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Series y películas: las mejores propuestas para maratonear

En estos días donde se conmemora el día del periodista, el 7 de junio precisamente, hay un documental en la plataforma Netflix que refleja uno de los elementos constitutivos de la profesión, el de la investigación a fondo de ciertos asuntos originados en gestiones de gobierno y en el ámbito privado que hacen estragos entre las poblaciones y causan graves perjuicios y muertes masivas.

Se trata de Cover Up: periodista de trinchera, un documental de Laura Poitras y Mark Obenhaus, estrenado en el Festival de Venecia en 2025 y nominado al Oscar de ese año como mejor en su género, que aborda la figura del periodista estadounidense Seymour Hersh, uno de los más rigurosos y consecuentes investigadores de muchos de los casos más escabrosos y polémicos de su país.

Hersh, hoy de 88 años, fue perseguido por Poitras para hacer un audiovisual sobre su encomiable tarea durante 20 años, hasta que finalmente aceptó que se recorrieran sus investigaciones con él como entrevistado e hilo conductor del relato.

Su fama en la escena periodística internacional vino de la mano de la masacre de My Lai, ya en los últimos años de Vietnam, cuando el gobierno intervencionista norteamericano intentaba dar señales de que esa guerra se estaba ganando. Para ello no apelaron a otra cosa que liquidar a sangre fría a casi 500 civiles, niños, bebés y mujeres incluidos, sumando así otro escarnio fatal a su escalada terrorista en el país del sudeste asiático.

A partir de un profundo y persistente trabajo investigativo, detonado por el quiebre de un soldado que participó de los asesinatos, Hersh consigue llegar a quiénes ordenaron perpetrar un hecho que conmovió al mundo y fue titular de todos los medios. Esa sería una de las tantas investigaciones que Hersh llevó a cabo para las agencias de noticias United Press International y Associated Press, primero y luego para el diario The New York Times o la revista New Yorker.

En el documental podrán verse, a partir de un jugoso y copioso material de archivo, la contribución de Hersh para echar algo más de luz sobre el affaire Watergate, que tuvo a Bob Woodward –quien comenta, en el film, detalles del caso– y Carl Bernstein, ambos del Washington Post, como los principales investigadores, que terminaría con la caída del entonces presidente Richard Nixon; también se develarán momentos del involucramiento del gobierno y del servicio de inteligencia norteamericano, a través del secretario de Estado Henry Kissinger, en la caída de Salvador Allende en Chile; de la llamada Operación Caos, cuando la CIA armó un dispositivo de espionaje sobre más de 10 mil estudiantes ligados a organizaciones y movimientos políticos y de protesta; del espionaje sobre opositores locales y líderes extranjeros que los apoyaban; del uso de armas químicas y biológicas usadas en las intervenciones coloniales de Estados Unidos en otros países –cuyas pruebas en territorio estadounidense provocaron muerte de animales y riesgosas enfermedades en humanos–; del uso de LSD sobre civiles para usarlo como herramienta para arrancar confesiones a prisioneros; del otro gran caso que espantó al mundo: las torturas y abusos a los prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib, una vez ocupado Irak con la falsa excusa de que el gobierno de Hussein ocultaba armas de destrucción masiva.

La develación de los intrincados hilos que ponían nombre y apellido tras esos terribles sucesos provocarían desde renuncia de funcionarios, altos mandos del ejército estadounidense y de los servicios de inteligencia y la intervención directa de la justicia y el poder legislativo logrando, algunas veces –pocas, en verdad–, condenar a los culpables directos. Pero la duda sobre la culpabilidad y la intervención de esos hombres públicos quedaba en sospecha para siempre.

Es interesante en Cover Up… como está planteada la relación que se establece entre los realizadores y el protagonista, donde en ningún momento se lo considera como un paladín impartiendo justicia a través de su pluma, sino como alguien que transitó su profesión con un credo propio, haciendo de su práctica una vehemente lucha contra la desmesura criminal del poder, se trate de gobierno o corporaciones, intentando  generar conciencia sobre el rol que deben cumplir las sociedades para no sufrir semejantes avasallamientos.

Hoy, a la luz de los discursos de odio contra el periodismo local emanados desde el gobierno nacional, ver Cover Up… sirve para pensar y entender la tarea periodística a partir de la historia de alguien que siempre creyó que su oficio no era otro que el de constituirse en pilar de la democracia, en la actualidad un sistema de gobierno gravemente herido y en plena crisis.

 

 

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