Rosario, miercoles 15 de abril de 2026
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Rosario, miercoles 15 de abril de 2026

Fin de la era del home office: 83% de los empleadores retomó la presencialidad por techo tecnológico propio

La oficina vuelve a ganar protagonismo, impulsada por la cultura corporativa, la necesidad de cohesión y decisiones estratégicas de costos y estructura
Fin de la era del home office: 83% de los empleadores retomó la presencialidad por techo tecnológico propio

El 83% de los argentinos trabaja hoy de manera totalmente presencial, si bien la mitad reconoce que preferiría combinar días en la oficina y home office.

El trabajo 100% remoto es minoritario: apenas el 5% lo ejerce actualmente y solo el 8% lo elegiría como modalidad ideal, según el último informe de Randstad.

De estas encuestas de las consultoras de RRHH, se cruzan datos que a veces hablan por sí solos. Como que casi 9 de cada 10 trabajadores aseguran estar listos para adaptarse a la IA, pero sienten que saben más que lo que sus empresas les enseñan, según surge del informe Tendencias Laborales 2026 de Adecco Argentina e incluye la mirada de Delfina Fernández, líder de la División Technology.

De ahí que se impongan propuestas empresarias centradas en desarrollo, capacitación y experiencia laboral, pero aplicadas al upskilling, la transparencia y la participación de sus equipos, que la presencialidad permite asegurar la implementación.

En muchos casos, afirman los especialistas, las propias firmas se encuentran más atrasadas en la incorporación de la inteligencia artificial a sus procesos que el propio personal que lo deberá ejecutar.

Lo cierto es que cinco años después del boom, el teletrabajo no desaparece, pero tampoco conserva el aura transformadora de 2020. 

Se consolida como parte del menú organizacional, aunque cada vez más regulado y menos idealizado.

Cultura corporativa

La oficina vuelve a ganar protagonismo, impulsada por la cultura corporativa, la necesidad de cohesión y, en algunos casos, por decisiones estratégicas vinculadas a costos y estructura.

La duda en las organizaciones y en el personal capacitado, muchas veces por encima de los propios empleadores, reside ahora en si se sabrá gestionar esa transformación sin volver a reproducir los errores del pasado, ni en el living ni en el escritorio.

Aparece otro condicionante desde el punto de vista del empleado, un estudio elaborado por la Comunidad de Mujeres en Negocios de UdeSA detectó que el regreso intensivo a la presencialidad no solo incrementa el cansancio de las personas, sino que además no mejora los niveles de productividad.

El 86% señala que el trabajo remoto tiene un impacto positivo en el bienestar general, el 88% sostiene que la presencialidad eleva el cansancio semanal o que el 78% se percibe más productivo trabajando en remoto, entre otros.

Vuelco hacia la presencialidad

Sin embargo, un informe reciente de Resume Builder —realizado sobre casi 1000 líderes empresariales en Estados Unidos— anticipa que una de cada tres compañías planea eliminar por completo el trabajo remoto en 2026. 

Casi la mitad espera que su personal asista al menos cuatro días por semana a la oficina.

Las razones declaradas son claras:

  • 64% menciona el “espíritu de equipo”.
  • 62% afirma que el trabajo cara a cara acelera resultados.
  • 45% busca justificar el costo de oficinas ya contratadas.

Modelo híbrido en Argentina

En Argentina, el esquema dominante en grandes empresas sigue siendo el híbrido-69%, según PwC-, aunque con reglas cada vez más estructuradas.

El modelo flexible de “trabajá desde donde quieras” parece estar llegando a su fin.

Una investigación de la Universidad Abierta Interamericana sobre teletrabajo en Argentina revela que el fenómeno es mucho más complejo que una simple dicotomía entre casa y oficina.

El teletrabajo trajo ventajas evidentes: ahorro de tiempo de traslado, mayor autonomía y mejor conciliación en algunos casos. Pero también expuso riesgos significativos:

  • Intensificación del trabajo y “teledisponibilidad” permanente.
  • Dificultades para desconectarse.
  • Sensación de vigilancia implícita o explícita.
  • Problemas ergonómicos y sedentarismo.
  • Aumento de estrés, ansiedad y agotamiento.

Muchas organizaciones comenzaron a advertir que esos desajustes también tenían consecuencias operativas: jornadas extendidas difíciles de auditar, horas extras discutidas, diferencias en la interpretación de turnos, problemas para validar asistencia en esquemas híbridos y tensiones en la liquidación bajo convenios complejos empezaron a formar parte de la nueva normalidad.

El debate deja de ser ideológico y se vuelve técnico:

¿Cómo se controla la asistencia en modelos híbridos?

¿Cómo se liquidan horas extras cuando parte del equipo trabaja desde su casa y otra parte en planta?

¿Cómo se gestionan accesos en organizaciones con múltiples sedes?

¿Cómo se audita cumplimiento sin invadir privacidad?

Y cómo afrontarán las empresas que haya un 9% de talentos decidido a renunciar si se le exigiera volver a la presencialidad total y un 53% que comenzaría a buscar otro empleo con mayor flexibilidad.