Integrantes de Vecinales Rosarinas Unidas se reunieron con autoridades municipales en el Distrito Oeste. Allí reclamaron la falta de frecuencia, mal estados de las unidades y los recorridos inadecuados
El transporte público hace tiempo que atraviesa una crisis sin precedentes en Rosario. Y con el regreso a la “normalidad” tras la pandemia, un grupo de vecinalistas de distintas zonas llevaron el reclamo a una reunión que se realizó este miércoles en el Distrito Oeste. Los principales déficits que marcaron son las bajas frecuencias, que se mantienen a pesar de los anuncios oficiales de recomposición, el mal estado generalizado de las unidades, los recorridos alejados de las necesidades de los vecinos, en especial de los que viven en zonas periféricas, y el descalabro de la aplicación Cuándo LLega, que se transformó en una aplicación confusa. Tras el encuentro, la organización emitió un documento.
Melisa Herrero, integrante de Vecinales Rosarinas Unidas, le explicó a El Ciudadano que “es la segunda reunión con funcionarios del transporte” local. “En este segundo encuentro, un grupo de usuarios de distintas líneas realizó un reporte detallado de la frecuencia de los coches”. Y agregó: “Allí se planteó la falta de unidades y que necesitamos que todas las líneas vuelvan a los recorridos que tenían antes de la pandemia”.
Coches fantasmas. Así bautizaron los vecinos organizados a las unidades que la aplicación Cuándo Llega ubica cerca de las paradas consultadas por los usuarios pero que nunca pasan por allí. Es que la app, a juzgar por la experiencia de los pasajeros desde hace varios meses, se apoya en los horarios de planilla de los servicios que hace tiempo no se cumplen, en vez de apoyarse en la tecnología GPS instalada en cada colectivo para, precisamente, ese instrumento digital pensado para dar certeza a los peatones.
Lo que ocurre, en cambio, es que suma incertidumbre y complicaciones. Peor que la ausencia de información, es la información errónea, reza un viejo apotegma. Y es lo que le sucede a vecinos que terminan esperando demasiado tiempo el transporte en las calle de una ciudad signada por la inseguridad. En particular, de noche, y sobre todo en barrios periféricos carenciados de servicios como una adecuada iluminación.
Con respecto a una respuesta por parte de las autoridades, Melisa contó que “desde el Municipio se comprometieron a un acercamiento y el próximo encuentro se realizará en otro distrito, aunque todavía no hay una fecha fija”.
La vecinalista dio ejemplo que afecta a cientos de personas en forma diaria. “La línea 144 dejó de pasar por el Hospital Centenario y la Facultad la Siberia. Es decir, dos lugares claves donde mucha gente se maneja en transporte público”.
Herrero aceptó que todo el reclamo reconoce un problema de fondo q2ue, ese sí, excede las responsabilidades locales: “Los subsidios (nacionales) que no llegan y la repartición equitativa de los fondos” hoy concentrados en el territorio del Gran Buenos Aires en perjuicio del resto del país.
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