Entre junio y julio de 1977, la ciudad de Mar del Plata se convirtió en el escenario de la mayor operación represiva lanzada por las fuerzas armadas en esa jurisdicción. El objetivo principal fue un grupo de abogados laboralistas y defensores de los derechos humanos dedicados a representar a trabajadores y sindicatos. En total, 13 personas fueron secuestradas: ocho profesionales del derecho, tres de sus esposas, un empleado de gestoría y su cónyuge. El saldo final de la cacería dejó dos asesinados en tortura, seis desaparecidos y solo cinco sobrevivientes.
Debido a la profesión de la mayoría de los objetivos, los propios captores bautizaron el operativo con cinismo: “La Noche de las Corbatas”.

La Cueva: El epicentro subterráneo del horror
La totalidad del operativo se ejecutó bajo la jurisdicción militar del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 (GADA), comandado por el entonces coronel Pedro Barda . Las detenciones e interrogatorios bajo tormentos se concentraron en “La Cueva”, un centro clandestino de detención que funcionaba de manera subterránea en las instalaciones del viejo radar del aeropuerto de Mar del Plata, en Camet. Dicho espacio fue cedido a las fuerzas del Ejército por el jefe de la base aérea, el comodoro Ernesto Agustoni.
En la parte operativa y carcelaria se identificó la participación del suboficial principal de la Fuerza Aérea, Gregorio Rafael Molina, y del teniente Fernando Cativa Tolosa. Asimismo, investigaciones posteriores ligaron la cacería a miembros de la banda terrorista de ultraderecha CNU (Concentración Nacional Universitaria), que ya operaba en la ciudad antes del golpe de 1976.
El plan sistemático se desplegó en una serie de secuestros escalonados:
- 13 de junio de 1977: El abogado Jorge Roberto Candeloro (36 años) y su esposa Marta García son secuestrados por la Policía Federal en Neuquén, donde se habían radicado tras recibir amenazas de la CNU en Mar del Plata. Tras diez días de incomunicación, son trasladados en avión hacia «La Cueva». El 28 de junio, tras brutales sesiones de picana eléctrica y asfixia, Jorge Candeloro muere en la mesa de torturas. Su cuerpo permanece desaparecido.
- 6 de julio de 1977: Las fuerzas represivas cercan Mar del Plata y secuestran a Norberto Oscar Centeno (50 años), destacado jurista y uno de los principales redactores de la Ley de Contrato de Trabajo de 1974. Esa misma jornada son capturados los abogados Salvador Manuel Arestín y Raúl Hugo Alais.
- 7 de julio de 1977: Centeno, gravemente desgarrador por las descargas eléctricas y las torturas, fallece en el centro clandestino. Su cuerpo es arrojado al costado de un camino en el sur de Mar del Plata el 11 de julio, intentando fraguar un supuesto enfrentamiento.
- 8 de julio de 1977: Son secuestrados los abogados socios Carlos Bozzi y Tomás José Fresneda, junto a la esposa de este último, María de las Mercedes Argañaraz, quien cursaba un embarazo de cuatro o cinco meses.
- Madrugada del 13 de julio de 1977: Concluye la ola de secuestros con la captura de José Verde (exsecretario del Tribunal de Menores) y su esposa Ana de la Arena, además del empleado de gestoría Néstor Enrique García Mántica y su mujer María Esther Vázquez.

El saldo de víctimas fatales y supervivientes se divide de la siguiente manera:
Asesinados: Norberto Oscar Centeno y Jorge Roberto Candeloro (muertos en tortura).
Sobrevivientes: Marta García (esposa de Candeloro), Camilo Ricci, Carlos Bozzi, José Verde y Ana de la Arena.
Desaparecidos (6 personas): Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alais, Tomás José Fresneda, María de las Mercedes Argañaraz, Néstor Enrique García Mántica y María Esther Vázquez.
Para encubrir los crímenes ante la presión social y el Colegio de Abogados local, la dictadura montó una maniobra de bandera falsa atribuyendo los hechos a la organización guerrillera Montoneros. El caso más paradigmático fue la liberación de Carlos Bozzi.
Bozzi fue introducido en el baúl del auto de Centeno y trasladado hacia la Ruta 2, cerca de Santa Clara. Allí, los militares simularon un tiroteo donde ejecutaron a dos estudiantes universitarios que habían sido trasladados desde el centro clandestino «La Cacha» (La Plata). La propaganda oficial dictaminó al día siguiente que las fuerzas de seguridad habían interceptado a «sediciosos» que llevaban a Bozzi secuestrado. Décadas después, peritajes forenses demostraron el montaje.
La diplomacia internacional y el Juicio a las Juntas
Los secuestros masivos encendieron alarmas internacionales. Cables desclasificados de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, firmados por el jefe adjunto de la misión Maxwell Chaplin y dirigidos al Secretario de Estado Cyrus Vance, detallaron con preocupación el rapto de los letrados, en vísperas de las visitas diplomáticas de Terence Todman y Patricia Derian al país.
La reconstrucción total de la verdad histórica se debió en gran medida al valiente testimonio de Marta García de Candeloro durante el histórico Juicio a las Juntas en 1985. En una declaración que se extendió por ocho horas ante los fiscales Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo, García detalló el funcionamiento interno de «La Cueva» y recordó la frase absolutista que le propinaron sus captores: “Esta es la Noche de las Corbatas. Ahora la Justicia la administramos nosotros”.
El suboficial Gregorio Rafael Molina fue condenado a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata el 9 de junio de 2010 por crímenes de lesa humanidad. El comodoro Ernesto Agustoni, quien facilitó la base aérea, recibió idéntica pena y falleció a los 100 años de edad. El coronel Pedro Barda falleció fue condenado a prisión perpetua en 2008 en el juicio Mansión Seré (Primer Cuerpo Del Ejercito – Elevación Parcial) de ciudad de Buenos Aires. Se lo condenó por privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos seguido de muerte y homicidio. Falleció durante el juicio Base Naval I Mar del Plata en 2010.
En conmemoración a estos crímenes, el 6 de julio se instituyó en Argentina el Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado.