Política

Opinión: Miles de docentes autoconvocados, algo que nadie previó

"El malestar que el gobierno creyó contenido empezó a transformarse en organización desde abajo, con autoconvocatorias masivas en decenas de localidades, cortes de autopista, acciones que irrumpen en cada acto oficial y un proceso que se extiende a toda la provincia. Lo que parecía disperso hoy se vuelve un fenómeno político y social que inquieta al poder y reconfigura la relación de fuerzas", dice el autor

Por Franco Casasola (#)

El ajuste fue acumulando combustible. El no pago de la cláusula gatillo del 22% de 2023, el presentismo que te obliga aunque tengas cáncer, la reforma jubilatoria que liquidó el 82% móvil y aumentó aportes, todo bajo la misma orientación que impulsa Javier Milei a nivel nacional. Cuando la docencia salió a enfrentar esa reforma, el gobierno respondió con represión, detenciones e imputaciones. A un grupo de docentes y estatales allanaron nuestras cosas y nos detuvieron en un intento de disciplinamiento.

Pullaro buscó desde el día uno de su mandato humillar a la docencia y su labor cotidiana. No era solo ajustar, sino atacar sus organizaciones, su sentido de comunidad. Buscaba cerrar por toda una etapa el reclamo, el paro y la movilización. Pero no, algo cambió, lo que estalla ahora es la bronca contra ese destrato combinado con la situación económica límite.

A partir de un grupo de WhatsApp que empezó a multiplicarse escuela por escuela, casi tres mil docentes comenzaron a coordinarse por fuera de los canales tradicionales. Las autoconvocatorias se extendieron desde pequeñas localidades hasta Rosario, Santa Fe y otras ciudades grandes. Reuniones masivas en plazas y espacios públicos ponen en pie un reclamo claro: recomposición salarial urgente, rechazo al presentismo, defensa de las jubilaciones y de la educación pública.

La escena se volvió inocultable. En Rosario, durante un acto oficial, docentes cortaron un carril y el gobernador debió escuchar el repudio. El martes pasó de nuevo en Santa Fe. En Esperanza cuando el gobernador intentaba dar un discurso las maestras enrojecen sus gargantas con el “Pullaro mentiroso”. Allí donde va, lo espera un núcleo de trabajadores organizados. El gobierno empieza a sentir que su “fortaleza” electoral se erosiona. La claudicación frente al reclamo de las fuerzas represivas tuvo un capítulo importante en ese proceso.

Pero lo más importante es que este proceso ya no es solo docente. En la Plaza San Martín de Rosario se sostiene la carpa de enfermería; el abrazo al Hospital Cullen mostró la disposición de los trabajadores de la salud; estatales provinciales comienzan a moverse. Con salarios que rondan los 900 mil pesos y un costo de vida que no para de subir, nadie puede vivir sin endeudarse. El ataque es general y la respuesta empieza a serlo también.

Lo que ocurre en Santa Fe va de la mano con lo que pasa en el país. donde distintos sectores enfrentan despidos, reformas laborales y ajuste. La resistencia obrera en fábricas como en FATE, las movilizaciones contra las leyes antipopulares y el paro arrancado a la burocracia muestran que se abre un nuevo momento político. No es casual la simpatía que despiertan Myriam Bregman y el Frente de Izquierda, que expresan una referencia para quienes buscan una salida desde los trabajadores.

Las autoconvocatorias también son un cuestionamiento directo a las conducciones sindicales. En el caso de AMSAFE, la pasividad frente a cada atropello dejó un vacío que hoy se llena desde abajo. Paros aislados, medidas sin continuidad y negociaciones a espaldas de las bases no alcanzan frente a un gobierno decidido a avanzar.

Para lograr los reclamos, el método es decisivo: asambleas de base donde cada propuesta pueda votarse a mano alzada, grupos abiertos para que se escuche la voz de todo, coordinación provincial y articulación con salud, estatales, estudiantes y trabajadores. Si la docencia logra ponerse al frente de un programa que no solo defienda su salario sino también la escuela pública, las jubilaciones, el derecho a la salud del conjunto del pueblo trabajador y enfrentar los ataques que quiere aprobar el gobierno con la reforma laboral, puede transformarse en un polo de referencia más amplio.

El viernes hay que salir a enfrentar la reforma laboral que quieren votar. El paro del 2 tiene que ser contundente. Para ambas cosas, el desafío es profundizar la organización, coordinar los sectores en lucha y darle una perspectiva política a esta bronca. Porque lo que está en juego no es un reclamo sectorial, sino el rechazo a un modelo de salarios de pobreza y derechos recortados.

Si esta fuerza que nace desde abajo logra proyectarse como una causa de toda la clase trabajadora santafesina, podrá torcerle el brazo al gobierno provincial y aportar a construir una salida propia frente al ajuste.

(#) Delegado docente y referente del PTS en el Frente de Izquierda

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