Rosario, lunes 08 de junio de 2026
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Rosario, lunes 08 de junio de 2026

Un paseo por los “locos años 20” en nuestro país

En su nuevo libro Los años locos en la Argentina, Daniel Balmaceda refleja aspectos cotidianos de una época marcada por el consumo masivo, la irrupción de modas disruptivas y las ansias de festejar de la juventud
Un paseo por los “locos años 20” en nuestro país

Por Paulo Menotti- Especial para El Ciudadano

 

“Los 20 es una época de diversión, de esparcimiento, de consumo. Y es una respuesta a la pesadilla que significó la Primera Guerra Mundial. Por lo tanto, la juventud de esos años no quería repetir lo que habían vivido sus padres. Y las mujeres también habían conseguido un espacio social y laboral muy importante y no estaban dispuestas a resignarlos. Entonces, en esa conjunción de juventud y mujeres, mujeres de avanzada, se generó una década de enormes cambios en todo el mundo y, por supuesto, también en la Argentina”, afirmó Daniel Balmaceda al presentar su nuevo libro Los años locos en la Argentina, un texto que recorre la década de 1920 en nuestro país y caracteriza a los llamados “años locos” que en el mundo estuvieron marcados por las vanguardias artísticas, la moda totalmente renovada, sobre todo para las mujeres con el pelo corto y vestidos sueltos, y la posibilidad del consumo masivo. En una entrevista con El Ciudadano, el historiador confesó su pasión por la investigación en archivos y por la escritura, aunque aclaró: “Si tuviera que elegir entre ambas, me quedo con la búsqueda en archivos porque me emociona la cuestión de descubrir cosas de la historia”.

 

—¿Qué es lo que te atrajo de los 20?

Lo que me atrajo de los 20 es una comparación, un diálogo entre lo que es la Belle Époque y los 40 años previos a la Primera Guerra Mundial, que eran muy exquisitos, muy glamorosos, pero muy elitistas. Y los 20 tienen un cambio muy grande en lo popular. En el deporte, por ejemplo, está muy claro. Vos, en la Belle Époque, ibas a ver un partido de fútbol. Iba una cantidad de gente muy importante pero no era el deporte más popular todavía. Aplaudían los goles de un lado, los goles del otro. Los 20 ya el fútbol cuenta con un fanatismo hacia un equipo, hacia otro, hacia la Selección argentina.

Eso se nota mucho. Inclusive, bueno, tienen el caso en Rosario del club Plaza Jewell, que justamente, dejó de lado el fútbol en esa época porque se había vuelto muy popular e incontrolable con el público invadiendo el campo de juego.

 

—¿Firpo, el boxeo, era lo más popular en los 20?

No, el fútbol era más popular, pero el primer ídolo nacional deportivo fue Luis Ángel Firpo. Fue un boxeador muy bueno. Y el hecho de poder ver competir a un argentino en la cima de ese deporte y en Estados Unidos frente a Jack Dempsey, eso generó una reacción de idolatría en toda la región, en todas las ciudades de la Argentina, de Uruguay, de Paraguay, Chile, Brasil. Hubo una gran expectativa por la pelea desde las semanas previas.

La pelea en Estados Unidos nos llegó a nosotros a la medianoche. Y tuvo esa particularidad de que, para nuestros abuelos fue un acontecimiento de gran novedad para aquel tiempo porque podían enterarse del transcurso de la pelea de Estados Unidos con quince minutos de diferencia, gracias a los cables, a los registros telegráficos y a una invención que llevaba nada más que tres años de vida, que era el aparato de radio.

 

—¿Qué implicó la radio?

La radio fue algo mágico. Vos podías estar en tu casa, tenías una caja de la que salía música y noticias. Era magia para ese tiempo. Así que la radio le dio también a la época un impulso muy grande porque se achicó el mundo, se acortaron las distancias. La gente se empezaba a enterar de todo sentado en su casa. Algo que antes podías hacer a través del diario, pero la inmediatez que le daba la radio fue realmente novedosa.

Julio Cortázar contaba que cuando él era chico, tenía nueve años cuando se dio la pelea de Firpo. En la casa de un tío, se juntó toda la familia y los vecinos. Porque no todo el mundo tenía el aparato de radio para escuchar la pelea.

Esos adelantos tecnológicos tienen similitudes con otros previos. Si nos trasladamos en el tiempo, los primeros en tener aljibe también recibían a todo el vecindario para servirse agua. Bueno, en la radio pasó eso, el que tenía radio recibía todas las visitas como también ocurrió, ya para nosotros con los televisores color. En tu grupo de amigos si alguien tenía un televisor color, todos iban a ver un partido de fútbol a su casa.

 

—¿Qué otros cambios te sorprendieron de la década del 20 en Buenos Aires?

Yo te diría que ninguno de los grandes cambios que hubo en los años 20 quedó acotado a la capital, a la ciudad de Buenos Aires. Se expandieron por todo el país. Primero en las grandes ciudades del país, pero después terminó contagiando a todos.

Por ejemplo, la moda de que las mujeres se cortaran el pelo o que se acortaran la falda, que salieran a manejar automóviles, que fumaran en público, que tomaran alcohol en público. Esas eran conductas absolutamente escandalosas en la época anterior. Por lo tanto, abuelas y madres no podían entender lo vertiginoso que fue el cambio. Ellas eran de la época del corsé, de los vestidos largos, y las chicas de los 20 andaban con faldas, por la calle y fumaban.

