Rosario, martes 30 de junio de 2026
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Rosario, martes 30 de junio de 2026

Una destrucción atómica: echaron al 20% de los contratados con alta capacitación de la CNEA

Fue sin previo aviso. Hubo concentración de gremios y trabajadores en la sede porteña de la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Gobierno envió a Gendarmería. En línea con la paralización de proyectos estratégicos como el reactor Carem y el freno a temas estratégicos, como la planta de agua pesada y la extensión de vida útil de la central nuclear Atucha I
Una destrucción atómica: echaron al 20% de los contratados con alta capacitación de la CNEA

Sin anticipación al personal ni aviso previo a las gerencias, las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) despidieron a cerca del 20% de las y los trabajadores contratados. Fue sin previo aviso: los desafectados se fueron enterando de la rescisión de sus contratos a través del sistema interno. Hubo una concentración en la sede central del organismo para exigir las reincorporaciones y el Gobierno nacional envió a la Gendarmería para abortarla.

«Hasta ahora se habla del 20% del personal contratado, que hasta hoy eran alrededor de 350. No le avisaron a nadie, estamos relevando la lista. La gente se fue enterando que se queda sin trabajo con un día de anticipación», denunció Martín Iofrida, secretario General de la Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN).

El referente gremial señaló que en un principio las autoridades dijeron que la decisión afectaría solo a personal administrativo, pero con las horas quedó claro que incluía a profesionales como los que trabajan en el proyecto del reactor nuclear Carem, quienes se desempeñaban en relaciones internacionales y en laboratorios químicos. Desde que asumió la actual gestión, en diciembre de 2025, la renovación de los contratos dejó de ser anual para pasar a ser trimestral.

Las desafectaciones tienen consecuencias graves. «Laboratorios que operan equipos de alta complejidad quedan sin operadores, instalaciones de pruebas de tecnología nuclear no podrán operar o lo harán con personal reducido, la carga administrativa recaerá sobre investigadores y cada vez se hará más difícil su trabajo», resumió Iofrida.

Mientras los empleados afectados recibían las notificaciones de finalización de sus contratos, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, destacó la reducción del gasto público vía una «profunda reestructuración del Estado» que, dijo, desde el comienzo de la gestión de Javier Milei implicó la desvinculación de 71.025 empleados estatales.

Desmantelamiento liso y llano

Adriana Serquis, diputada nacional por Fuerza Patria Río Negro y ex presidenta de la CNEA, repudió la decisión que consideró «arbitraria y sin fundamento de despedir a cientos de trabajadores/as contratados/as».

Y recordó que «hace menos de un mes, la Secretaría de Asuntos Nucleares presentaba los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, entre los cuales señalaba tener como objetivos las exportaciones nucleares de alto valor agregado y la preservación y desarrollo de la capacidad tecnológica nacional».

Serquis apuntó a Martín Porro, presidente de la CNEA, y a Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía, para reprocharles el vaciamiento «de los profesionales que tanto invertimos en formar».

Por su parte, el representante sindical de los trabajadores agregó: «Mientras despiden personal científico y de ingeniería contratan gente propia sin formación». Hace poco, Porro designó como gerenta de Recursos Humanos a Gisela Mangone, cuya experiencia se limita a ser instructora de yoga.

Los recientes despidos, en contraste, alcanzan a profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado que desempeñan tareas en distintas áreas vinculadas al desarrollo nuclear argentino.

En Bariloche

En Bariloche, en tanto, la prensa local publicó que no se renovaría el contrato a 170 trabajadores y trabajadoras del Centro Atómico que funciona en esa ciudad. Luis Urra, secretario adjunto de ATE, dijo que la cifra podría ser aún mayor.

Es un escalón más en el desmontaje de un área de frontera tecnológica. Las desafectaciones se suman a las renuncias masivas por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios deprimidos. «Para recuperar el salario de 2023 requeriríamos un aumento del 65%. Hay ingenieros recibidos que cobran un millón de pesos», refirió Iofrida.

Resistencia al desguace

Los gremios ya convocaron a una protesta para este miércoles, desde las 9, en la sede porteña de la CNEA, ubicada en avenida del Libertador 8250. «No al vaciamiento», «No a la entrega», «Renovación de todos los contratos» y «En CNEA no sobra nadie» son las consignas de la movilización.

Desde la Coordinación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria (CNTI) de la CTA Autónoma, de la que forma parte la Junta Interna de ATE-CNEA, denunciaron en consonancia «el vaciamiento, la ineptitud y la nula producción en el desarrollo de nuevos proyectos e innovaciones sobre iniciativas ya existentes en el área atómica».

Y recordaron que «ha sido prácticamente cerrado el proyecto Carem, el reactor modular de diseño nacional», además de paralizar los trabajos para la extensión de vida de la central nuclear Atucha I y el desfinanciamiento de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP).