El avance de las neurociencias aplicadas al deporte ha dejado de ser una novedad de la alta competencia para convertirse en una herramienta clave en la formación integral de los deportistas. Christian Calvo Vildoso, médico neurólogo, abordó en el streaming Saque y Volea la importancia de entrenar las funciones cognitivas – como la atención, la toma de decisiones y el control emocional- para mejorar el rendimiento en la cancha y gestionar los factores psicológicos que intervienen en el juego.
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La toma de decisiones bajo presión
En disciplinas de alta velocidad como el tenis o el pádel, la capacidad de respuesta no depende únicamente de la preparación física o la técnica, sino de la agilidad del cerebro para procesar estímulos en fracciones de segundo. «La pelota viene cada vez más rápido y solo tenés milisegundos. ¿Cómo hacés para tomar una decisión más rápida? Primero que nada, conociendo el cerebro. No se puede hacer un neuroentrenamiento de un día para el otro; es incorporarlo de a poco desde pequeños para que un adolescente pueda manejar sus emociones, minimizar los tiempos de respuesta y ser realmente eficaz», señaló.
«Todo lo contrario ocurre si tengo un cerebro lleno de ira, de furia o de disconfort: me gasta oxígeno no siendo eficaz. Ese gasto innecesario de oxígeno es pérdida real de posibilidades para un mejor resultado deportivo», aseveró Calvo Vildoso.
La gestión de la derrota y el «bloqueo mental»
Uno de los fenómenos más comunes en la competencia es la repentina pérdida de rendimiento tras ganar con comodidad el primer tramo de un partido, o el bloqueo al momento de ejecutar golpes decisivos como el saque.
El médico expresó: «Al cerebro le gusta ganar porque eso trae un camión de endorfinas y dopamina, y eso redunda en placer. El problema es que al cerebro le gusta el camino corto y fácil. El trabajo del entrenamiento es enseñarle a ese cerebro que no siempre el camino rápido es el mejor, que tenés que aprender a sufrir y a bancarte la derrota para después aprender y ser mejor» y siguió: «Cuando uno no acepta el error, se activan núcleos dentro del cerebro llamados amígdalas cerebrales, donde está el punto de la furia y la ira. Eso genera una reacción agresiva tan fuerte que inhibe a la corteza cerebral, que es la que nos dice ‘regúlese, no sea tan agresivo’. A esa corteza la podemos trabajar desde niños para que no se deje inhibir por el estímulo negativo».
La presión de los padres en el deporte infantil
El rol del entorno familiar resulta determinante en la etapa formativa de los atletas jóvenes. Según el especialista, la interferencia negativa o la sobreexigencia de los padres puede obstaculizar el desarrollo deportivo y emocional. «Como padres no sabemos hasta dónde involucrarnos ni cómo hacerlo. Tendemos a ser un poco técnicos, nutricionistas o psicólogos, pero no lo somos. Si hacemos algo mal en un período tan importante entre los 6 y los 12 años, podemos hacer un daño muy grande en el desarrollo deportivo del niño».
«El tenis amerita un nivel de concentración tan alto que si el estímulo que viene de afuera no es positivo, hay que sacarlo. El padre que genera una interferencia negativa en la cancha no pasa desapercibido y hay que sacarlo», aseguró.
El abismo entre la formación y la mirada del adulto
Al analizar la diferencia entre el abordaje en edades tempranas y la práctica deportiva en adultos amateurs, Calvo Vildoso marcó una clara distinción sobre los objetivos y la frustración en la cancha: «Lo que pasa en un adulto es muy distinto a lo que pasa en un niño. Generalmente el adulto compite contra sí mismo y tiene una idea de sí mismo, pero ignora que salió de trabajar a las seis, que se levantó a las cinco de la mañana o que tuvo problemas en su trabajo, y pretende jugar bien» y continuó: «Si en el tenis para un adulto el fracaso es perder un partido, que se busque otro deporte. Hay que buscar los pequeños caminos que tiene el cerebro para conseguir el placer y el confort que ofrece la actividad física, sin sumar mayor estrés o carga de ansiedad a la vida cotidiana»
Presentación del proyecto Meta y Mente
En el marco de esta mirada interdisciplinaria, se anunció el lanzamiento del proyecto Meta y Mente, ubicado en Crianzas, enfocado en el acompañamiento integral de deportistas de entre 6 y 16 años.
La iniciativa reúne a kinesiólogos, licenciados en nutrición y psicólogos infantiles con el objetivo de abordar el desarrollo de los deportistas en sus etapas clave, brindando herramientas tanto a los competidores como a sus familias para optimizar su rendimiento y bienestar.