“Lo que tenemos en Pueblo Esther es la costa del río, y nos vamos a quedar con la costa del río”, sentencia sin dudar Martín Gherardi cuando se le pregunta qué diferencia a su ciudad de otras localidades vecinas. Esa frase, que el propio intendente utiliza como síntesis de su filosofía de gestión, atraviesa buena parte de la entrevista que mantuvo en su paso por el stream Política de El Ciudadano. Cuarta generación de una familia de horticultores que llegó desde Italia a principios del siglo XX, Gherardi es el primer intendente de la ciudad que supo ser comuna, un cargo que ocupa desde 2013 y para el que fue reelegido en 2023. Militante del socialismo, reivindica una gestión que pone en valor los espacios públicos: “Me gusta lo público y me gusta que lo público tenga la calidad de un privado”.
Gherardi repasó los principales ejes de su administración: desde la concreción de obras emblemáticas como el ensanchamiento de la ruta 21 y la finalización de la escuela primaria, hasta el crecimiento acelerado de la localidad, que duplica su población cada diez años y ya supera los 15.000 habitantes estables. Pero también aborda las dificultades que impone el contexto económico: la caída de la recaudación, el cierre de comercios y fábricas, y el desafío de sostener la obra pública con menos recursos. Y no esquiva los temas políticos: defiende la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe pero marca límites claros con La Libertad Avanza: “El agua y el aceite por separado”.
Gherardi cuenta que su interés por la política nació en cuarto grado, cuando una visita escolar a la cooperativa de electricidad le reveló que su abuelo había sido uno de los vecinos que llevó la luz a Pueblo Esther. “Ahí me empezó a interesar porque todo el mundo me hablaba de mi abuelo, de qué gran tipo que era”, recuerda. Ese descubrimiento lo llevó a involucrarse primero en cooperadoras escolares y clubes, luego en el área de servicios públicos del municipio, hasta que en 2013 asumió como presidente de la comuna. Durante tres períodos consecutivos al frente de la comisión comunal -cuyos mandatos duraban dos años-, impulsó el proyecto para convertir a Pueblo Esther en ciudad, un paso que se concretó en 2018 al superar los 10.000 habitantes que exige la ley.
Hoy, con la nueva Ley Orgánica de Municipios, todas las localidades de Santa Fe son municipios, aunque los de menos de 10.000 habitantes mantienen un sistema electoral diferente. Gherardi valora la autonomía que otorga la norma, pero reclama una discusión pendiente: la nueva ley de coparticipación. “Si Córdoba coparticipa más que Santa Fe, es un tema”, señaló en referencia a que los municipios santafesinos reciben un porcentaje menor de la coparticipación nacional que sus pares cordobeses. Aunque se declara satisfecho con el apoyo del gobierno provincial de Maximiliano Pullaro, advierte que la Nación “brilla por su ausencia”.
“Los desafíos son enormes, sobre todo del punto de vista presupuestario”, reconoció Gherardi. Con una caída de la recaudación que estima entre el 30 y el 40 por ciento, el intendente explica que el cierre de comercios y la disminución del consumo impactan directamente en los ingresos municipales. “Lo primero que hace la gente es dejar de pagar impuestos. Obviamente que tiene su lógica: primero uno va a tratar de darle de comer a su familia”, reflexiona. En ese contexto, afirma que sostener la obra pública es una prioridad: “Nosotros venimos a hacer una escuela, a hacer un jardín, a pavimentar una calle, a iluminar una plaza”.
El crecimiento demográfico, sin embargo, multiplica las demandas. Pueblo Esther duplica su población cada diez años: de 2.000 habitantes cuando Gherardi era niño pasó a 15.000 en la actualidad, y las proyecciones indican que el próximo censo podría arrojar entre 17.000 y 18.000. Para ordenar esa expansión, el municipio exige a los nuevos desarrollos que destinen el 15% del terreno a espacios verdes (por encima del 10% que pide la ley provincial) y avanza en la extensión de servicios: el 80% de la población ya cuenta con gas natural, y el próximo desafío es el agua potable. “Mi gestión se basa en llevar la mayor cantidad de servicios posible a los barrios y eso voy a hacer desde el primer día hasta el día que me vaya”, prometió.
