fallecieron pero sufrieron complicaciones por, en principio, los mismos motivos: inyecciones para doparlos. Se referían a los equinos bautizados como Rayo, que resultó ganador de la cuadrera, y Apolo. Los posteos coincidían en las quejas por la falta de controles en este tipo de carreras. La cuadrera de San Francisco es considerada la más importante de su tipo y la de mayor convocatoria del país. Se juegan en tramos de hasta 500 metros, contra los superiores a mil de las competencias de turf oficiales.
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