En un fallo dictado por primera instancia este miércoles, el tribunal integrado por los jueces Fernando Sosa, Agustín Valdés Tietjen y Mariano Aliau condenó a 33 años de prisión a Jonatan Ezequiel “Peco” Almada. El hombre, de 34 años, fue hallado culpable de organizar una banda criminal aliada a Los Monos que buscaba disputar y controlar la venta de drogas en barrio Ludueña y otros puntos del noroeste rosarino. Además de la asociación ilícita, la sentencia abarca la comisión de una balacera, amenazas a fiscales, la apropiación violenta de un vehículo y la tenencia ilegal de un arma de fuego.
Almada, detenido desde agosto de 2022, llegó al debate como el líder en el territorio de una red articulada en 2021 desde la cárcel de Piñero por Matías “Pino” César, referente narco de Tablada. El plan consistía en desplegar una sangrienta disputa por el narcomenudeo frente a la estructura criminal de Francisco Riquelme, vinculada a Esteban Alvarado. Esa guerra territorial derivó en una violenta escalada que cobró al menos 29 vidas en tan solo el primer semestre de 2022 en el noroeste de la ciudad.
En la conducción operativa de la calle, Almada actuaba en conjunto con Mauro Gerez, condenado previamente a nueve años como jefe de sicarios y encargado de reclutar ejecutores, incluidos menores de edad. La banda operaba con la colaboración territorial de Andy Benítez y Julián Aguirre —quienes recibieron penas de 20 años— e integraba redes de complicidad policial. Entre los involucrados y sancionados figuran familiares de Almada, exagentes y efectivos del Comando Radioeléctrico que cobraban coimas para garantizarle impunidad y libre circulación pese a su pedido de captura.
Entre los hechos atribuidos y comprobados por los fiscales Patricio Saldutti y Franco Carbone, se probó que en mayo de 2022 Almada obligó mediante amenazas a un vecino a entregar $100.000 y a firmar la transferencia de un Fiat Uno Max, hallado tiempo después en el domicilio del imputado en calle French al 1300. Asimismo, se acreditó su participación organizativa y logística en un ataque a tiros en San Lorenzo y Felipe Moré en agosto de 2022, la distribución de panfletos amenazantes dirigidos a fiscales del Ministerio Público de la Acusación y la tenencia de una pistola 9 milímetros, municiones, una máquina de contar billetes y cuadernos con registros del tráfico de estupefacientes.
Por otra parte, el tribunal decidió absolverlo por falta de pruebas respecto a una serie de reiteradas balaceras contra la vivienda de un vecino que había denunciado un búnker en Solís al 300. Pese a la abrumadora pena dictada, el recorrido judicial de Almada no ha concluido: aún deberá enfrentar cargos en una causa pendiente por el homicidio de Mauro Fleita, un joven acribillado en mayo de 2022 tras ser confundido con un integrante de la facción rival de Riquelme.
El proceso judicial estuvo salpicado por severas irregularidades y hechos de intimidación. Un primer juicio iniciado en julio debió ser anulado tras siete jornadas por la recusación de la jueza Lorena Aronne. Durante la realización del debate definitivo, la violencia volvió a irrumpir cuando una testigo clave sufrió balaceras y gravísimas amenazas atribuidas al entorno de la misma organización, derivando en la imputación de seis personas el mes pasado.