El sector aceitero es uno de los pocos que en este momento y con las actuales políticas económicas nacionales muestra ganancias extraordinarias, y en ese contexto las paritarias son duras porque los gremios pretenden capturar parte de esas enormes rentas. La última reunión para acordar aumentos salariales fracasó y se sucedieron las acusaciones entre la parte patronal y la que representa a los trabajadores.
La Federación Aceitera denunció «una nueva provocación de las patronales» luego de que la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) ofreciera apenas 15 mil pesos de suba para mayo durante la quinta reunión realizada bajo conciliación obligatoria. Nada menos que en la Bolsa de Comercio de Rosario.
«Es un acto de profunda mala fe y una absoluta provocación para las y los trabajadores aceiteros del país y sus representantes paritarios», expresaron. «Las y los trabajadores aceiteros no estamos dispuestos a volver a ser trabajadores pobres. Vamos a luchar con las herramientas que nos garantiza la Constitución, con el derecho de huelga para lograr un salario digno».
A través de un comunicado, Ciara cargó responsabilidades por el fracaso de las negociaciones en los representantes de los trabajadores. «No hemos logrado convencer a los líderes sindicales de dejar de lado propuestas con efectos políticos nacionales contra el gobierno. Lamentablemente no se ha avanzado», acusaron.
Riesgo de escalamiento en el cordón industrial de Rosario
La discusión salarial es conflictiva. Tras sucesivos paros que afectaron las terminales portuarias del cordón industrial al norte de Rosario semanas atrás, el Gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria.
Esa tregua legal venció formalmente el 18 de junio, pero las autoridades extendieron una prórroga para forzar el diálogo. Los sindicatos, por su parte, ya advirtieron públicamente que, si en la próxima audiencia clave no se presenta una oferta sustancialmente superadora, activarán un paro total por tiempo indeterminado.
Y ese día está cerca: la Secretaría de Trabajo de la Nación convocó a ambas partes a una reunión decisiva el próximo martes. Si ese encuentro vuelve a fracasar, se liberarán las partes y las bases gremiales retomarán las huelgas de forma inmediata en los puertos del Cordón Industrial
«Pagan el aumento con un peso de cada mil que facturan»
La propuesta de Ciara fue rechazada tanto por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) como por el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (Soea) de San Lorenzo.
Las organizaciones gremiales calcularon que el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas de una familia trabajadora quedó en mayo último en 2.802.754 pesos mensuales.
Agregaron que las empresas del sector tienen capacidad económica de sobra para afrontar el reclamo de aumento. «Las patronales podrían pagarlo con el 0,1% de la facturación anual. Con un peso de cada mil que facturan», graficaron.
Un antecedente incómodo para el Gobierno
La industria aceitera es uno de los principales complejos exportadores del país y concentra buena parte del ingreso de divisas de la economía argentina.
En los últimos años, el salario inicial aceitero se convirtió en una referencia dentro del movimiento obrero por su metodología de cálculo basada en el costo real de vida de una familia trabajadora. Esa herramienta, más la capacidad económica de las empresas, permitió a los gremios alcanzar algunos de los salarios más altos de la actividad privada.
Alto poder de fuego gremial
Si la Cámara patronal no mejora la oferta y los gremios cumplen con la advertencia de un paro por tiempo indeterminado, las consecuencias serán severas.
El efecto no se circunscribirá al polo agroindustrial a la vera del río Paraná, porque el conflicto coincide con la época de mayor movimiento logístico del año por el ingreso de la soja y el maíz a las plantas y terminales portuarias de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes.
El sector empresario proyectaba para esta campaña agrícola una de las mayores liquidaciones de exportaciones de los últimos años, con ingresos estimados por encima de los 36.000 millones de dólares anuales. Cada día de inactividad, de suceder la medida de fuerza, frena la molienda y los despachos, además del ingreso diario de dólares esenciales para las reservas del Banco Central.
Además, las terminales portuarias paralizadas obligan a los barcos mercantes a quedar fondeados, lo que se traduce en penalizaciones por demoras (demurrage) que oscilan entre los 25.000 y 50.000 dólares diarios por buque. Y se suma el problema de los camiones varados.