El CEO de la petrolera proyectó exportaciones superiores a US$ 30.000 millones para 2031 y defendió la estrategia de concentrarse en petróleo y gas. En la Bolsa de Comercio de Rosario también destacó la inversión junto a Essential Energy para producir combustible sostenible para aviones y explicó por qué la urea quedó fuera de las prioridades de la compañía
Horacio Marin, presidente de YPF, en la Bolsa de Comercio Rosario
El CEO de YPF, Horacio Marín, trazó en Rosario un horizonte de crecimiento para la petrolera con una meta que contempla superar los US$ 30.000 millones en exportaciones para 2031 y cuadruplicar el valor de la compañía en cuatro años. Pero, más allá de las proyecciones vinculadas con Vaca Muerta, su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario dejó dos definiciones sobre el perfil de negocios que busca consolidar: la apuesta por reconvertir la ex refinería de San Lorenzo para producir biocombustibles de exportación y la decisión de desprenderse de Profertil, la principal productora de urea del país.
Marín destacó la inversión que YPF lleva adelante junto con la santafesina Essential Energy para transformar parte de las instalaciones de la antigua refinería en una biorrefinería. El proyecto, que demandará más de US$ 400 millones, apunta a producir combustible sostenible para aviación (SAF) y otros combustibles renovables, con la mirada puesta en el mercado internacional.
La iniciativa ya cuenta con un acuerdo de compraventa de largo plazo con la francesa TotalEnergies, que permitirá colocar la producción en el exterior. Según las proyecciones que el propio Marín difundió, la planta podría generar alrededor de US$ 500 millones anuales en exportaciones cuando alcance su capacidad prevista.
El ejecutivo recordó que mantuvo encuentros con el gobernador Maximiliano Pullaro para avanzar con la iniciativa y defendió la posibilidad de recuperar una instalación industrial histórica del cordón del Gran Rosario. Si bien era una de las menciones esperadas, en el auditorio de la Bolsa no hubo funcionarios clave del Gobierno provincial acompañando al designado por Javier Milei para dirigir YPF.
La otra decisión que Marín defendió fue la venta de la participación de YPF en Profertil, concretada en diciembre de 2025, cuando la petrolera se desprendió de su 50% en la compañía. La operación quedó bajo una nueva perspectiva durante 2026, cuando los conflictos internacionales provocaron fuertes movimientos en los precios de los fertilizantes, aunque ahora moderaron esa evolución.
Durante los primeros meses de 2026, los precios registraron fuertes subas en medio de las tensiones geopolíticas, aunque posteriormente la demanda mostró una mayor estabilización. Para la conducción de YPF, sin embargo, la decisión debe leerse dentro de una estrategia de más largo plazo y no únicamente a partir de las variaciones de precios de un período determinado.
Respecto a esa decisión, el CEO fue directo al explicar que la producción de urea no formaba parte de las prioridades estratégicas de YPF. “Vendimos Profertil a Adecoagro porque la urea, si bien la podemos vender con YPF Agro, no es nuestro core, aparte ni quien estaba a cargo sabía lo que era la urea, no sabían para qué lo tenían”, sostuvo.
La definición va más allá de una evaluación sobre la rentabilidad coyuntural del fertilizante. Marín planteó que YPF debe concentrar sus recursos en las actividades que considera centrales para su crecimiento, principalmente la producción de petróleo y gas y el desarrollo de infraestructura para exportarlos.
La decisión supone también una delimitación del papel de la petrolera en la cadena agroindustrial. Profertil produce un insumo clave para la agricultura argentina, especialmente para cultivos como el trigo y el maíz, pero Marín considera que ese negocio no encaja en el núcleo de la transformación que busca impulsar en la compañía.
Con esas decisiones como parte del mapa de negocios, Marín puso el foco en la apuesta principal de su gestión: convertir a Vaca Muerta en una plataforma exportadora capaz de modificar la escala de la economía argentina.
“Argentina era un país con petróleo, ahora pasa a ser un país petrolero”, resumió. La frase sintetiza la expectativa de que el crecimiento de la producción permita superar las necesidades del mercado interno y generar un flujo sostenido de divisas a través de las ventas externas.
Según las proyecciones que presentó, dos tercios de la producción de YPF tendrán como destino la exportación. El objetivo es superar los US$ 30.000 millones anuales en ventas al exterior para 2031, apoyado en el crecimiento de la producción de crudo, el desarrollo del gas y la ampliación de la infraestructura necesaria para llevar esos recursos a los mercados internacionales.
Dentro de ese esquema, uno de los proyectos de mayor escala es Argentina LNG, presentado recientemente en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) junto con otras dos compañías. La iniciativa contempla una inversión estimada en US$ 51.000 millones para desarrollar la infraestructura vinculada con la producción y exportación de gas natural licuado (GNL).
Marín fue categórico al vincular ese horizonte con las condiciones macroeconómicas y regulatorias. “Sin RIGI no hay desarrollo de Vaca Muerta”, afirmó, al defender un marco que permita financiar proyectos de gran escala y sostener inversiones durante períodos prolongados.
El ejecutivo también planteó como objetivo cuadruplicar el valor de YPF en sus primeros cuatro años al frente de la empresa. La estrategia, conocida como Plan 4×4, busca concentrar recursos en los negocios que la conducción considera prioritarios y aprovechar el potencial de la formación neuquina para ampliar la producción y las exportaciones.
Otro de los mensajes que dejó la exposición estuvo dirigido al sector empresario. Marín insistió en que el desarrollo energético no debe limitarse a la extracción de recursos, sino que necesita articularse con la industria y con las empresas que pueden participar de la expansión de la actividad.
“Es con la industria, no contra la industria”, afirmó. En esa línea, cuestionó las condiciones que, según su interpretación, limitaron durante años el crecimiento de Vaca Muerta y sostuvo que el desarrollo estuvo condicionado por la falta de incentivos y por una infraestructura que acotaba la capacidad de producción.
“El desarrollo en Vaca Muerta está incipiente porque hubo 20 años en los que no había incentivos. Lo que se hacía se producía con subsidios, y solamente hasta llenar la infraestructura existente, ese es el gran cambio, hoy estamos trabajando colaborativamente con la industria”, señaló.
El CEO de YPF también pidió a los empresarios que prioricen los proyectos productivos por sobre las apuestas especulativas. “Invertir, no especular”, fue la consigna que dejó ante los referentes del agro, las finanzas y la industria reunidos en la Bolsa rosarina.
En materia de empleo, estimó que el desarrollo energético podría generar unos 90.000 puestos de trabajo directos e indirectos hacia 2030. La cifra forma parte de la expectativa de expansión que acompaña a las inversiones en petróleo, gas e infraestructura, aunque su impacto sobre las distintas regiones dependerá de cómo se distribuyan los proyectos, los proveedores y las actividades industriales asociadas.
La exposición combinó así una defensa de las condiciones que, según el ejecutivo, necesita el sector energético con una definición sobre el rumbo de la empresa. El objetivo es convertir los recursos de Vaca Muerta en exportaciones a gran escala, mientras la petrolera concentra su inversión en los negocios que considera estratégicos y busca nuevas oportunidades en segmentos como los combustibles renovables.
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