“Soy una mujer con leucemia y elegí tratarme acá”, dijo la mayor de las hermanas Nara en tono de golpe bajo y detrás del desatino de los votantes de Aptra, cuando había dejado en el camino a figuras como Moria Casán o Georgina Barbarossa
Miguel Passarini
Los premios Martín Fierro que entrega la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (Aptra), entidad fundada en 1950, en su desbordada diversidad de estos últimos años, tuvieron este lunes por la noche, con transmisión en vivo por Telefé, su edición dedicada a la televisión porteña.
En ese marco, en un grupo de nominadas a mejores conductoras porque llamarla “terna” ya perdió sentido, la ganadora fue Wanda Nara, acaso la irrupción mediática más polémica de los últimos años en una televisión que se quedó sin plata y lo que es aún peor, sin ideas, con programas de panelismo hasta detrás de los decorados en desuso, y poco o nada para ofrecer en la era de los consumos a demanda y los videítos en Instagram o TikTok.
Lo cierto es que Wanda Nara se las ingenió para desembarcar en Telefé ya hace un tiempo y “conducir” uno de los ciclos más vistos del canal, MasterChef Celebrity, que no se emite en vivo, que siempre es un editado de lo grabado, y donde la mediática empresaria y botinera reincidente graba copetes y luego se monta por edición para el resultado final.
Por lo tanto, está muy lejos de lo que supone la conducción de un ciclo, y sobre todo si es en vivo, aunque hay que reconocerle su osadía y al menos que “conduce” bastante mejor de lo que canta o actúa, porque en su afán de probar suerte no se privó de nada.
La debutante presentadora se hizo del galardón en la terna más polémica de la noche, porque el resto de las nominadas no podían creer que habían sido derrotadas por la chica que se hizo conocida hace dos décadas por decir que era virgen o que había estado con Diego Maradona, aunque aquella Wanda no era ni cerca la que es ahora, en todos los sentidos posibles, más allá de su falta de talento que sigue intacta, pero ahora con millones de seguidores en las redes.
En labor conducción femenina, además de Nara, las nominadas eran todas pesos pesado de la tevé, empezando por la icónica Moria Casán por La mañana con Moria (eltrece), y siguiendo por Pamela David por Desayuno Americano (América), Verónica Lozano por Cortá por Lozano y Chef al diván (Telefé), Karina Mazzocco por A la tarde (América), Mariana Fabbiani (ausente en la gala) por El diario de Mariana (América) y Georgina Barbarossa por A la Barbarossa (Telefé).
Según los pronósticos de algunos analistas de la televisión, con Susana Giménez retirada en Uruguay y sin regreso a la vista, la pantalla de Telefé necesitaba un reemplazo. Y allí donde ya parece haber pasado el tembladeral de cambios de dueños y directivos, ese reemplazo sería la mismísima Wanda Nara, que comparte con Susana algunos aspectos de su perfil y que hasta ocupó este lunes junto a parte de su familia la mesa que Giménez dejó libre tras confirmar su ausencia al no estar nominada.
En tiempos de falsos nacionalismos donde el fascismo va ganando la batalla, lo que estuvo aún peor fue el discurso de la mayor de las hermanitas Nara, que en diciembre cumplirá 40 años, que no tuvo mejor idea que recurrir al golpe bajo y además de decir que ama a su país y lo elige para criar a sus hijos, planteó: “Soy una mujer con leucemia y elegí tratarme acá”, como si fuera un mérito en sí mismo ¿Se trata de algo que la hace mejor persona, más argentina? ¿Algo que su fandom debería incluso agradecerle?
“¡Qué sorpresa, me quedé helada!”, dijo apenas se acercó al micrófono con la estatuilla en la mano, aunque las que verdaderamente estaban “heladas” ante semejante desatino eran sus compañeras de nominación que no podían disimular su cara de asombro más allá de que se hablaba de que Wanda tenía chances de ganar el premio en los pasillos de todos los canales, pero sobre todo en Telefé, que prestó su casa para la transmisión y, se sabe, eso implica ciertas ventajas, dado que fue la señal con más premios, catorce en total.
“Es una terna increíble, admiro a todas las nominadas. Nosotras mismas descreemos cuando nos dicen que no podemos. Arranqué con unas zapatillas en mal estado y estoy acá. Este país me dio muchos amores, pero el más importante es el amor propio”, añadió la mediática en otro tramo de un agradecimiento que parecía ensayado.
Y el remate con impronta de genero terminó de cerrar el cuadro: “Yo no podría sola. Gracias por darle la posibilidad a una mujer de estar al frente del prime time. Tenemos una mirada dura para con las mujeres que trabajan y quiero dar el mensaje de que salgamos a hacer lo que nos gusta. Amo mi país y quiero que mis hijos crezcan acá”.
El tema del premio a Wanda estalló en las redes sociales y en los programas de chimentos de este martes donde se encendió el debate. Incluso muchos referentes de la televisión, muchos de ellos miembros de Aptra, se sintieron atacados por los reclamos ante la decisión aunque todo indica que es parte de la desaparición de aquella tevé iluminada que supo tener la Argentina, marcada por programas periodísticos de largo alcance y ficciones con ideas y elencos deslumbrantes.
De hecho, que Wanda Nara haya sido ungida como la mejor conductora de la televisión argentina es nivelar para abajo y otro dato concreto de que la batalla cultural, en tiempos donde el sentido se dispersó hasta volverse un intangible, está perdida y sin retorno a la vista, al menos por el momento.
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