A poco de haber cumplido la mayoría de edad, Uriel Luciano “Lucho” Cantero ya manejaba las riendas de un entramado criminal que pretendía controlar la zona sur rosarina a pura violencia y portación de apellido. Sin embargo, su meteórico ascenso tuvo este viernes un fuerte freno judicial: el tribunal integrado por Gonzalo Fernández Bussy, Natalia Benvenutto y Marcelo Rodríguez lo condenó a 31 años de prisión al considerarlo jefe de una asociación ilícita e instigador del crimen de un examigo. De todas formas, el hijo del legendario Claudio “Pájaro” Cantero logró esquivar la pena de prisión perpetua tras ser absuelto por el beneficio de la duda en un segundo homicidio.
La investigación expuso el nacimiento de una franquicia violenta asentada en los barrios Las Flores y La Granada. Desde el penal de Marcos Paz, a través de audios y llamadas, Lucho operaba para consolidar «la nueva generación de los Cantero», desmarcándose incluso de los históricos referentes de la banda: «Guille no corta ni pincha conmigo, el barrio es mío», supo dejar grabado en una escucha.
Entre las imputaciones por las que terminó acorralado se destaca el crimen de Damián Gastón Gómez, acribillado a balazos en junio de 2021 desde una moto en la zona de Anchorena y Balcarce. Las últimas palabras de la víctima, enviadas desesperadamente por WhatsApp a su madre mientras agonizaba —»Lucho me mandó a pegar (…) No me quiero morir ma»—, fueron una pieza clave que los fiscales sostuvieron para lograr la condena como instigador del ataque.
La suerte del joven criminal fue distinta en el caso de Ulises Gastón Gamarra, ejecutado en febrero de 2022 con 24 mil dólares en su poder. Aunque la Fiscalía lo acusaba de haber ordenado la ejecución, el tribunal optó por absolverlo junto a otros cuatro acusados por falta de certezas, librándolo del castigo máximo.
El debate oral también dejó condenas a prisión perpetua para otros miembros de su primera línea, como Agustín «Kaky» Varela y Juan Ignacio González, por el salvaje asesinato de Luciano Muscio en la autopista a Buenos Aires para robarle la moto. Por su parte, Dylan «Capocha» Baldón sumó 12 años a una pena previa, acumulando 16 años de cárcel.
Con esta sentencia, la causa contra Lucho Cantero suma un nuevo capítulo en la saga familiar, sumándose a las más de 30 condenas previas dictadas contra miembros de la misma estructura —entre ellos su madre, Lorena Verdún— y clausurando, al menos desde los papeles, el intento del heredero por adueñarse de la calle.