Nacido en 1937 en la localidad bonaerense de Polvaredas, Cicaré creció en el taller mecánico familiar. A los 21 terminó su primer prototipo que, aunque apenas levantó del piso, fue el gran impulso de su carrera. Su empresa Cicaré Helicópteros exporta su producción a todo el mundo
“Fangio quería fabricar un auto en base a lo que era el DKW y la carrocería de la firma Pininfarina”, explicó. Relató que su padre estuvo encargado de construir el motor: “el desarrollo se hizo y cuando iba a salir al mercado, Fiat vio como una competencia el adelanto tecnológico del motor que consistía en una correa dentada, entonces compró DKW y cerró el proyecto”.
En una entrevista que concedió a Télam durante una recorrida por la fábrica, Augusto recordó que cuando tenía cuatro años “ojeaba artículos sobre aviones” de la revista Mecánica Popular “con ilustraciones porque me fascinaba la idea de volar, hasta que un día vino el dibujo de algo que volaba y no era un avión”.
«Le pedí a mi mamá que me lea la nota y me contó que era un aparato que se llamaba helicóptero y que podía despegar y aterrizar sin pista de aterrizaje”, evocó.
Y destacó: “me quedé maravillado y ya quería construir uno. Mi mamá me dijo que si yo aprendía a usar el torno iba a poder hacerlo. Cuando a los seis años entré a la primaria empecé a escaparme seguido para ir a practicar con el torno” a lo de su tío “que me parecía más importante que la tarea», contó.
Augusto rememoró que «en 1958, a los 21 años, cuando tuve el primer helicóptero listo, lo até con cadenas al piso para evitar que se eleve de manera muy brusca o se vaya de lado, porque no tenía idea de cómo iba a reaccionar cuándo lo encendiera». El primer motor era de treinta caballos y “me di cuenta de que me quedé muy corto de potencia”, recordó.
“Se levantó apenas 15 centímetros del piso y todos los vecinos que estaban expectantes lo consideraron un fracaso, pero para mí el sólo hecho de que despegara del piso fue un rotundo éxito y me di cuenta que tenía que fabricar un motor más potente», remarcó.
Fue así que desarrolló “un helicóptero con cabina y dos asientos” en el que pudo “llevar a volar a mi madre y a mis hermanos».
«Ese periodista llevó fotos a Buenos Aires, el presidente (Arturo) Illia se interesó en el proyecto y quiso llevarlo a la entonces Fábrica Militar de Aviones (FMA, hoy FAdeA); pero cuando (Juan Carlos) Onganía llegó al poder, nos mandaron de vuelta a casa porque consideraban más práctico importar helicópteros de Estados Unidos», lamentó.
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