El Canalla cumplió la mayoría de los objetivos que se trazó a principio de año y si bien la imagen final no fue la mejor, compitió de muy buena manera tanto en el torneo local como en el ámbito internacional
El primer semestre de Rosario Central arrojó un saldo de mayor a menor. Si bien se cumplieron metas troncales acordadas con la dirigencia, el rendimiento del equipo experimentó un marcado declive en el tramo final, culminando el período con un clima de fuerte exigencia por parte del hincha. Con una eficacia general del 61,7% (15 victorias, 5 empates y 7 derrotas en 27 partidos) que llevó la comisión directiva a ratificar la continuidad del entrenador de cara a la segunda parte del año.
El andar en el plano local se caracterizó por una sólida regularidad y pasajes de alta intensidad colectiva, logrando el primer objetivo de clasificar a los playoffs de la zona B. El punto más alto de la fase regular se vivió en la fecha 8, con la victoria 2-0 en el Clásico ante Newell’s en condición de visitante. En la fase eliminatoria, el equipo demostró jerarquía al superar a Independiente por 3-1 en octavos de final y, posteriormente, doblegar a Racing por 2-1 en tiempo suplementario.
La ilusión del campeonato concluyó en las semifinales tras caer por 1-0 ante River en el Estadio Monumental, en un partido cerrado que significó un duro golpe anímico para el plantel.
El Canalla cumplió el objetivo de clasificarse a la fase final en su regresó a la máxima cita continental. Central integró el Grupo H junto a Independiente del Valle, Libertad y Universidad Central de Venezuela.
El equipo aseguró su pasaje a la siguiente ronda gracias a su fortaleza en el Gigante de Arroyito y goleadas claves ante el conjunto venezolano (3-0 y 4-0). No obstante, la derrota por 1-0 frente a Independiente del Valle en la altura de Ecuador durante la última jornada postergó al equipo de Almirón al segundo lugar del grupo. Este posicionamiento derivó en un exigente y atractivo emparejamiento para el próximo semestre: los octavos de final frente a Corinthians.
Copa Argentina: eliminación prematura y crisis futbolística
Esta competencia representó el aspecto más deficitario del ciclo de Almirón en la primera mitad del año. Tras un debut auspicioso con victoria por 2-0 ante Sportivo Belgrano en los 32avos de final, el rendimiento se desmoronó drásticamente en la siguiente instancia.
En los 16avos de final, evidenciando un severo desgaste físico y futbolístico tras el viaje copero a Ecuador, Rosario Central sufrió una contundente derrota por 3-0 ante Estudiantes de La Plata en Córdoba. La opaca producción colectiva generó un fuerte malestar en la parcialidad auriazul y obligó al presidente Gonzalo Belloso a ratificar en el cargo al entrenador.
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