Rosario, lunes 08 de junio de 2026
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Rosario, lunes 08 de junio de 2026

Juan Eduardo Hohberg, el ex charrúa y canalla que resucitó en medio de un partido mundialista

Por: Leonardo Volpe, especial para El Ciudadano
Juan Eduardo Hohberg, el ex charrúa y canalla que resucitó en medio de un partido mundialista

Cordobés de nacimiento, pero surgido de las divisiones inferiores de Central Córdoba de Rosario. De allí pasó a Rosario Central. Y logró gran reconocimiento en el fútbol uruguayo, cuando jugaba en Peñarol. Disputó con la selección celeste el Mundial de Suiza 1954, donde protagonizó un llamativo e increíble episodio durante el partido por las semifinales frente a Hungría. Te contamos su historia.

Juan Eduardo Hohberg nació en la localidad de Alejo Ledesma, en la provincia de Córdoba el 8 de octubre de 1927. Su nacimiento se produjo muy cerca de Marcos Juárez y luego se trasladó a Rosario.

Futbolísticamente surgió de las divisiones inferiores de Central Córdoba, donde comenzó a jugar de arquero. Aunque se destacó en otra posición por esas cosas que parecen casualidad, pero que en realidad no lo son. Un día al faltar un compañero que jugaba de delantero, lo probaron como centroforward. Esa tarde cumplió una notable actuación cuando jugaba en la sexta división al marcar dos tantos ante Sparta. Gracias a su gran performance pasó a desempeñarse en la línea delantera, más precisamente como centroforward (en delanteras compuestas por
cinco jugadores). Más tarde debutó en la primera charrúa en el Campeonato de Segunda División de Ascenso en 1946. En la fotografía, que pertenece al archivo de la Escuela Superior de Museología de Rosario lo podemos ver con el conjunto de Tablada (el cuarto de la fila de abajo).

Su desempeño en Rosario Central

Posteriormente en 1946 fue incorporado por Rosario Central.

En el cuadro canalla disputó su primer cotejo el 12 de mayo del citado año. Fue por la tercera jornada del certamen de Primera División de AFA. Ese día su equipo cayó frente a San Lorenzo por 4 a 1 en Arroyito.

El gol auriazul lo señaló El Torito Waldino Aguirre y los tantos azulgranas los señalaron René Pontoni en dos ocasiones, Héctor Tablada y Rinaldo Martino. Cabe indicar que el equipo de Boedo que contaba con un gran plantel se consagró campeón ese año al finalizar el torneo. Se coronó al realizar un gran certamen, aunque no estuvo exento de polémicas. Ya que en el encuentro por la fecha número 25 ante Newell’s fue favorecido por fallas arbitrales según la prensa rosarina del momento. Esa tarde los hinchas rojinegros lincharon al árbitro Osvaldo Cossio, que anuló un gol al equipo del parque. Finalmente el juez fue salvado por unos conscriptos, que evitaron que fuera ahorcado en un árbol.

Dejando esa locura de lado y volviendo con Hohberg, es preciso añadir que ese año señaló dos tantos con la casaca de Central en seis partidos jugados (cinco por el torneo de primera y uno por la Copa Británica).

Señaló sus dos primeras conquistas ante Racing Club en un partido válido por la vigesimonovena fecha. Esa tarde del domingo 1° de diciembre, Rosario Central se impuso en Avellaneda por 6 a 4.

En 1947 se afianzó como titular integrando la línea ofensiva auriazul alternando el puesto de centroforward e insider derecho.

Se mantuvo en el conjunto canalla hasta 1948, señalando 17 goles en 35 encuentros disputados.

Juan Eduardo Hohberg con la camiseta de Rosario Central.

Su etapa en Peñarol de Montevideo

En 1949 prosiguió su carrera en Peñarol. Hizo su estreno en el cuadro mirasol el sábado 4 de junio. Esa tarde su nuevo club goleó a Liverpool de Montevideo por 3 a 0. Su debut fue realmente auspicioso, ya que se hizo presente en la red, al señalar el tercer tanto aurinegro.

Sus buenas actuaciones lo llevaron a ser considerado para ser uno de los convocados para disputar el Mundial 1950. Pero para ello tenía que nacionalizarse uruguayo, ya que había nacido en suelo argentino. Finalmente no llegó a tiempo con los trámites de la naturalización y se perdió el histórico Mundial del “Maracanazo”.

Su participación en el Mundial de Suiza 1954

De todas formas cuatro años después tuvo su revancha y pudo jugar en la máxima cita futbolística del planeta. En la mencionada ocasión fue convocado por el entrenador Juan López Fontana para el Mundial celebrado en Suiza en 1954, donde la selección uruguaya defendía el título logrado en tierras brasileñas. Uruguay pasó la primera fase sin sobresaltos. Sin Hohberg venció a Checoslovaquia por 2 a 0. Luego vapuleó a Escocia por 7 a 0 y accedió a cuartos de final.

