El grupo islamista yemení conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios) controla desde 2014 el noroeste del país y, por lo tanto, otra de las principales rutas comerciales del mundo: el Mar Rojo. El Gobierno de Tel Aviv, en tanto, confirmó que sigue extendiendo los bombardeos en la región: además de Irán, Líbano, Irak y los territorios palestinos
Las alarmas antiaéreas se activaron este sábado en el sur de Israel tras el lanzamiento de un misil balístico desde Yemen, en lo que marca el primer ataque de los hutíes contra territorio israelí en el marco del actual conflicto.
El proyectil fue detectado en dirección a la zona de Beersheba y localidades cercanas, donde se ordenó a la población resguardarse. Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que el misil fue interceptado con éxito por los sistemas de defensa aérea, sin que se reportaran víctimas ni impactos directos.
Horas más tarde, los hutíes —grupo respaldado por Irán— reivindicaron el ataque y aseguraron haber apuntado contra “sitios militares sensibles” en Israel mediante una “andanada de misiles balísticos”. No obstante, el Ejército israelí indicó que se trató de un único misil.
La organización también advirtió que continuará sus operaciones «hasta que cesen las agresiones contra todos los frentes de la resistencia», en referencia a los ataques israelíes en distintos escenarios de la región.
El ataque representa un punto de inflexión, ya que hasta ahora los hutíes no habían intervenido directamente contra Israel desde el inicio de la guerra actual, pese a antecedentes de lanzamientos durante el conflicto en Gaza tras el 7 de octubre de 2023. Desde el alto el fuego con Hamás en octubre de 2025, el grupo había mantenido una relativa inactividad en este frente.
Con esta acción, Yemen se suma de forma directa al conflicto, ampliando el alcance regional de la guerra y elevando el riesgo de una escalada con múltiples actores involucrados.
Los hutíes, que controlan parte de Yemen, confirmaron que habían lanzado una andanada de misiles balísticos «en contra de objetivos militares israelíes estratégicos» en respuesta a los ataques de ese país contra Irán, Líbano, Irak y los territorios palestinos. Y advirtieron que sus ataques continuarán «hasta que cese la agresión contra todos los frentes de resistencia».
La incursión parece confirmar la advertencia que horas antes había hecho Yahya Saree, vocero de las Fuerzas Armadas Yemeníes, la facción hutí del ejército del país árabe: «Tenemos los dedos listos en el gatillo para una intervención militar directa».
La incorporación de los hutíes al conflicto plantea «la posibilidad de una guerra a mayor escala, con un nuevo frente en la península arábiga», escribió Jo Floto, jefe de la oficina de Medio Oriente de la BBC.
Esta posibilidad podría agravar las turbulencias que ya afectan a los mercados desde hace casi un mes. Es que el grupo islamista yemení controla desde 2014 el noroeste del país y, por lo tanto, otra de las principales rutas comerciales del mundo: el Mar Rojo.
A finales de 2023, durante la guerra entre Israel y Hamás tras los ataques del 7 de octubre, la agrupación, integrada en el llamado «Eje de la Resistencia» y respaldada por el régimen de los ayatolás iraníes, lanzó una ola de ataques contra buques de carga que transitaban por el Mar Rojo rumbo al canal de Suez, en solidaridad con los palestinos.
Los drones y misiles hutíes impactaron varias embarcaciones, algunas de las cuales terminaron hundidas. Eso obligó a las compañías navieras a buscar rutas alternativas más seguras, pero también más largas y costosas. Como, por ejemplo, el cruce por el cabo de Buena Esperanza, en el sur de África. La consecuencia: trastornos en las cadenas de producción y en el comercio internacional.
En 2025, Washington volvió a atacar posiciones del grupo en Yemen para evitar nuevos incidentes que afectaran el comercio mundial. Sin embargo, una repetición de los ataques en el Mar Rojo en el contexto actual, marcado por el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán, una ruta por donde transita el 25% del crudo que consume el mundo, amenaza agravar las consecuencias económicas globales de la guerra.
«Ya vivimos una pesadilla, y esto la empeoraría aún más», advirtió a BBC Radio Farea Al Muslimi, investigador de Chatham House, un reconocido centro de estudios británico.
Los hutíes no son los únicos que han disparado misiles. En las últimas horas, las autoridades de cuatro países del golfo Pérsico/Arábigo informaron que interceptaron drones y proyectiles lanzados desde Irán contra su territorio.
Las autoridades de Arabia Saudita aseguraron que derribaron tres vehículos no tripulados y misiles que se dirigían hacia su capital, Riad.
Por su parte, la Agencia de Aviación Civil de Kuwait afirmó que varios drones impactaron el aeropuerto internacional del emirato, provocando daños significativos a su sistema de radar pero sin dejar víctimas, según informó la agencia estatal KUNA.
En Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, cinco personas, todas de nacionalidad india, resultaron heridas luego de que los restos de un cohete iraní interceptado cayeran al suelo, reportaron las autoridades locales.
El ejército de Israel, entretanto, confirmó que continúa extendiendo la geografía de sus agresiones, en Urán y también en el sur del Líbano contra áreas civiles en un intento de «despoblar» territorios arrasando con viviendas e infraestructura como hizo en la Franja de Gaza.
«Durante la noche, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo ataques aéreos y marítimos contra decenas de objetivos en varias zonas del sur del Líbano», afirma el comunicado.
«En estos momentos, las FDI continúan atacando la infraestructura terrorista de Hezbolá en todo el Líbano», agrega el escrito, mientras que el grupo chiita también aseguró haber atacado posiciones militares israelíes al norte de ese país.
Esta secuencia de sucesos pone en duda las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la de algunos de sus colaboradores más cercanos, quienes en las últimas horas aseguraron que el fin de las hostilidades está cerca.
«Irán está siendo diezmado», se jactó Trump este viernes. Y agregó: «Estamos hablando ahora (con los iraníes). Quieren llegar a un acuerdo». Esas aseveraciones fueron negadas de inmediato por Teherán.
El movimiento hutí, también conocido como Ansar Allah (Partidarios de Dios), es uno de los bandos en pugna en la guerra civil yemení. Surgió en la década de 1990, cuando su líder, Hussein al-Houthi, lanzó “Juventud Creyente”, un movimiento de resurgimiento religioso de una rama centenaria del islam chiíta llamada zaidismo.
Los zaidíes gobernaron Yemen durante siglos, pero fueron marginados bajo el régimen sunita que llegó al poder tras la guerra civil de 1962. El movimiento de Al-Houthi se fundó para representar a los zaidíes y resistir el sunismo radical, en particular las ideas wahabíes de Arabia Saudita. Sus seguidores más cercanos se conocieron como hutíes.
La guerra civil de Yemen comenzó en 2014, cuando las fuerzas hutíes tomaron la capital, Saná, y derrocaron al gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita. El conflicto se intensificó y se convirtió en una guerra de mayor envergadura en 2015, cuando una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en un intento por repeler a los hutíes.
En 2022 se firmó un alto el fuego, pero este expiró apenas seis meses después. Sin embargo, las partes en conflicto no han vuelto a la confrontación a gran escala.
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