Seguridad, espacios públicos y la apuesta por el río
En materia de seguridad, Gherardi no dudó: “Desde el inicio de mi gestión decidimos que la seguridad era el punto fundamental”. Su estrategia se basa en controles conjuntos con todas las fuerzas de seguridad, lo que, según afirmó, convirtió a Pueblo Esther en “la ciudad más segura del departamento Rosario”.
Los espacios públicos son otro de los ejes de su gestión. Con una ordenanza que exige el 15% de reserva fiscal para áreas verdes, Gherardi destacó la remodelación de plazas tradicionales y la transformación de la costanera en un punto de encuentro para vecinos de toda la región. “El que nació en Córdoba verá la montaña y es algo que lo vio desde que nació; a nosotros nos pasa un poco eso con el río”, dice, y afirma orgulloso: “Cuando vienen personas de otros lugares, no lo pueden creer”.
Precisamente en la costa del Paraná deposita Gherardi sus mayores expectativas para el futuro. Quiere convertirla en un polo turístico que atraiga inversión privada -guarderías náuticas, complejos de cabañas, hoteles- sin perder la esencia del pueblo. También cerró la posibilidad de la instalación de un puerto cerealero: “Las terminales portuarias significan camiones, polvillo, ruido. La esencia de Pueblo Esther es la quinta de verdura, es el verde, es la arboleda”, enfatizó. Su objetivo es que la costa sea “un lugar de nivel que vecinos de toda la región lo puedan visitar”.
Los límites de la coalición y el impacto de Milei
Consultado sobre la política provincial, Gherardi defendió la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe, que valora como un espacio de diálogo y consenso. Pero marcó un límite claro con La Libertad Avanza: “No es ganar por ganar siempre. Uno está siempre atrás de una idea. Yo vengo del socialismo, no tiene absolutamente nada que ver con los planteos de La Libertad Avanza. Uno tiene principios y tiene ideales y hay cosas que no se mezclan, el agua y el aceite por separado”.
Esa distancia ideológica se traduce en una mirada crítica sobre el gobierno nacional. “No llegó un solo cambio a la gente común, a la gente de a pie, a la clase media, la clase laburadora; al contrario, yo creo que todo ese sector no solo empeoró su situación, fue perjudicado”, afirmó. Como ejemplo, mencionó el cierre de la fábrica Adient en Pueblo Esther, que dejó 70 familias en la calle, y la proliferación de comercios cerrados. “Lo único que veo son 10 personas que atiendo todos los días que vienen a traer un currículum”, describió.
Para lo que resta de su gestión -y la posible reelección que le habilita la reforma constitucional-, Gherardi se propone dos grandes desafíos. Por un lado, facilitar la llegada de inversión privada en servicios que el Estado no puede cubrir: salud, recreación, comercio. “Hoy todo lo que tiene Pueblo Esther es público: las escuelas son todas públicas, el polideportivo es público, la atención médica es pública. Necesitamos esa pata privada para que estén las dos ofertas”, explicó. Por otro lado, buscará profundizar el trabajo en la costa del río Paraná, con un proyecto que piensa presentar a la población y que busca darle “calidad y mejora y servicio” a ese espacio.
“Si está el día lindo, el fin de semana lindo, la verdulería vende todo, la carnicería vende todo, el de la pesca vende todo y mueve una economía interna importante el turismo”, describió.
“Aquellas personas que todavía no conocen Pueblo Esther, que se acerquen, que se peguen una vuelta. Es una localidad muy agradable, donde los chicos pueden ir a la escuela solos, donde pueden salir a andar en bicicleta, donde tenemos una oferta gastronómica linda también para la noche”, finalizó.