Este lunes, decenas de mujeres que viajaron kilómetros cargadas con bolsas de mercadería, ropa de abrigo y productos de higiene a la cárcel de Piñero tuvieron que pegar la vuelta con las manos llenas: el Servicio Penitenciario bloqueó por completo el ingreso de provisiones.
La denuncia apunta directamente a la situación que se vive en el Pabellón Nº 6, el sector destinado a los presos catalogados como de «alto perfil». Según relataron los familiares en una protesta realizada a las puertas del penal, las autoridades mantienen suspendidas las visitas presenciales desde mediados de mayo y, ahora, sumaron un torniquete absoluto al ingreso de cualquier elemento del exterior.
Celdas de uno para tres y hambre
El endurecimiento de las condiciones de detención se habría profundizado tras una serie de incidentes registrados semanas atrás dentro de ese sector. A partir de allí, el régimen de encierro se volvió total.
Las familias coinciden en que las raciones que entrega el penal son insuficientes y de pésima calidad. Hasta hace poco, el «bagayo» (el paquete con comida que llevan los familiares) servía para complementar la dieta básica. Sin la posibilidad de ingresar alimentos ni agua mineral, aseguran que los internos «están pasando hambre».
La alternativa de la cantina interna tampoco funciona como escape: los familiares denuncian que los montos autorizados para depositarles son muy bajos frente a los precios de la proveeduría del penal.
El reclamo por el trato humanitario
Entre bidones de agua que quedaron tirados en el piso y pilas de camperas que la guardia carcelaria no dejó pasar, las mujeres remarcaron que la protesta no busca cuestionar la legalidad de las detenciones ni las condenas —muchas de ellas a prisión perpetua—, sino exigir el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales.
“Nadie está diciendo que no deban cumplir sus penas. Lo que pedimos es que puedan recibir alimentos, agua y elementos de higiene. Son cuestiones básicas”, sintetizó una de las manifestantes.
Mientras el Ministerio de Seguridad mantiene un estricto hermetismo sobre las disposiciones aplicadas en los pabellones de alto perfil, las familias adelantaron que continuarán concentrándose frente a los portones de Piñero a la espera de que se restablezcan las visitas y se garantice la asistencia médica y odontológica que, aseguran, hoy brilla por su ausencia.