Rosario, lunes 07 de septiembre de 2026
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Rosario, lunes 07 de septiembre de 2026

Murió Norberto Galasso, maestro e historiador fundamental del pensamiento nacional

Tenía 90 años. Ensayista prolífico, militante incansable y divulgador de la historia popular, dedicó su vida a desarmar los mitos de la historiografía oficial. En los noventa, sus frecuentes visitas a Rosario marcaron a toda una generación de jóvenes militantes.
Murió Norberto Galasso
Murió Norberto Galasso

El historiador y ensayista Norberto Galasso falleció este lunes a los 90 años. Su partida deja un vacío profundo en la cultura popular argentina y en el campo del pensamiento nacional, del cual fue uno de sus divulgadores e investigadores más destacados y coherentes.

Contador de profesión egresado de la UBA, Galasso volcó tempranamente su vida al estudio crítico de la historia argentina y latinoamericana. Siguiendo y profundizando la senda trazada por maestros como Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, dedicó décadas a cuestionar la visión liberal e higienizada de la historia oficial para poner en el centro del relato a los pueblos, las luchas federales y los movimientos populares.

Autor de una obra monumental, sus biografías sobre San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan Domingo Perón, Eva Perón, John William Cooke y Felipe Varela se convirtieron en materiales indispensables para entender las contradicciones de la formación nacional.

La huella en Rosario: bolsito en mano y generosidad militante

Más allá de su prolífica producción intelectual, Galasso encarnó un ejemplo de militancia territorial y docencia popular. Durante los años noventa —en pleno apogeo del neoliberalismo—, era habitual verlo llegar a Rosario con su infaltable bolsito en mano y sin más pretensión ni retribución que la de encontrarse a discutir política e historia con puñados de jóvenes que buscaban organizarse.

«A la edad de 90 años, ha partido de este mundo el compañero Norberto Galasso. Lo conocimos en los ‘90, cuando -bolsito en mano y sin más retribución que la satisfacción del deber cumplido- venía a Rosario a reunirse con un puñado de pibes, para recorrer juntos la huella que habían dejado otros hombres y mujeres del pensamiento nacional», dijo el diputado Eduardo Toniolli.

Con enorme generosidad, caminó la ciudad, dio charlas en sindicatos, centros estudiantiles y locales militantes, dejando una marca imborrable en la juventud de aquella época que buscaba reconstruir la identidad nacional en tiempos de desguace del Estado.

Su metodología nunca fue la de la academia cerrada ni el bronce inalcanzable, sino la de la trinchera de ideas: la historia puesta al servicio de la liberación y la transformación social.

Su partida física marca el final de una época, pero su legado bibliográfico y su ética militante seguirán siendo un faro ineludible para las generaciones que continúen transitando la huella de la soberanía y la justicia social.