En la siguiente instancia dejó en el camino a Inglaterra en un cotejo efectuado en Basilea. Todavía sin El Verdugo, como habían apodado a Juan Hohberg en Uruguay, la celeste venció 4 a 2 y clasificó a semifinales.

La resurrección (literal) de Juan Hohberg

Allí lo esperaba Hungría

Ese encuentro pasaría a la historia, pero por un hecho sumamente particular, que lo tuvo como protagonista al futbolista surgido de Central Córdoba, naturalizado uruguayo. El escenario fue el estadio Stade de la Pontaise de la ciudad de Lausana. Dicho cotejo se llevó a cabo el miércoles 30 de junio de 1954, en un terreno de juego bastante fangoso por la lluvia caída.

Es importante agregar que el conjunto magiar era potencia mundial por ese entonces y máximo candidato a quedarse con la Copa Jules Rimet. El seleccionado donde brillaban Ferenc Puskás, Sandor Kocsis y Zoltán Zcibor había eliminado a Brasil en cuartos, tras vencerlo por 4 a 2. Fue un partido que quedó en la historia como la Batalla de Berna, por las violentas faltas cometidas por ambos bandos y una escandalosa gresca entre los jugadores al finalizar el encuentro.

Para el trascendental y dificilísimo encuentro frente al equipo de oro húngaro (apodo que se ganaron tras conquistar la medalla dorada en fútbol en Helsinki 1952) el entrenador López Fontana incluyó a Juan Eduardo Hohberg en la selección oriental.

De esta manera hizo su debut en la copa del mundo utilizando la casaca número 8.

Un dato de color digno de ser contado es que los números en los dorsales de los futbolistas hicieron su aparición por primera vez en la copa llevada a cabo en Brasil en 1950, ya que anteriormente no se usaban.

El cordobés Hohberg integró ese día el quinteto ofensivo uruguayo junto a Rafael Souto, Javier Ambrois, Juan Alberto Schiaffino y Carlos Borges. Mientras que por el lado de Hungría hubo una baja fundamental. Debido a una lesión antes de los cuartos de final los magiares sufrieron la ausencia de Ferenc Puskás, su máxima figura. De todas maneras contaban con un verdadero equipazo.

Rápidamente a los 12 minutos Zoltán Zcibor abrió el marcador para el once europeo.

Posteriormente a los 2 minutos de comenzado el complemento Nándor Hidegkuti estiró la ventaja a dos. Dadas las circunstancias se preveía una amplia victoria húngara. De todas formas, apareció la famosa garra charrúa, que se vio plasmada en todo su esplendor por un argentino nacionalizado uruguayo.

A quince minutos de la culminación del encuentro Juan Eduardo Hohberg señaló el descuento. Y once minutos después cuando el reloj del estadio marcó los 86 minutos, apareció nuevamente el cordobés para empatar el partido.

Delirio uruguayo

tras el 2 a 2. Todos fueron a abrazar a Hohberg que en una ráfaga había igualado el
encuentro.

En ese momento se produjo un hecho que dejó a todos atónitos. El jugador argentino cayó desplomado al suelo. Y quedó completamente inconsciente.

Tras varios intentos de reanimarlo la desesperación creció, ya que Hohberg no daba señales de vida. Luego ingresó el kinesiólogo de la selección de Uruguay, Carlos Abate que retiró el cuerpo inerte del campo de juego. En un costado del reducto siguió con los intentos de reanimación, hasta que le suministró oralmente coramina.

Un estimulante actualmente desaconsejado que se utilizaba para casos de insuficiencias respiratorias (además fue prohibido desde 1984 por el Comité Olímpico Internacional, ya que se considera una sustancia dopante). La dosis de coramina hizo que el futbolista reaccionara tras la incertidumbre total. Cabe destacar que no solo se trató de un desmayo, sino que se supo que Hohberg estuvo clínicamente muerto durante 15 segundos debido a un paro cardíaco. Y luego de recobrar la consciencia ingresó a la cancha e increíblemente siguió jugando el partido. ¡Sí!, tras el incidente no solo disputó los minutos restantes, sino que también jugó el tiempo suplementario. Se podría decir que resucitó en medio de un partido mundialista y además siguió jugando. Podemos afirmar esto ya que luego
de haber estado clínicamente muerto, revivió, estuvo unos minutos afuera recuperándose y entró cuando se le pasó el mareo. Y por si eso fuera poco, además defendió la casaca celeste en los 30 minutos de la prórroga, donde Sándor Kocsis anotó dos goles para los magiares para sellar su pase a la final, tras el 4 a 2 definitivo.

A pesar de la derrota, la prensa rioplatense (no solo la uruguaya, sino también la argentina) destacó la actuación de Uruguay y de Juan Hohberg.

