Estará a cargo del autor, Aníbal Faccendini, el próximo miércoles 18 de marzo, a las 18, en la Sede de la Universidad, Maipú 1065. Con entrada libre y gratuita, a los asistentes se les entregará un ejemplar de la publicación. Participarán del rector Franco Bartolacci, la decana de la Facultad de Ciencia Política, Cintia Pinillos, su par de Derecho, Hernán Botta, y el reconocido investigador del Conicet Alejandro Vila
En ciudades como Rosario, el acceso al agua potable se construyó a inicios del siglo XX desde la línea de edificación hacia el interior de los inmuebles. En los espacios privados. Pero, ¿qué pasa con sus habitantes, o quienes la visitan, cuando están en la calle? El agua es un derecho, y en tiempos de mercantilización descarnada y encierro en el individualismo, la propuesta de acceso gratuito a ese elemento esencial para la vida en los ámbitos públicos no es una ingenuidad.
El Derecho de Jarras, que de eso se trata, es la recuperación de una ciudad solidaria y amable para propios y ajenos. Surgió en la cuna de la bandera, más precisamente en la UNR. La nueva Constitución santafesina le otorgó sustento jurídico. Es pionero, fue replicado en otras ciudades del país y en naciones vecinas y ahora tiene un libro que recopila el camino hacia su concreción. La presentación será el próximo miércoles 18 de marzo, a las 18, en la Sede de la UNR, Maipú 1065.
“El Derecho de Jarras de Agua y el Derecho a los Sanitarios Libres”. Así se titula la publicación cuya autoría corresponde al docente e investigador Aníbal Faccendini, director además de la Cátedra del Agua bajo la órbita de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
La entrada a la presentación es gratuita, y a los que se acerquen se les obsequiará un ejemplar en papel del libro, que además está disponible en internet en formato PDF.
Faccendini Derecho de Jarras by Claudio de Moya
“Es recuperar la posibilidad de derechos en la ciudadanía, que las personas en situación de ciudad puedan tomar agua potable libre y gratuita en bares y restaurantes, en boliches bailables, en parques y plazas, en espectáculos artísticos o deportivos, en tiendas o centros comerciales de más de 1200 m² de superficie, en todas las escuelas”, reseña Faccendini para El Ciudadano.
La propuesta surgida en la Cátedra del Agua de la UNR sumó respaldos amplios. En el Concejo Municipal, sindicatos, la Defensoría del Pueblo y la de Niños, Niñas y Adolescentes de Santa Fe, la Iglesia y otras muchas organizaciones de la sociedad civil.
El agua potable como bien común, libre de las famosas leyes del mercado, cuyo acceso no esté sujeto a las posibilidades económicas de las personas, puede parecer a primera vista una banalidad. No lo es. Queda en evidencia en tiempos como estos en los que, por ejemplo y en Argentina, se pone en riesgo una de sus principales fuentes: los glaciares. Un proyecto de ley nacional que somete la calidad de vida de la actual y de futuras generaciones a la premisa de máxima rentabilidad de los grandes negocios mineros o petroleros revela de lo que se trata: una disputa de poder.
También, incluso en escalas locales, es un debate entre paradigmas opuestos. “Evitar la mercantilización, que los cuerpos sean mercaderías”, sintetiza Faccendini. De nuevo, no es metáfora: el 70% del cuerpo humano es, precisamente, agua.
El derecho al acceso libre al agua en la ciudad, en sus espacios públicos, dice el autor del libro, “perfora la indiferencia, supera el ultra individualismo”. Y contra el discurso hoy hegemónico, agrega, prueba que “se pueden construir espacios y ciudades solidarias, responder a necesidades tan importantes como el agua”.
Que los bares y restoranes ofrezcan agua gratis, que haya bebederos o aparatos dispensadores seguros (alejados de los baños) en las escuelas, en la Universidad, los parques, los centros comerciales, las oficinas con atención al público. De eso se trata. Para aliviarles la cotidianeidad a quienes transitan, estudian, trabajan o hacen actividad física en los espacios públicos de la ciudad. Sean vecinos o visitantes, tengan dinero en sus bolsillos o no.
Los primeros antecedentes de la propuesta surgida de la UNR, que el libro condensa, datan de 2010 con el Manifiesto de Rosario Sobre el Agua. Faccendini lo elaboró junto al filósofo, escritor y ecologista brasileño Leonardo Boff.
Le siguió el Pacto Público del Agua-Capítulo Latinoamericano, refrendado por la Universidad Nacional de Rosario junto a otras casas de estudio, entidades académicas e instituciones un año después y aprobado por el Foro Social Mundial de Porto Alegre 2012.
“Este Derecho de Jarras es original de Rosario, de la Universidad Nacional de Rosario, la Cátedra del Agua y el Centro del Agua de la UNR, pensado para la Argentina y para América Latina y se ha replicado en muchos lugares del país y de otros”, dice orgulloso Faccendini.
La Ordenanza 9465 de Rosario, aprobada en 2015, modificada por la 10603 de 2024, establece que bares, restaurantes y locales gastronómicos deben ofrecer gratuitamente agua de red potable a sus clientes y se debe informar sobre su disponibilidad.
La normativa se extendió luego a espectáculos públicos (Ordenanza 9545) y a espacios comerciales superiores a 1200 metros cuadrados (Ordenanza 9836).
Aquella pionera inquietud provincial materializada en la ciudad sentó las bases para la posterior ley 13935 de «derecho de jarras» en Santa Fe.
Las ciudades de Buenos Aires y Córdoba ya tenían disposiciones similares, pero otras replicaron las de Rosario, como Neuquén, el mismo año, La Plata en 2016 y en adhesión a una ley bonaerense, Mendoza el mismo año o San Luis en 2019. Faccendini agrega municipios de Chile y el sur de Brasil.
“El derecho de los sanitarios libres viene a concretar también una cuestión del derecho humano al agua y al saneamiento”, enfatiza Faccendini sobre el otro gran eje del libro.
Esto significa que, por ejemplo, haya una norma jurídica obligatoria, para garantizar el acceso a un baño en las instituciones públicas o privadas con atención al público y en los parques. Sin el avance que tiene el derecho de jarras, ya está implementado en las facultades de la UNR. Algunos bancos, además, ya lo pusieron en práctica.
Es otro derecho con fundamento jurídico: en la Resolución de 64/92 de Naciones Unidas y en los artículos 14 bis, 16 y 41 de la Constitución Nacional, además del artículo 8 de la Constitución de Santa Fe y la ley 2756.
«Que el acceso al agua sea cada vez más mayor y un problema menos para la gente, que ya bastantes problemas tiene», se esperanza Faccendini sobre derechos como el de jarra y sanitarios que son esenciales o hacen medianamente digna la vida. Y a las ciudades, lugares de nuevo solidarios.
La presentación del libro, el próximo miércoles, será con los aportes del rector de la UNR, Franco Bartolacci, la decana de la Facultad de Ciencia Política, Cintia Pinillos, su par de Derecho, Hernán Botta, el reconocido investigador del Conicet Alejandro Vila y el periodista Horacio Vargas.
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