El ex Director de Reforma Política y Constitucional de Santa Fe, Oscar Blando, llegó al stream El Ciudadano Política con una advertencia clara: la reforma electoral que se debatirá pronto en la Legislatura santafesina no puede ser un mecanismo para beneficiar a los partidos mayoritarios en detrimento de las minorías y de la participación ciudadana. “No hay que ponerle barreras a la democracia”, sentenció, y agregó: “Hay que ponerle barreras a los microemprendimientos individuales o los partidos ficticios, pero eso se puede hacer de otra manera, no a través de un instrumento democrático como es el voto”.
El también coordinador académico de la Diplomatura en Derecho Electoral y Político de la UNR se refirió al aumento del piso electoral que podría aprobarse, las «trampas» en la regulación de la revocatoria de mandato, la necesidad de un Tribunal Electoral independiente, el financiamiento de campañas y la paridad de género. También cuestionó la intención detrás de la boleta única «pegada» que podría generar voto arrastre, reviviendo prácticas que la propia ciudadanía –según su mirada- rechazó.
Uno de los temas que promete más debate es el del piso electoral: para ingresar a la distribución de bancas en la Cámara de Diputados, una fuerza política necesita hoy unos 85.000 votos. Pero los proyectos que circulan, como el del peronismo, que eleva ese piso al 5% del padrón, llevarían ese número a más de 141.000 votos. “Cuando vos impedís que ingresen sectores que representan, hay gente que queda sin representación. Es un problema democrático”. Y advirtió sobre el efecto desmovilizador que esto tendría: “El elector dice: tengo que ir a elegir entre dos o tres opciones, no me gusta ninguna. Entonces, o vota en blanco o no vota. Esto agravaría la situación que estamos enfrentando: la no participación ciudadana”.
Para Blando, otra de las claves es no confundir el rol de cada instrumento electoral. “La boleta única no está pensada para solucionar el problema de la proporcionalidad en diputados. Está pensada para el acceso al sufragio de manera clara, transparente, autónoma. No está para solucionar el problema político de determinados partidos que quieren tener mayoría propia”, afirmó. En ese sentido, criticó la intención de “pegar” la boleta de categoría gobernador con la de categoría Diputados, una suerte de “sabanita”, según dijo, que busca generar voto arrastre.
“Simulacro de democracia”
Blando también denunció las “trampas” que, a su juicio, esconde la revocatoria de mandato que se aprobó en la reforma constitucional. “Parece que no quieren que haya revocatoria de mandato. Tiene que votar más gente de la que está en el padrón”, disparó. Y puso números concretos: para iniciar el proceso a nivel provincial se necesitan 780.000 firmas (el 25% del padrón), y para que la revocatoria sea efectiva, se requiere el voto del 50% del padrón, es decir, 1.417.000 personas. En Rosario, las exigencias son aún mayores. “No tenemos que hacer simulacro de democracia, tenemos que hacer democracia en serio”, insistió el ex funcionario.
En su paso por el stream, Blando también abordó la necesidad de un Tribunal Electoral independiente y especializado, y recordó los problemas del pasado, cuando el presidente de la Corte era también presidente del Tribunal Electoral, generando una suerte de “juez y parte” que terminaba en fallos contradictorios. “Yo propongo que el presidente sea un juez por concurso que sepa derecho electoral y constitucional”, planteó. Y cuestionó las prioridades del Estado en relación a los gastos: “No quieren hacer un gasto en un juez electoral y nombraron dos jueces, uno de Rosario y uno de Santa Fe, para perseguir a los trapitos”.
En materia de financiamiento, Blando defendió el actual sistema de aporte estatal para la compra de espacios de publicidad, un mecanismo que garantiza cierta equidad en la competencia y que, según advirtió, no debe imitar el rumbo que pretende la administración nacional de eliminar esos fondos. Sin embargo, el especialista fue enfático en que la provincia necesita dar un salto cualitativo: «Yo haría una buena legislación sobre financiamiento de la política, sobre todo con un cuerpo de auditores», planteó.
Para Blando, la mera existencia de un fondo no basta si no se cuenta con la estructura para fiscalizarlo. Señaló que el actual Tribunal Electoral carece de los recursos humanos y técnicos necesarios –apenas dos o tres contadores– para rastrear el origen de los fondos y la trazabilidad de los gastos de campaña. «No se le puede pedir a este Tribunal Electoral que controle los gastos de campaña… hay que invertir materialmente y con personal capacitado para eso”.
Entre las posibles incorporaciones que vendría bien sumar a la reforma, señaló “el debate público obligatorio para los candidatos, por lo menos a gobernador” y la necesidad de fijar una fecha fija de elecciones, “para terminar con las especulaciones”.
“Las reformas no se tienen que hacer para perjudicar al adversario y beneficiarse uno, entre otras cosas, porque los gobiernos no son eternos. Mañana estás del otro lado”, finalizó a modo de advertencia.