Posteriormente el ex charrúa y canalla jugó el partido por el tercer puesto, donde señaló el único tanto celeste en el traspié frente a Austria por 3 a 1. Mientras que Alemania Occidental se proclamó campeón del mundo al vencer a Hungría por 3 a 2 en un partido conocido como el milagro de Berna. Pero esa es una historia conocida.

El milagro de 1958

Juan Eduardo Hohberg solía decir que había nacido tres veces. La primera en 1927 en la localidad cordobesa de Alejo Ledesma. La segunda en la ciudad suiza de Lausana en 1954, donde literalmente resucitó tras un infarto en medio de un encuentro mundialista y la tercera el 10 de junio de 1958 en Brasil.
Ese año el entrenador uruguayo Enrique Fernández Viola lo recomendó para incorporarse al equipo que él dirigía. El cuadro en cuestión era Sporting Lisboa. Por tal motivo Hohberg partió con su familia rumbo a Portugal. Una vez llegado a la capital lusitana se encontró con que el club verde y blanco ya tenía cubierto el cupo de extranjeros. Tras disputar algunos partidos, con goles incluidos, debido a esa formalidad no se concretó el pase y tuvo que retornar a Uruguay. Pero el vuelo de regreso estuvo plagado de serios inconvenientes.

El avión DC6 Constellation de Aerolíneas Argentinas tuvo un desperfecto en sus motores que hizo que casi se estrellara en el Océano Atlántico, cerca de Isla Grande, en el estado de Río de Janeiro. El piloto Rogelio Eugenio Morelle en una heroica maniobra sobrevoló las aguas oceánicas y amerizó con muchos sobresaltos, con un herido incluido (un muchacho cuyo asiento se desprendió del avión). La escena fue dramática, el susto inmenso. Se habían salvado de milagro.

Afortunadamente todos los pasajeros y tripulantes sobrevivieron. Eran 16 pasajeros en total, entre los que se encontraba el futbolista cordobés, que viajó ese día junto a su mujer e hijo. Luego de haber evacuado el avión, que se prendió fuego, se trasladaron a las arenas de la Isla Grande. Ese paraíso tropical brasileño, sirvió de bálsamo tras el pánico vivido. Vale añadir que en la mencionada isla funcionó un penal de máxima seguridad, construido durante el régimen militar de Getúlio Vargas, cuyo período fue conocido como Estado Novo (1937-1945) y que en 1964 fue
utilizado por la dictadura brasileña para enviar presos políticos.

Los pasajeros fueron rescatados de la Isla Grande en helicóptero. Desde allí fueron trasladados a Río de Janeiro. Y tras chequeos médicos luego partieron hacia Buenos Aires. Al llegar a Ezeiza tenían que trasladarse a Aeroparque para regresar a Montevideo. Pero Hohberg se quedó un día en Argentina junto a su madre, que quería ver a su familia.

Cabe destacar que la prensa argentina había publicado en un principio que no había sobrevivientes. Por ejemplo el diario Rosario (de edición vespertina) del 10 de junio publicó en sus titulares “Cayó en llamas un avión de Aerolíneas. Ocurrió en el Atlántico: No hay sobrevivientes”.

Posteriormente se supo que no hubo víctimas fatales, ya que todos se salvaron. Y que uno de los pasajeros era el ex futbolista de Central Córdoba y Rosario Central. Asimismo, cuando volvió a Montevideo, profundamente afectado por la experiencia en el avión Hohberg tomó una drástica decisión. Dejó el fútbol profesional.

Como consecuencia del accidente, los Hohberg perdieron todas sus pertenencias. Y poco tiempo después, comenzó a desempeñarse como cobrador de UTE. Sin embargo, la hinchada de Peñarol impulsó una campaña denominada “La recuperación de Hohberg”, con el propósito de lograr su regreso a la actividad deportiva. Del mismo modo, se llevó adelante una recolección de firmas en apoyo a la iniciativa. Gracias a ese respaldo, el Verdugo volvió a las canchas para integrar la reserva y posteriormente, se consagró campeón de primera con el elenco manya.

Campeón de la Libertadores con Peñarol

Juan Hohberg prosiguió en Peñarol, donde se desempeñó hasta 1960. En el equipo aurinegro logró conquistar la Copa de Campeones de América (luego llamada Copa Libertadores) en su primera edición en 1960 al vencer en las finales a Olimpia. Más tarde siguió su carrera en Colombia, donde jugó en Cúcuta Deportivo y en Atlético
Nacional de Medellín, club con el cuál se retiró en 1966.

Con posterioridad tuvo una extensa trayectoria como director técnico. Como entrenador dirigió a la selección uruguaya en el Mundial de México 1970, donde consiguió el cuarto puesto. Su último club fue Deportivo Municipal de Perú en 1992. Falleció el 30 de abril de 1996 en Lima, tras un infarto, esta vez definitivo.