Durante décadas, Funes fue vista apenas como una ciudad satélite de Rosario. Un lugar residencial, de casas de fin de semana y crecimiento desordenado, con enormes dificultades para acompañar el avance demográfico y escasa planificación urbana.
Hoy, esa realidad parece haber quedado atrás.
Un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET posicionó a Funes como la ciudad con mejor índice de calidad de vida de toda la provincia de Santa Fe, por encima incluso de grandes centros urbanos históricos.
El estudio, denominado “ICV-50 Ciudades-Santa Fe. Hacia un desarrollo urbano armónico de las ciudades de la Provincia”, fue desarrollado por Néstor Javier Gómez, investigador independiente del CONICET y profesor titular de Geografía Urbana en la UNL. El trabajo analiza indicadores vinculados a salud, educación, vivienda y acceso a servicios en las 50 ciudades más pobladas de la provincia, donde vive el 80% de la población santafesina.
La conclusión fue contundente: Funes encabeza el ranking provincial de calidad de vida.
El dato no pasó inadvertido dentro del mapa político santafesino. Mucho menos porque el informe también expone el retroceso de otros grandes centros urbanos: Rosario aparece novena en el índice general —aunque sigue siendo la única gran ciudad dentro de la categoría “más favorable”— y la ciudad de Santa Fe cayó hasta el puesto 22.
Detrás de esos números aparece una transformación profunda que en Funes asocian directamente al proceso de gestión impulsado por Roly Santacroce desde su llegada a la intendencia.

El crecimiento de Funes no fue casual. La ciudad experimentó en los últimos años una expansión sostenida en infraestructura, servicios, seguridad urbana, inversión privada y planificación territorial. Obras de pavimento, ampliación de redes, desarrollo de espacios públicos, nuevas propuestas educativas, crecimiento del parque industrial y un fuerte desembarco de inversiones privadas comenzaron a modificar la estructura urbana de una ciudad que durante años creció sin acompañamiento estatal.
El informe de la UNL remarca que la calidad de vida no depende solamente del tamaño poblacional, sino de “políticas públicas sostenidas, inversiones en infraestructura y dinámicas económicas locales”. En otras palabras: gestión.
Esa definición encaja con el perfil político que Santacroce viene construyendo desde Funes y que hoy empieza a proyectarse más allá de la ciudad. El intendente sostiene desde hace tiempo que los municipios dejaron de ser simples administradores de servicios básicos para convertirse en protagonistas centrales del desarrollo local.
En ese marco, Funes empezó a mostrar indicadores que la distinguen dentro del territorio provincial: crecimiento económico, expansión urbana planificada, consolidación de servicios, nuevos desarrollos habitacionales, fortalecimiento de la seguridad y mejoras sostenidas en infraestructura pública.
El propio informe marca que las mayores diferencias territoriales dentro de Santa Fe siguen estando vinculadas al acceso a servicios urbanos, infraestructura y condiciones habitacionales. Allí es donde Funes aparece con mejores desempeños relativos frente a otras ciudades.
Mientras muchas localidades todavía enfrentan déficits estructurales en agua potable, cloacas, conectividad o acceso sanitario, Funes logró posicionarse como uno de los polos urbanos de mayor crecimiento del área metropolitana de Rosario.

En paralelo, la ciudad comenzó a consolidar un perfil que combina desarrollo residencial, actividad productiva, educación y servicios, algo poco frecuente en ciudades intermedias de la provincia.
En el entorno de Santacroce interpretan el resultado del ICV como una validación externa de un modelo de gestión basado en planificación urbana y obra pública sostenida.
La reciente finalización del nuevo Hospital Samco, la expansión del Parque Industrial, las inversiones en videovigilancia y la llegada de propuestas universitarias forman parte de ese esquema que el oficialismo local define como un “masterplan de crecimiento”.
El estudio también advierte que las desigualdades territoriales en Santa Fe persisten desde hace décadas y que muchas ciudades grandes muestran señales de estancamiento o retroceso en infraestructura y servicios.
En ese contexto, el caso Funes aparece como una excepción dentro del mapa provincial.
La ciudad que durante años fue señalada por crecer sin orden hoy encabeza el ranking de calidad de vida de Santa Fe. Y detrás de ese proceso, la política local empieza a construir un relato cada vez más claro: el “modelo Funes” ya no se presenta solamente como una gestión municipal, sino como un caso de transformación urbana con peso propio dentro de la discusión provincial.