Los primeros registros de conducir de mujeres son de 1912. Sin embargo, no manejaban las chicas por más que venían registros. A mediados de la década del 20, eran muchas las mujeres manejando en todas las ciudades del país, también aumentaron las academias de manejo, porque las chicas querían aprender a conducir y tenían mujeres que les enseñaban. Incluso había publicidades de autos para mujeres. Este auto es para una mujer, no es un auto hecho para hombre, decía un aviso.

Había autos que tenían accesorios y diseños más estilizados para la mujer, más femeninos, y colores más femeninos. Inclusive las revistas de moda de mujeres de aquel tiempo, como Para ti. Las revistas de moda para mujeres de aquel tiempo sacaban notas como: “Dime cuál es tu personalidad y te diré cuál es el tapizado que necesitas para tu auto”, les decían a las chicas. Es una revolución pura para aquel tiempo.

 

—¿Los años 20 fueron locos?, ¿fue esa fiesta, ese descontrol también acá?

Sí porque la moda se repitió en todo el mundo, con mucha intensidad. Los bailes no quedaron focalizados en tres ciudades. El Charleston, el Shimmy y el Jazz pasaron a ser de consumo en todo el territorio. Y así como aparecieron las academias de manejo, aparecieron las academias de baile.

En todo el país. Academias de baile porque vos ya no podías aprender con tus viejos el baile. Porque ellos no habían bailado de esa nueva manera. Esas contorsiones, o aferrarse tanto a la pareja, no era costumbre de ellos. Tenías que ir a aprender una academia, porque si no ¿cómo iban a conocer chicas si no sabían bailar? Y las jóvenes, ¿cómo iban a conocer chicos si no sabían bailar los nuevos ritmos? La Argentina era una fiesta, pero el mundo era una fiesta. Mucha salida de noche, mucha actividad autónoma.

Los jóvenes pensaban nos subimos a un tren y nos vamos a pasear a donde sea. Nos vamos a Mendoza en tren. Nos quedamos un par de días. Volvemos. Nos vamos manejando a Mar del Plata. Salían caravanas de autos a Mar del Plata.

Así que no, no tiene un requisito de ciudad grande. Cuando ves moda, fotografías de moda de aquel tiempo, ves que todo el país se manejó con los mismos parámetros.

 

—¿Entonces no era únicamente tango?

No. Era una moda muy importada, más allá de lo local. Hollywood y las vitrolas te traían ritmos distintos y que se imponían en el mundo. Entonces los que hacían viajes transatlánticos, las orquestas tenían esa música. Inclusive, en el cine mudo había orquestas que interpretaban justamente la música nueva. Entonces se empezaron a conocer orquestas en vivo que interpretaban lo que se escuchaba en el mundo.

 

—En tu libro nombras a las visitas ilustres que hay. El hermano Francisco Franco, el príncipe de Gales, quienes también vinieron a Rosario y están haciendo una especie de giro. ¿Por qué se daba eso?

En las décadas anteriores, solo venían músicos a los teatros contratados. Nadie llegaba hasta lo más sur del hemisferio sur. Así que la Argentina tenía pocas visitas de personalidades.

Y en los años 20 Argentina ya tenía importancia en el mundo, los propios acontecimientos deportivos también nos lo daban. Y entonces empezamos a tener visitas ilustres. El avión Plus Ultra, Franco y sus tripulantes generaban una devoción de idolatría que cuando aparecían ellos la gente se encimaba para tocarlos. Les rompían la ropa, a uno le dislocaron un hombro en la entrada de la catedral de Buenos Aires. Incluso se generó una histeria alrededor de ellos. Cuando viajaron a Rosario, vinieron en avión.

El Plus Ultra fue el avión que realizó la hazaña de cruzar el océano Atlántico por primera vez desde España a la Argentina, aunque con escalas. Cuando llegaron al aeródromo les dijeron que estaba abarrotada la estación de tren, esperándolos. Así que tuvieron que subirse a una estación previa y pasar saludando al público.

 

—¿El periodismo se renueva en esos años?

El periodismo es muy fuerte en esta época porque salen muchos diarios y revistas y ya la fotografía empezó a tener un peso muy interesante. Mejora la calidad de las fotos y hay transmisión de fotos por cable.

 

—¿Cuál fue el episodio de los 20 que más te sorprendió?

A mí me sorprendió conocer que el Luna Park era un centro de exposiciones y que hacían una muestra de aparatos de radio. Por esto, aprovecharon la pelea de Firpo para cobrar la entrada a la gente para que esa noche escuchara la pelea en el centro de exposiciones y para promocionar los aparatos. Y fue tal el éxito que dijeron dejemos hacer exposiciones, pongamos un ring y hagamos peleas. A mí me sorprendió que el Luna Park nació como templo del boxeo en la Argentina a partir del éxito de la pelea de Firpo con Dempsey.

 

—¿Cuál fue la más trágica de todas las historias de esa década?

Lo más grave que pasó fue el fin de la fiesta con el crack de la bolsa en el año 1929 en New York que arrasó con toda la economía por esta dificultad de manejar el crédito y que generó una dificultad enorme. Las compañías tenían muchos incobrables, un porcentaje altísimo y eso se transmitió porque las empresas comenzaron a perder peso y las acciones empezaron a bajar las acciones hasta que en octubre del 29 salieron a venderlas, pero ya nadie quería comprar porque todos sabían que iba a seguir bajando. Ese momento golpeó definitivamente a los años locos y a todo el mundo.

Y la Argentina, por supuesto, pagó también ese precio y eso fue una catástrofe. La pérdida de trabajo y sobre todo la pérdida de la esperanza porque sintieron que no iban a poder salir nunca de esa nueva pesadilla.