Lo dispuso la Cámara de Casación bonaerense por “no cumplir los términos de la libertad provisional al asistir a un programa de TV”, en 2011. Anteayer la Corte provincial ratificó la condena contra el cura aunque aún puede apelarla.
La Cámara de Casación de la provincia de Buenos Aires dispuso ayer la detención del sacerdote Julio Cesar Grassi, condenado por abuso sexual agravado y corrupción de menores, “al no cumplir los términos de la libertad provisional otorgada como alternativa al asistir a un programa televisivo” en 2011, informó ese tribunal. La Suprema Corte bonaerense había ratificado anteayer la condena del sacerdote, que aún puede apelar el fallo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El fallo de la sala seis, con la firma de los camaristas Ricardo Maidana y Horacio Piombo, destacó que el imputado “no cumplió los términos de la libertad provisional otorgada como alternativa, al asistir a un programa televisivo y referirse abiertamente a los denunciantes de la causa por la que resultó condenado”. Esto sucedió cuando Grassi acudió a un programa de Mauro Viale hace casi dos años.
La resolución de la Cámara precisó además que a este hecho “debe sumarse que la sentencia en su contra fue confirmada por la sala dos de Casación y la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires”.
La Cámara también destacó que todo esto “revela la necesidad de revocar el beneficio del que venía gozando y ordenar su detención, confirmando así la decisión de la sala uno de la Cámara de Apelación y Garantías de Morón”.
La Suprema Corte bonaerense ratificó el miércoles pasado la condena a 15 años de prisión del sacerdote Grassi por abuso sexual agravado y corrupción de un menor que asistía a la Fundación Felices los Niños que el religioso dirigía.
Tras este fallo, la querella presentó ayer un escrito en la Cámara para pedir la detención del cura. Juan Pablo Gallego, el abogado querellante en la causa contra el sacerdote, dijo –poco antes de que se conociera la orden de detención– que el cura debía volver a la cárcel porque existía riesgo de fuga.
“Fíjense que ante cada fallo este sujeto apareció en los medios de comunicación. Tengo la sospecha de que este sujeto puede fugarse como lo hizo en 2002. En ese momento fue avisado que lo buscaba la Policía y se escapó en un vehículo”, recordó.
En declaraciones al canal TN, el letrado definió la situación como “un escándalo judicial” y expresó: “Esperemos que la Justicia rectifique el rumbo de estos privilegios insólitos; se ha confirmado que este sujeto es un pedófilo”.
La investigación que involucró a Grassi comenzó en 2002, cuando el programa “Telenoche investiga”, de Canal 13, difundió un informe con denuncias contra el presidente de la Fundación Felices los Niños por el supuesto abuso deshonesto de menores a los que debía proteger.
Grassi sólo estuvo un mes en prisión y luego esperó su juicio oral en libertad. En 2009 fue condenado sólo por dos de los 17 cargos que pesaban en su contra y recibió una sentencia de 15 años.
Pero esa condena tampoco implicó su detención. A Grassi se le permitió permanecer en libertad, pero se le impusieron restricciones y obligaciones. Entre ellas, no ingresar en la Fundación, no permanecer a solas con niños ni referirse a los menores que lo denunciaron en el expediente judicial. El año pasado, uno de los abogados de la causa denunció que Grassi había violado este último requisito, cuando trató de “mentiroso” al joven cuyos dichos terminaron condenándolo.
El año pasado, el tribunal que lo condenó dispuso la prisión domiciliaria de Grassi por haber violado las condiciones de su libertad, pero la Cámara de Morón anuló esa resolución por cuestiones procesales y, por lo tanto, el cura recuperó la libertad.
Esa decisión fue apelada por la querella y la fiscalía, y ahora la Cámara de Morón hizo lugar al pedido de detención.
Para el obispo de Río Negro es “una causa armada”
Marcelo Cuenca, de la diócesis Cuenca del Alto Valle, defendió al cura Julio César Grassi, condenado por abuso sexual, como “totalmente inocente” y afirmó que las pruebas en su contra “son una cosa armada por el poder económico”.
En diálogo con la radio rionegrina FM Versión, de General Roca, un día después de que un fallo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense ratificara la condena contra el sacerdote Grassi, el obispo de Río Negro dijo que “le han querido colgar, sumar, una acusación que responde a otros motivos y no a esta lamentable situación”.
Cuenca mencionó que fueron repartidos entre los obispos tres libros que demuestran “los elementos de inocencia” del padre acusado por abuso sexual agravado y corrupción de menores.
“A mí me llegó el tercer volumen ayer de cómo este proceso, intentando ensuciar y manchar el padre Grassi, ha sido una cosa armada porque el poder económico que Grassi no permitió usar ha querido vengarse de él excluyéndolo de un servicio que el desarrolló claramente”, expuso el obispo sureño durante el reportaje.
Cuenca cuestionó que se lo haya acusado a Grassi “cuando él en realidad fundó una obra de la caridad de un servicio en el que mucho antes se tendrían que haberse podido ocupar caminos legales en los que no se pagan impuestos, para tener este servicio que es atender a los que más necesitan”.
Cuenca dijo además no tener intención de “juzgar a la justicia”. “Sin negar que la justicia civil es necesaria, reconozcamos que tiene restricciones de encausamiento que las mismas leyes significan parcializar”, expresó.
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