La organización desarticulada a partir del secuestro de esta semana de seis kilos de cocaína en la Terminal Mariano Moreno funcionaba como una estructura piramidal donde los lazos sirvieron para garantizar la logística en el comercio de drogas durante medio año
La caída de Ana Paz F. en la Terminal de Rosario este miércoles con seis ladrillos de cocaína ocultos en piñatas no fue un hecho aislado. Fue el puntapié para que los pesquisas revelaran una red de relaciones familiares que conectaba una celda en la cárcel federal de Marcos Paz con ciudades del sur de nuestra provincia.
En la audiencia de este viernes, los fiscales Federico Reynares Solari, titular del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos; el auxiliar fiscal Rodrigo Romero, de la misma oficina, y Matías Scilabra, a cargo de la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario y titular de la Procunar región NEA, pusieron nombre y apellido a los vínculos que sostenían el negocio.
En la cima de la pirámide aparece Juan C.P., alias «Melchor». A pesar de estar detenido en el penal federal bonaerense, su poder de mando no se debilitó.
Desde su pabellón, mediante el uso de celulares digitaba cada movimiento. Melchor no solo era el cerebro estratégico, sino el nexo sentimental que mantenía unida la operativa.
El brazo ejecutor de la logística más riesgosa era Ana Paz F., pareja de Melchor. Su rol era el de mula o transportista de confianza. El fiscal detalló cómo la mujer viajó a Orán (Salta) el 26 de febrero y mantuvo contacto permanente con su pareja en el penal. Él le indicaba desde cómo pelear el precio de la droga hasta cómo «limpiar» los teléfonos comprando chips a nombre de terceros.
La estructura se completa con la figura de Carlos Pedro P., conocido como Viejo, quien es el padre de Melchor. Su función era la de un «gerente territorial» en la zona de Alcorta y Máximo Paz.
Su rol era preponderante en las finanzas, ya que se encargaba de convertir los pesos de la venta de droga en dólares para capitalizar a la organización. También hacía contrainteligencia. Fue quien advirtió a su hijo y a su nuera sobre los avances de los pesquisas federales. La Fiscalía enmarcó este viernes la investigación desde septiembre de 2025 hasta este miércoles 4 de marzo de 2026 cuando detuvieron a la mujer con los ladrillos de cocaína en la mochila.
Dentro del núcleo duro familiar también aparece José Luis P., hermano de el Viejo y tío de Melchor. Aunque su vinculación directa con el tráfico de los seis kilos es materia de investigación, su rol quedó expuesto por las armas que custodiaba: en su casa de Alcorta, los pesquisas secuestraron un mini arsenal compuesto por dos escopetas, una pistola calibre 22 largo con cargador y gran cantidad de municiones incautadas en allanamiento realizado este miércoles.
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