La Estación Experimental Agropecuaria Rafaela del Inta atraviesa un proceso de reorganización interna tras la salida de 29 trabajadores que adhirieron al reciente plan de retiros voluntarios impulsado a nivel nacional. La cifra representa cerca del 25% de la planta de personal de la sede y constituye uno de los impactos más importantes registrados en la provincia.
En diálogo con Que temprano que arrancaste, la directora del organismo, María Eugenia Carrizo, explicó que la medida sorprendió por su alcance y obligó a revisar la estructura de trabajo.
“Ha tenido un gran impacto este retiro voluntario. En la Experimental Rafaela se fueron 29 personas, lo que representa casi un 25% del plantel que tenemos”, señaló.
La funcionaria recordó que la sede de Rafaela tiene influencia sobre ocho departamentos del centro santafesino, por lo que la reducción de personal afecta directamente la capacidad operativa del organismo.
Pérdida de capacidades y reacomodamiento
Carrizo indicó que las bajas incluyeron tanto profesionales como personal técnico y de apoyo, generando vacantes en distintas áreas estratégicas.
“Cuando la gente toma la decisión de retirarse, uno pierde capacidades. Se va personal capacitado en el que la organización invirtió recursos, formación y especializaciones”, afirmó.
Según explicó, el proceso de retiros fue significativamente mayor al registrado en 2024, cuando se implementó una primera etapa con una adhesión mucho menor.
“La verdad que sorprendió. No esperaba un número de esta magnitud”, reconoció.
Las razones detrás de las salidas
Consultada sobre los motivos que llevaron a los trabajadores a aceptar la propuesta, Carrizo sostuvo que la decisión respondió a múltiples factores.
Entre ellos mencionó la cercanía de muchos empleados a la edad jubilatoria, el atractivo económico del retiro y la posibilidad de acceder a oportunidades laborales en el sector privado.
Prioridades para sostener el servicio
Frente al nuevo escenario, la dirección del INTA trabaja en una reconversión de perfiles y en la definición de prioridades para garantizar la continuidad de las actividades más relevantes.
La directora aseguró que el foco estará puesto en las áreas históricas de la Experimental Rafaela, especialmente la lechería y la salud animal.
“Vamos a priorizar aquellas actividades donde debemos dar respuesta al sector productivo. La lechería y la salud animal seguirán siendo ejes centrales de nuestro trabajo”, destacó.
Además, señaló que se profundizará la articulación con universidades y otras instituciones públicas y privadas para optimizar recursos y evitar superposiciones.
Menor impacto en otras sedes santafesinas
Carrizo precisó que también hubo retiros voluntarios en otras dependencias del INTA de la provincia, aunque con una incidencia menor. En Oliveros dejaron el organismo unas 15 personas, en Reconquista entre nueve y diez trabajadores, mientras que en el Centro Regional se registraron cuatro salidas.
“Hubo retiros en todas las experimentales, pero el impacto más fuerte, en términos absolutos, fue el que nos tocó vivir en Rafaela”, concluyó.